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Nicolás Maduro quiere llegar a un acuerdo con Joe Biden sobre las sanciones

El presidente de Venezuela busca que el gobierno de Estados Unidos retire las sanciones económicas que le impiden acceder a los mercados de deuda, según Bloomberg.
vie 18 junio 2021 12:24 PM
Las sanciones económicas de Estados Unidos, impuestas durante el gobierno de Donald Trump, tenían la intensión de presionar a Maduro para que deje el poder. Sin embargo, las restricciones a la emisión de deuda y la venta de petróleo solo han empeorado la de por sí precaria economía venezolana sin debilitar al líder chavista.
Maduro espera que un acuerdo con Estados Unidos para aliviar las sanciones pueda abrir las compuertas a la inversión extranjera, crear empleos y reducir la miseria.

El gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, quiere llegar a un acuerdo con el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para que levante las sanciones económicas en contra de su país, el mayor productor de petróleo del mundo, de acuerdo con una entrevista publicada este viernes por Bloomberg.

Las sanciones económicas de Estados Unidos, impuestas durante el gobierno de Donald Trump, tenían la intensión de presionar a Maduro para que deje el poder. Sin embargo, las restricciones a la emisión de deuda y la venta de petróleo solo han empeorado la de por sí precaria economía venezolana sin debilitar al líder chavista.

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“Si Venezuela no puede producir petróleo y vender, no puede producir y vender su oro, no puede producir su bauxita y venderla, no puede producir el hierro, etcétera, y en el mercado internacional no puede conseguir realizar su dinero, ¿de dónde va a sacar para pagarle a los tenedores que tienen la deuda venezolana?”, dijo Maduro.

El líder venezolano espera que un acuerdo con Estados Unidos para aliviar las sanciones pueda abrir las compuertas a la inversión extranjera, crear empleos y reducir la miseria. “Venezuela se va a convertir en la tierra de las oportunidades”, comentó. “Invito a los inversionistas estadounidenses, no se queden atrás”.

Algunos legisladores demócratas —como el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Gregory Meeks—, han argumentando que Estados Unidos debe reconsiderar su política hacia Venezuela.

Por la crisis del coronavirus, algunas de las sanciones estadounidenses se han relajado. La Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro emitió el jueves una licencia que permitirá al gobierno chavista hacer transacciones financieras relacionadas con la pandemia.

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Las extensiones permitirán al Banco Central de Venezuela, el Banco Venezuela SA y el Banco Bicentenario del Pueblo realizar transacciones que tengan que ver con operaciones para el COVID-19, de acuerdo con un reporte del medio digital Efecto Coyuyo.

 

Sin embargo, Maduro asegura que “no ha habido ni una señal” del gobierno de Biden sobre una apertura de las negociaciones. Y es que, aunque tiene una política muy distinta a la de su predecesor, el mandatario estadounidense aún considera a Juan Guaidó como el líder legítimo de Venezuela y exige la realización de “elecciones libres u justas” en el país, algo que Maduro no ha garantizado.

En búsqueda de negociación

El líder venezolano ha dado algunas señales de apertura económica en los últimos meses, como facilitar las importaciones por parte del sector privado y la circulación del dólar. "El gobierno le está dando cierto oxígeno al sector privado en gran parte porque el estado venezolano está colapsado", dijo a Expansión en febrero el economista Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, en Caracas.

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"Ante una caída brutal de sus ingresos y, por lo tanto, de sus gastos, el estado tiene una incapacidad manifiesta para proveer bienes y servicios públicos, y ese vacío lo termina entregando al sector privado en un proceso muy caótico y desordenado”, indicó el analista.

En el plano político, otorgó a la oposición política dos de los cinco cargos de la junta directiva del Consejo Electoral y permitió que el programa Mundial de Alimento ingresara a Venezuela el año pasado por la crisis de COVID-19.

 

Además, Noruega ha revivido los intentos para convertirse en sede de una nueva rondas de negociaciones entre la oposición, liderada por Guaidó, y el régimen chavista. "Bueno, estoy de acuerdo, con la ayuda de la Unión Europea (UE), del gobierno de Noruega, del Grupo (internacional) de Contacto, cuando quieran, donde quieran y como quieran, (estoy) listo para reunirme con toda la oposición, para ver qué se saca de ahí", dijo Maduro el 13 de mayo.

