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Siria: los ganadores y perdedores del acuerdo entre Turquía y Rusia

Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan presentaron un memorándum de 10 puntos que tiene como fin que EU no tenga cabida en el futuro sirio.
vie 25 octubre 2019 11:24 AM
Fuerzas sirias
Los kurdos sirios podrían no tener más opción que permitir que las fuerzas armadas sirias, respaldadas por los rusos, entren en las zonas kurdas.

Nathan Hodge

MOSCÚ- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se reunieron en la ciudad turística de Sochi, en el sur de Rusia, con el proyecto común de dar forma a la conclusión de la guerra civil que se libra desde hace ocho años en Siria.

Ambos líderes presentaron un memorándum de diez puntos de entendimiento con un fin tácito: que los estadounidenses no tengan cabida en los planes para el futuro de Siria.

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¿Qué acordaron Putin y Erdogan?

Rusia y Turquía anunciaron este miércoles un amplio acuerdo con el que se aborda una de las inquietudes principales de los kurdos: la presencia de las fuerzas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG) cerca de su frontera. Sin embargo, también se reconoce uno de los temores más grandes de los kurdos: que los grupos rebeldes sirios que cuentan con el apoyo de los turcos desaten una campaña de limpieza étnica en su contra o en contra de otras minorías.

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Según el acuerdo, la policía militar rusa y los guardias fronterizos sirios entrarían en el lado sirio de la frontera con Turquía a partir del mediodía del miércoles, 23 de octubre. A lo largo de las 150 horas siguientes replegarían a las YPG y su armamento a unos 30 kilómetros de la frontera. A partir de las 6 p. m. del martes siguiente (hora local), la policía militar rusa y las fuerzas armadas turcas empezarán los patrullajes a lo largo de esa línea.

Hay algunas excepciones: la ciudad de Qamishli queda excluida de esa zona de 30 kilómetros y no quedó claro si el acuerdo se aplica a toda la frontera con Turquía o solo a las zonas que controlaban los kurdos sirios.

En el acuerdo también se reconocen algunas realidades: Turquía seguirá controlando las zonas que tomó en su más reciente incursión en el norte de Siria.

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¿Qué significa esto para los kurdos?

Los kurdos tendrán que hacer concesiones. En el acuerdo se pide a las YPG o a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS, una fuerza de combate que cuenta con el respaldo de Estados Unidos y que compone la mayor parte de las YPG) que hagan concesiones afuera de la zona de conflicto actual. Según el acuerdo, las YPG tendrán que retirarse de las ciudades de Manbij y Tal Rifaat.

Turquía se niega a negociar con fuerzas kurdas

En el acuerdo también se asume que los kurdos tendrán un nuevo garante. Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prácticamente abandonara a los kurdos al ordenar el retiro repentino de las fuerzas estadounidenses de Siria y dejara a las YPG expuestas a los avances turcos, ahora esa función le corresponde a los rusos.

Ahora, el gobierno ruso tendrá que desplegar más tropas y equipo en Siria como parte de la misión ampliada. Pero persiste la duda de que si hay tan pocas fuerzas rusas en el terreno, los kurdos sirios podrían no tener más opción que permitir que las fuerzas armadas sirias, respaldadas por los rusos, entren en las zonas kurdas.

¿Quién gana y quién pierde con este acuerdo?

Putin y Erdogan surgen como los jugadores más influyentes en la geopolítica de la región.

Aunque Turquía y Rusia respaldaron a lados opuestos de la guerra civil siria (Rusia apoyó al presidente de Siria, Bachar al Asad con poderío aéreo, mientras que Turquía apoyó a los rebeldes que querían derrocar al régimen), parece que Putin y Erdogan favorecen un desenlace que no involucre una redefinición de las fronteras internacionales… y que desanime a los movimientos separatistas, cosa con la que ambos países han lidiado.

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Putin dijo que Rusia y Turquía acordaron hacer valer "la soberanía y la integridad territorial" de Siria, cosa que pueden vender como un éxito en política exterior.

Otra de las ventajas para Putin es que el gobierno ruso se aseguró de que el gobierno turco negocie directamente con el régimen en Damasco.

El poderío aéreo de Rusia le dio la ventaja a Al Asad en la guerra. Sin embargo, el gobierno turco buscaba un resultado con el que se eliminaría algo que considera una gran amenaza a su seguridad nacional: el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, un grupo separatista kurdo relacionado con las YPG al que tanto Turquía como Estados Unidos consideran grupo terrorista.

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Los kurdos sirios tienen mucho en juego y todavía está por verse cómo se ejecuta el acuerdo al que llegaron Turquía y Rusia. Tampoco se definió en el acuerdo cómo será el trato que Turquía y sus intermediarios darán a las formaciones armadas kurdas que hayan quedado dentro de la nueva zona de seguridad. Cualquier atrocidad en contra de los civiles kurdos será, efectivamente, fracaso del gobierno ruso.

¿Cómo queda Estados Unidos?

El principal perdedor geopolítico en este acuerdo es Estados Unidos. La salida apresurada de las fuerzas estadounidenses que dejó a los kurdos expuestos fue un regalo para Putin: los periodistas rusos paseaban por las bases militares estadounidenses recién abandonadas y aprovecharon al máximo para pintarlo como el momento de la huida precipitada del poder estadounidense.

Crónica de la huida, así se vive el nuevo éxodo de civiles al noreste de Siria

El acuerdo del jueves, 23 de octubre, agravó la humillación. Serguéi Shoigu, ministro de Defensa de Rusia, fue quien declaró efectivamente que era hora de que los estadounidenses se fueran de Siria.

Shoigu dijo que Estados Unidos tenía menos de dos horas para cumplir el acuerdo de cese al fuego al que llegaron Erdogan y el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, la semana pasada. El acuerdo expiraba a las 10 p. m. del martes, hora de Moscú. Como parte del acuerdo, Pence dijo que Estados Unidos levantaría las sanciones que le impusieron a Turquía la semana pasada una vez que se lograra un cese al fuego permanente.

El martes por la noche, Shoigu insinuó que los estadounidenses tenían "una hora y treinta y un minutos" para irse de Siria.

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