Pero la decisión no surgió de una campaña publicitaria, sino de una inquietud interna. Paola Reglín, directora de relaciones públicas y marketing de Panam, asegura que desde hace varios años buscaban una manera distinta de conectar con nuevas audiencias.
“La idea era involucrarnos con estudiantes que nos pudieran aportar esta mirada joven y actual de cómo ven la moda en México”, explica. “Como marca a veces no ves lo que está pasando con el consumidor real. Qué mejor que tener a ese consumidor involucrado desde raíz dentro de la compañía”.
El proyecto tomó cerca de ocho meses entre conversaciones, desarrollo y coordinación con la universidad. Aunque arrancó desde el área de diseño de moda, la marca planea ampliar el modelo hacia otras disciplinas, como publicidad o arquitectura.
Reglín reveló en entrevista que actualmente están en pláticas con la Universidad de la Comunicación, a fin de colaborar con estudiantes de Publicidad y explorar incluso un rebranding de la marca.
Los esfuerzos de Panam se deben a que las marcas de consumo enfrentan el reto de mantenerse relevantes frente a generaciones que ya no responden igual a la publicidad tradicional ni a los códigos aspiracionales de antes.
“La tendencia la están siguiendo los chicos. Ellos hicieron una investigación de tendencias 2027 y 2028 y venía mucho toda esta parte oversize, por eso vimos looks más amplios y baggy”, detalla Reglin.
Cada vez más empresas buscan acercarse al consumidor desde espacios donde todavía se construyen tendencias, conversaciones y referencias culturales. En el caso de Panam, el objetivo también pasa por modificar la percepción que existe alrededor de la marca.
“Todavía nos miran como esa marca de nostalgia y queremos desmarcarnos ya de eso”, dice Reglin. “Panam ahora es moda mexicana vanguardista, de calidad y con diseño joven. Queremos que la gente vea hacia dónde está evolucionando la marca”.
Panam quiere desmarcarse de la nostalgia porque esa percepción la mantiene ligada principalmente a consumidores que crecieron con la marca, mientras las nuevas generaciones consumen moda desde códigos distintos, más vinculados con tendencias, identidad y autenticidad.