Entonces, analistas dijeron que este tipo de declaraciones eran un guiño para la oposición, pero también para Estados Unidos y la Unión Europea, en un momento en el que Maduro no siente amenazas a su poder en Venezuela. pero la crisis económica ya es insostenible.

"Aunque nada sugiere que Maduro esté listo para hacer concesiones que puedan amenazar su permanencia en el poder, sus acciones recientes sí dan indicios de querer negociar y podrían ofrecer una rara oportunidad para atenuar una crisis que tiene a la economía venezolana de rodillas", publicó en mayo el think tank International Crisis Group.

Incluso la oposición habla de participar en la próxima ronda de elecciones, en noviembre.

“Hay gente del lado de Maduro que también se ha dado cuenta de que el conflicto existencial tampoco es bueno en la posición en que ellos están, porque no hay manera de recuperar económicamente el país”, dijo a Bloomberg Henrique Capriles, el ex candidato a la presidencia que perdió frente a Maduro en unas cuestionadas elecciones en 2013.

 

Unas sanciones devastadoras para Venezuela

Aunque las sanciones contra el régimen chavista se remontan al gobierno de George W. Bush (2001-2009), se reforzaron durante el gobierno de Donald Trump. En 2017, Estados Unidos prohibió el acceso a los mercados financieros de Estados Unidos. Después, prohibió negociar deuda venezolana y hacer negocios con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

Los efectos han sido devastadores para la economía venezolana, de por sí debilitada desde la caída de los precios del petróleo en la década pasada. Ese largo deterioro se refleja a nivel general en el derrumbe de la producción: mientras en 2008 PDVSA producía 3.26 millones de barriles diarios de crudo, en 2020 el volumen promedió los 400,000 barriles por día, el nivel más bajo de los últimos 80 años.

Maduro asegura en la entrevista con Bloomberg que intentó todo el tiempo iniciar negociaciones con Estados Unidos por otras vías. Por ejemplo, envió a su canciller a una reunión en la torre Trump en Nueva York y a su hermano, el entonces ministro de Comunicaciones, a una en Ciudad de México.

Maduro dice que casi tuvo un cara a cara con el propio Trump en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2018. La Casa Blanca, recuerda el líder venezolano, había llamado para programar la cita, y luego rompieron el contacto.

Maduro culpa a los halcones de la política exterior en la órbita de Trump, muchos de ellos cautivos por expatriados venezolanos en Florida.

“Al final, las presiones fueron insoportables para él y se cayó ese contacto”, dijo. “Si nos hubiésemos reunido, otra hubiese sido la historia”.

Maduro ha demostrado ser un superviviente consumado. Derrotó a sus rivales para cimentar el control del Partido Socialista Unido después de la muerte de Chávez en 2013, resistió a levantamientos en 2017 y 2019 y duró más que Trump.

Guaidó, quien trabajó en estrecha colaboración con la campaña estadounidense para derrocar a Maduro, se ha visto obligado a cambiar la estrategia, pasando de un cambio de régimen a negociaciones.

“Apoyo cualquier esfuerzo que genere elecciones libres y justas”, dijo Guaidó a la agencia estadounidense en sus oficinas improvisadas en el este de Caracas, rodeado de recuentos no oficiales de casos de COVID-19, estado por estado. “Venezuela está agotada, no solo la alternativa democrática sino la dictadura, todo el país”.

Sin embargo, los ánimos de negociación de Maduro no van tan lejos e insistió en su entrevista que no cederá ante los Estados Unidos. “Nos convertiríamos en una colonia, nos convertiríamos en un protectorado, nos arrodillaríamos, traicionaríamos el legado histórico de estos gigantes, como Simón Bolívar”.

Pero ya ha cedido: eliminó los controles de precios, redujo los subsidios, eliminó las restricciones a las importaciones, permitió que el bolívar flotara libremente frente al dólar y creó incentivos para la inversión privada. Maduro incluso aprobó una ley llena de garantías para los inversionistas privados, algo impensable hace unos años para este régimen socialista.

Con información de Bloomberg

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