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Qué es la moda modesta, una millonaria tendencia que crece en Medio Oriente

Las mujeres judías y musulmanas son las principales impulsoras de un sector de la industria de la moda que ya vale 283,000 millones de dólares, casi el 10% del mercado global.
mié 03 noviembre 2021 05:04 AM
Dos mujeres musulmanas modernas estudian en un café.
La moda modesta ahora se centra en las "necesidades estilísticas" de miles de estas mujeres que buscan seguir las normas religiosas sin abandonar su femineidad o con un toque trendy.

Con recato y faldas largas, la ropa "modesta" —que apunta a mujeres que por religión o estilo de vida prefieren no mostrar su cuerpo— está abarcando un segmento cada vez mayor de la industria global de la moda, moviendo, según los cálculos más recientes, unos 283,000 millones de dólares.

El número, preparado por MLC Media, una empresa de estrategia de marketing con sede en Chicago, puede parecer pequeño en el mar de 2.2 billones de dólares que, según algunas estimaciones, se mueve en la industria general de la moda en el mundo. Pero si bien "recato" y "modestia" son aquí palabras clave, esta porción del negocio de la moda está creciendo sin parar y sin pedir permiso.

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La nueva tendencia está dejando de lado los insulsos vestidos que se pueden ver, por ejemplo, en las populares series Poco Ortodoxa o Shtisel —que describen la vida de las mujeres judías muy religiosas— o los serios chadores o hijab de las musulmanas, y abriendo el terreno a jóvenes diseñadoras que se atreven a ponerle un poco de condimento a estas ropas.

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Si bien esas nuevas creadoras son tanto judías, cristianas, musulmanas o simplemente mujeres que buscan confort y menos sensualidad abierta, la porción más grande de la torta económica de este segmento se la lleva el mercado islámico.

Según el reporte Global Islamic Economy 2020/2021, presentado por la consultora Dinard Standard y la plataforma de noticias Salaam Gateway, el mercado musulmán de la ropa y el calzado alcanzó 277,000 millones de dólares en el 2019, lo que representó un aumento del 4.2% respecto del año previo.

Si bien se espera una fuerte caída del 2.9% para los números del 2020, sumando 268,000 millones en ese año marcado por la pandemia de coronavirus, se pronostica que la cifra llegue a 311,000 millones para el 2024.

¿Qué significa “vestir con modestia”?

La moda modesta significa "usar ropas sueltas y que revelen menos piel de una manera que satisfaga las necesidades espirituales y estilísticas" de las consumidoras y "cumpla con los criterios de fe y religión junto con las preferencias personales”, indica el periódico del centro de estudios económicos islámicos AlHuda en un comentario sobre el reporte.

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Es un resumen que, en general, aplica desde siempre tanto a las judías como a las musulmanas y las cristianas que adhieren a esta moda. La diferencia es que ahora el énfasis está empezando a ponerse en las "necesidades estilísticas" de miles de estas mujeres que buscan seguir las normas religiosas sin tener que abandonar su femineidad o incluso dándose el gusto de un toque de modernidad "trendy".

Por eso en los últimos años se empiezan a ver mujeres, más que nada jóvenes y dependiendo de su ubicación geográfica y social, que dejan de lado los vetustos vestidos multicolores de las judías ortodoxas y las túnicas negras hasta los pies de las musulmanas para vestir, dentro de lo posible, "a la moda".

"El concepto de moda modesta cambió mucho en el último tiempo, se aceleró gracias a las redes sociales", apunta la periodista argentina Marcela Soberano en una entrevista con Expansión. Especialista en asuntos de moda, la columnista señaló precisamente uno de los motores más fuertes detrás de este fenómeno, el de las "influencers modestas".

Una de ellas es Liz Morgan, creadora del popular blog CleoMadison y quien se pasó al mundo digital después de estar cuatro años al frente de una boutique.

"El crecimiento de la industria de la moda modesta es muy emocionante", le dice Morgan a Expansión. "A medida que crezca será más fácil vestirse con modestia", añade la bloguera, quien recordó "ser una joven adolescente y tener dificultades para encontrar ropa" adecuada a sus convicciones religiosas cristianas.

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En ese sentido, Liz apunta a una de las razones clave en el crecimiento de este sector, y que aplica a consumidoras de distintas inspiraciones espirituales: si bien "las mujeres usan principalmente ropa modesta debido a sus convicciones religiosas, también se entiende que, en determinadas circunstancias, como en un entorno laboral profesional, también es importante vestirse adecuadamente", resume.

