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Una relación permanentemente a prueba: esto espera México de Trump

El expresidente ha usado nuevamente al país como uno de sus objetivos de ataque favorito, con promesas de una mayor presión en temas como migración, seguridad y comercio.
mié 24 julio 2024 07:10 AM
El candidato presidencial republicano y expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está con el candidato republicano a la vicepresidencia, el senador estadounidense J.D. Vance (R-OH), mientras celebra un mitin por primera vez con su compañero de fórmula, en Grand Rapids, Michigan, EE. UU., 20 de julio de 2024.
Donald Trump y J.D. Vance hicieron referencias duras a México en sus discursos de la Convención Nacional Demócrata.

México está en el centro de la campaña presidencial de Estados Unidos. Ya sea del lado republicano o del demócrata, la relación con su país vecino en temas como la inmigración, la seguridad de la frontera común y el comercio, estará en tela de juicio durante los siguientes meses y, muy probablemente durante los próximos cuatro años.

“México se va a convertir en un tema de campaña, y eso es porque los temas que son importantes, desde mi perspectiva, los temas que son importantes para la campaña, son migración, estado de la economía, y temas de seguridad, principalmente. En todos esos tópicos, México es alguien importante en el debate”, dice Juan Carlos Baker, profesor de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, en entrevista con Expansión.

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La mejor muestra de esto fue la Convención Nacional Republicana, en la que el expresidente Donald Trump y su compañero de fórmula, J.D. Vance, dedicaron duras palabras para México durante sus discursos de aceptación de las candidaturas republicanas a la presidencia y a la vicepresidencia respectivamente.

"Pondremos fin a la crisis de inmigración ilegal cerrando nuestra frontera y terminando el muro, la mayor parte del cual ya he construido... Tenemos que parar la invasión a nuestro país, una invasión que está matando a cientos de miles”, afirmó Trump en su primera aparición pública después de sufrir un atentado el 13 de julio.

Vance, que proviene de la clase blanca trabajadora del Cinturón de óxido, aseguró en su propio discurso que México, gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), arrebató muchos empleos a Estados Unidos.

El tono no debe sorprender a nadie. Corey Lewandowski, uno de los asesores más cercanos a Trump, ya advirtió en entrevista con Expansión que “la migración jugará un rol en todo lo que hagamos hacia adelante”.

“Si en algún momento Donald llega a ganar las elecciones, creo que podemos anticipar que la relación bilateral con México va a estar permanentemente a prueba”, asegura Baker.

Sin embargo, no solo los republicanos usarán el tema migratorio. Joe Biden, quien hasta el domingo era el rival de Trump, ha implementado las medidas de control migratorio más estrictas que se recuerden para una administración demócrata.

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Su vicepresidenta y su sucesora en la candidatura demócrata a la presidencia, Kamala Harris, era la encargada de la seguridad en la frontera con México y de gestionar la inmigración proveniente de Centroamérica, temas en los que su desempeño dejó mucho que desear, por lo que se espera que muestre más dureza en estos temas ante sus rivales republicanos.

“México tiene que estar visualizando los dos escenarios posibles, uno que ganen con un segundo gobierno de Trump, y otro en el que acaso puede haber continuidad con lo que pasó con Joe Biden o se viene un giro de timón donde viéramos acciones mucho más duras en el ámbito de seguridad fronteriza y sobre todo en el tema comercial, porque viene la revisión del T-MEC en 2026”, indica Aribel Contreras, coordinadora de la licenciatura en Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana.

“No creo que el hecho de que ganen los demócratas haga necesariamente que la relación sea menos compleja, dijo por su parte Baker.

Lejos de una revisión light de T-MEC

La presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, dijo a finales de junio que su gobierno tenía contemplada "una revisión menor" del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que se realizará en 2026.

"Lo que viene en el 2026, pues en realidad es una revisión menor, que coincidimos plenamente con ellos, es en que hay que fortalecer el tratado” dijo después de una reunión con la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Mélanie Joy.

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Sin embargo, después de las declaraciones tanto de Trump como de Vance en las últimos días, la negociación se antoja mucho más complicada de lo que parecía en un principio y las revisiones menores, pueden convertirse en ajustes grandes en el tratado.

El próximo gobierno de México, encabezado por Sheinbaum y con el excanciller Marcelo Ebrard como secretario de Economía, deberá adoptar una postura firme sobre el tratado.

“Yo creo que México como estrategia debe defender el hecho de que el proceso del 2026 no puede ser una renegociación completa, sino que solamente se tiene que ajustar aquellos elementos en donde puede funcionar mejor, posiblemente incorporar temas nuevos”, dice Baker, quien fue subsecretario de comercio exterior entre 2016 y 2018 y participó en las negociaciones del acuerdo.

Sin embargo, Baker admite que Estados Unidos puede llegar con expectativas muy distintas a las mexicanas, sobre todo con lo referente a la inversión de China, su principal rival estratégico y al que percibe como una amenaza. Y en este aspecto, tanto demócratas como republicanos pueden estar de acuerdo.

“Posiblemente Donald Trump fue el que inició esta guerra comercial (con China) al subir los aranceles, pero Joe Biden dejó los arancele, incluso los volvió a subir más. Entonces, no ha habido ahí un cambio de visión, ya sea democrata o republicana”, recuerda el exsubsecretario.

Aribel Contreras señala que en caso de que el T-MEC se revise bajo una nueva administración Trump, seguramente hará un foco especial en el tema de la industria automotriz, especialmente a la manufactura de autos eléctricos de empresas chinas en México.

“El tema de las reglas de origen del sector automotriz tiene muchas lagunas y muchos vacíos, donde a pesar de que hay todo un apartado para el tema automotriz, específicamente las reglas de origen, y a pesar de que hay fórmulas y demás, ha habido diferencias en la interpretación. Entonces el tema de los vehículos eléctricos chinos va a ser un verdadero dolor de cabeza porque Estados Unidos les ha impuesto un alto porcentaje de aranceles a estos vehículos”, explicó.

Contreras coincidió en que una negociación con un gobierno demócrata, especialmente por uno liderado por Kamala Harris, quien como senadora votó en contra de la aprobación del T-MEC, tampoco será sencilla, pero ofrecerá más oportunidades de matices.

“Yo creo que habría terremotos, pero se pudieran ir resolviendo. Sin embargo, en el caso de un eventual triunfo de Trump con J.D. Vance, me parece que no serían terremotos, sino ya serían tsunamis políticos los que estaríamos viendo día a día”, señala.

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