Un total de 247 trabajadores se encontraron en el yacimiento ubicado en la localidad de Liushenyu, cuando ocurrió el incidente a las 19H29 (11H29 GMT) del viernes, de acuerdo con la agencia de noticias Xinhua.
La mayoría pudo ser rescatados hasta la superficie, señaló esa misma fuente. Al lugar se desplazaron casi 350 efectivos del personal de emergencias.
Imágenes publicadas por la cadena estatal CCTV muestran a rescatistas en la zona portando cascos y camillas, con varias ambulancias al fondo.
Un total de 123 personas requirieron ingreso en el hospital, cuatro de ellas en estado crítico o grave, según la televisión estatal CCTV.
El minero Wang Yong, herido en el incidente, dijo a CCTV que de repente vio una nube de humo y que olía a azufre. Varios a su alrededor se ahogaron con el humo, según alcanzó a ver, y luego se desmayó.
"Estuve en el suelo durante una hora aproximadamente, y me desperté yo solo. Grité a la gente que estaba a mi lado, y salimos juntos de la mina", dijo Wang a CCTV.
Este siniestro es el peor desastre minero en China desde 2009, cuando otra explosión mató a 108 trabajadores en la provincia de Heilongjian, en el noreste.
Las autoridades prometieron que habrá una investigación "rigurosa", y que "los responsables serán castigados con severidad, de acuerdo con la ley", según la agencia Xinhua.
Igualmente, el gobierno ordenó a "todas las regiones y autoridades competentes (...) actuar duramente contra las actividades ilegales e ilegítimas" en el sector minero, e investigar y sancionar a los responsables, según Xinhua.
El presidente chino, Xi Jinping, pidió movilizar "todos los medios" para atender a los heridos y solicitó investigaciones exhaustivas sobre el incidente, según la agencia estatal de prensa.
Xi destacó que "todas las regiones y departamentos deben aprender de este accidente, mantenerse constantemente alerta en materia de seguridad laboral (...) y prevenir y contener con determinación la ocurrencia de accidentes graves y catástrofes".