Trump había anunciado la víspera que el gobierno interino Delcy Rodríguez entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
Poco a poco, Estados Unidos parece ir diseñando el marco para adueñarse de las ventas del crudo venezolano, y luego distribuir los ingresos de la manera que considere pertinente.
Washington "no está improvisando", aseguró el secretario de Estado, Marco Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense, que enfrentó las críticas de legisladores demócratas, aseguró que Caracas ya pidió incluir el crudo decomisado en el Caribe dentro de las negociaciones globales.
Una "inmensa oportunidad"
"Todos los ingresos provenientes de la venta de crudo venezolano y productos serán depositados primero en cuentas controladas por Estados Unidos, en bancos reconocidos internacionalmente, para garantizar la legitimidad e integridad de la distribución final de los ingresos, y esos fondos serán distribuidos en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano", aseguró la vocera Leavitt.
"Obviamente, en este momento tenemos la máxima capacidad de presión sobre las autoridades interinas de Venezuela", declaró.
"Así que seguimos manteniendo una estrecha coordinación con las autoridades interinas, y sus decisiones van a seguir estando dictadas por los Estados Unidos de América" añadió.
Unas declaraciones que chocan con las de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, el martes al asumir el cargo.
"El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie. No hay agente externo que gobierna Venezuela", enfatizó Rodríguez.
Trump recibirá a las petroleras estadounidenses el viernes en la Casa Blanca para aprovechar "la inmensa oportunidad que tienen ante sí", dijo Leavitt.
Los 30 a 50 millones de barriles de crudo representarían entre uno a dos meses de producción, teniendo en cuenta los niveles actuales de extracción de crudo venezolano.
Ese petróleo ya está listo para ser vendido, según una hoja informativa del Departamento de Energía estadounidense.