También concurrieron al acto y firmaron la carta fundacional los presidentes de Indonesia y Kazajistán, y los ministros de Exteriores de Marruecos, Arabia Saudita, Qatar, Turquía y Jordania.
Todos estos países han sido señalados por organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional por violaciones a los derechos humanos.
"Estos de aquí son líderes que están en favor de la acción", porque Trump es "un presidente de acción", abundó en el acto el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
Trump dijo que el objetivo inicial de la Junta era Gaza, donde Israel y Hamás acordaron en octubre un alto el fuego respaldado por Estados Unidos.
Pero el mandatario republicano, a quien aún le quedan tres años en el poder, comenzó a mandar invitaciones a líderes como el presidente ruso, Vladimir Putin, y al ucraniano, Volodimir Zelenski, quien declaró que no se imaginaba participar junto a su vecino y enemigo.
Sin “países serios”
Las principales naciones europeas han decidido hacerle el vacío a la junta. Esta semana, los países del Viejo Continente y Estados Unidos enfrentaron una grave crisis diplomática por la insistencia de Trump de hacerse de Groenlandia, un territorio de Dinamarca.
"Esto no tiene la capacidad ni el conjunto de principios rectores que permitirían que países serios se sumaran", considera Aaron David Miller, exnegociador estadounidense para Oriente Medio y actualmente en el Carnegie Endowment for International Peace.