El portaviones "USS Abraham Lincoln", con cerca de 80 aparatos a bordo, fue desplegado por Washington junto con otros 11 buques de guerra y se encontraba el domingo a unos 700 km de las costas de Irán, según imágenes satelitales.
Además, el presidente estadounidense Donald Trump dispuso el envío a la zona de otro portaviones, el "USS Gerald R. Ford", que fue desplegado en el Caribe como parte del operativo contra Nicolás Maduro.
"En caso de que no logremos un acuerdo, lo vamos a necesitar", avisó el republicano.
La amenaza de Jamenei se produjo un día después de que los Guardianes de la Revolución desplegaran barcos y helicópteros, y probaran drones y misiles, en un ejercicio militar con aires de demostración de fuerza en el estratégico estrecho de Ormuz.
Las maniobras buscan preparar a esa fuerza, el ejército ideológico de la República Islámica, "para posibles amenazas militares y de seguridad", informó la televisión estatal.
La misma cadena indicó que Irán cerrará partes de ese estrecho "por seguridad", aunque no precisó cuánto tiempo se prolongará la medida. Por Ormuz transita cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado consumidos a nivel mundial.
Postura "más realista"
Los dos archienemigos reanudaron el diálogo el 6 de febrero en Mascate, la capital de Omán, tras una escalada de amenazas por ambas partes.
En esta ronda, que terminó el martes por la tarde, Omán también intervino como mediador.
Las conversaciones tuvieron lugar en la residencia del embajador de Omán en Cologny, cerca de Ginebra, en presencia de las delegaciones iraní y estadounidense, encabezada esta última por el emisario especial Steve Witkoff y por el yerno de Trump, Jared Kushner.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, declaró este martes que la última ronda de conversaciones con Estados Unidos fue constructiva y se acordaron las "líneas generales" para un pacto.