Las "determinadas circunstancias" que comenta Morgan no están relacionadas solamente con los negocios y la vida profesional. Una situación que siempre causó problemas a las mujeres religiosas es una visita al mar o a una piscina.

Desde hace algunos años, el problema se resolvió con el diseño y fabricación de trajes de baño dedicados especialmente a este sector y que, en el caso de las mujeres de fe islámica, se bautizó incluso como "burkini", una combinación de "burka" y "bikini".

En el caso de la "burkini", el traje -de telas adecuadas a la inmersión en el agua—cubre prácticamente todo el cuerpo, dejando a la vista solamente la cara, las manos y los pies.

La versión judía del traje de baño modesto es un poco más "atrevida" y deja ver en algunos casos las pantorrillas, la cabeza y el antebrazo.

"He visto mujeres que iban al mar y a la piscina con ropa (de calle) porque no se sentían cómodas con ellas mismas cerca de la familia en traje de baño", le cuenta a Expansión la diseñadora israelí Morani Jersey.

Morani es la fundadora de la firma Morié Swimwear, que nació —dice la diseñadora en una entrevista por email— de "la necesidad de mujeres religiosas, o simplemente de aquellas que no tienen ganas de llevar bikini, de poder usar trajes de baño elegantes y sentirse majestuosas".

El uso de este tipo de prendas recibió su consagración global en el 2019, cuando la supermodelo somalí-estadounidense Salima Haden posó con una "burkini" nada menos que para la edición de ese año de la revista Sports Illustrated Swimsuit.

Soberano, por su parte, le encuentra al fenómeno otras aristas, más allá de su crecimiento entre las mujeres religiosas o más pudorosas.

Un giro conservador en el mundo

Ante todo, la experta destaca que, si bien la moda modesta se encuentra en un lugar "cada vez más interesante" en cuanto a facturación y exposición, todavía sigue "debajo del radar en el mundo tradicional" de este negocio global.

Sin embargo, hay al menos dos costados interesantes que sugieren prestarle atención a este segmento, comenzando por su fuerte inserción en el mercado de prendas de lujo con, por ejemplo, "marcas que se parecen bastante a las propuestas de algunas importantes influencers nórdicas" que vienen impulsando ropas amplias, que cubren gran parte del cuerpo.

También ve similitudes con la tendencia de la "pilgrim fashion", que se inspira en la estética de los primeros inmigrantes occidentales que se establecieron en lo que luego sería Estados Unidos, o los diseños severos —“estilo institutriz", describe— del exitoso modisto argentino Pablo Ramírez.

Y son justamente estos cruces los que llevan al segundo costado más general del actual suceso de la "moda modesta": se trata de ropa que responde también al giro conservador que se está registrando en varios puntos del planeta, afirma Soberano.

Frente a la siempre presente tendencia de mostrar el cuerpo, y todavía más en estos años gracias al auge de los movimientos que pregonan la diversidad, se registra una "acción-reacción", continúa la periodista, un escenario donde conviven "una tendencia a superponer y tapar" con otra a "mostrar, hasta con vestidos transparentes, el cuerpo no hegemónico".

En todo caso, las marcas de "moda modesta" vienen atendiendo las necesidades de mujeres con distintos tipos de cuerpo desde siempre, como confirman la amplia oferta de diseños y tallas.

"Muchas mujeres evitan ir a la playa porque les da vergüenza usar un traje de baño que exponga su cuerpo", dice, en ese sentido, la israelí Morani. "Esa es una de las razones por las que todos nuestros bañadores vienen en tallas 36-54 con sujetador interior, y nuestros modelos son tanto de Talla S como de Talla XL", agrega.

"Queremos que todos se sientan cómodos y aceptados", completa la diseñadora, quien expandió su negocio desde las primeras clientas judías de Israel a cristianas y musulmanas de Inglaterra y Estados Unidos. Ahora Morani, que forma parte del UAE-Israel Business Council, participará de una serie de eventos en los Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales hubs de este sector del negocio de la ropa.

Por lo que se ve, una creciente tolerancia y aceptación también se cuenta entre los motores del crecimiento de este negocio. "Creo en no juzgar a los demás y solo me preocupo por mis elecciones personales", dice Liz, la diseñadora cristiana.

"Yo no tengo ganas de llevar ropa reveladora", pero "hay muchas que visten ropas modestas y juzgan y tratan mal a otras mujeres debido a sus elecciones de moda", agrega la bloguera. "Eso no es cool, yo quiero que todas las mujeres se vistan de una manera que las haga sentir cómodas y felices", completó.

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