Esta declaración refleja en parte el tipo de discurso proteccionista que parece estar creciendo entre los países del Norte Global, sin embargo, también profundiza en la polarización entre las potencias y los países del sur.
Karen Demerutis menciona que, si bien, no está cerca el final del hegemón que es Estados Unidos, definitivamente su "declive es evidente". "Una hegemonía solo existe mientras el resto del mundo decida darle ese poder”, añade. Este cambio de paradigma está llevando a muchas naciones del Sur Global a explorar nuevas vías de cooperación, en un mundo cada vez más multipolar.
Demerutis también señala una tendencia hacia la hiperregionalización, con bloques como la Unión Europea, el T-MEC y Mercosur experimentando una reconfiguración. "La reconfiguración regional está jugando con esta dinámica y discurso", comenta, aludiendo al creciente enfrentamiento entre el Norte y el Sur Global.
Por su parte, Horacio Vives resalta el papel fundamental de Rusia y China, dos potencias clave dentro del BRICS, que buscan expandir su influencia. "No es casual que Rusia y China estén tratando de expandir sus horizontes", indica, destacando cómo estos países consolidan su poder.
Mientras tanto, el ascenso de las ultraderechas en el Norte Global, con políticas de privatización y nacionalismo en auge, contrasta con el impulso del Sur por crear alianzas más inclusivas. Según Demerutis, el regreso de figuras como Trump pone presión sobre el modelo de cooperación internacional actual, destacando cómo el Norte parece reducir sus compromisos internacionales.
¿Y México? Entre Estados Unidos y el contraste con América Latina
A nivel simbólico, los BRICS han puesto su mirada en México, como lo muestra su inclusión en el billete de cien BRICS, lo que refleja el interés del bloque por las oportunidades económicas que representa, especialmente en relación con China. México, por su parte, se encuentra en una encrucijada geopolítica.
Aunque no forma parte del bloque BRICS ni muestra un interés inmediato en unirse, las dinámicas de este bloque están incidiendo en su escenario internacional. Según Horacio Vives, “México debe replantear su papel en la comunidad internacional después del gobierno de López Obrador. Aunque sería estratégico buscar contrapesos, su prioridad sigue siendo la relación con Estados Unidos”.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca podría generar mayores presiones dentro del T-MEC, un acuerdo fundamental para la estabilidad económica del país.
Para Karen Demerutis, “el BRICS no representa una alternativa viable en el corto plazo para México, pero el país debe observar con atención cómo se reconfigura el poder global”. A pesar de los desafíos, México se ve ante la necesidad de diversificar sus alianzas sin comprometer su relación con Norteamérica. Aunque la proximidad con Estados Unidos es crucial, depender únicamente de este vínculo podría limitar sus opciones en el futuro.