Ghost Murmur: la supuesta tecnología de la CIA que detecta latidos… y que la ciencia pone en duda
El rescate de un piloto en Irán desató versiones sobre una herramienta secreta de inteligencia. Físicos advierten que la explicación desafía los límites científicos.
La historia surgió después de que Donald Trump insinuara que una tecnología avanzada ayudó a la CIA a ubicar a un piloto estadounidense.(JALAA MAREY/AFP)
Expansión Digital
La historia parece sacada de una película de espionaje: un dispositivo capaz de detectar el latido del corazón de una persona a decenas de kilómetros de distancia. Así fue presentada Ghost Murmur (Murmullo Fantasma), una supuesta tecnología secreta de la CIA que, según algunos reportes, habría ayudado a localizar a un aviador estadounidense derribado en Irán.
Sin embargo, detrás de la narrativa han surgido muchas dudas. Físicos, especialistas en biomagnetismo y analistas tecnológicos advierten que la explicación del sistema choca con los límites conocidos de la ciencia, lo que ha llevado a preguntarse si se trata de un avance real o de una historia inflada —o incluso deliberadamente confusa— para ocultar otros métodos de inteligencia.
Publicidad
Trump, la CIA y una supuesta tecnología avanzada
La historia comenzó después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el director de la CIA, John Ratcliffe, insinuaran que una tecnología extremadamente avanzada había sido clave para ubicar a un piloto estadounidense oculto en una zona montañosa del sur de Irán luego de que su avión cayera en las montañas de Irán..
“Es como encontrar una aguja en un pajar, encontrar a este piloto, y la CIA fue increíble”, dijo Trump el lunes. “La CIA fue fundamental para encontrar a esta pequeña pieza”.
El presidente también elogió a Ratcliffe por su papel en la operación. “Hizo un trabajo fenomenal esa noche; hizo algo de lo que no sé si quieren hablar. Si quieren, pueden. No estoy seguro de que debiera hacerlo”, comentó.
Incluso bromeó con que la tecnología utilizada podría ser secreta: “Podría ser clasificada, en cuyo caso tendría que meterlo en la cárcel si habla de ello, y no quiero meterlo en la cárcel. No se lo merece”.
Poco después, el tabloide New York Post aseguró que el rescate se logró gracias a Ghost Murmur, un sistema que supuestamente utiliza magnetometría cuántica para detectar el campo electromagnético generado por el corazón humano.
Según esa versión, el dispositivo habría sido desarrollado por Lockheed Martin en su división de proyectos avanzados Skunk Works.
La tecnología emplearía sensores cuánticos basados en diamantes sintéticos capaces de captar señales biomagnéticas extremadamente débiles y, posteriormente, usar inteligencia artificial para aislar el latido humano del ruido del entorno.
Las fuentes citadas describían el sistema con una metáfora llamativa: sería como escuchar una sola voz en un estadio lleno, pero en medio de un desierto de miles de kilómetros cuadrados.
Trump elogió al director de la CIA, John Ratcliffe, y sugirió que se utilizó una herramienta tecnológica que podría ser secreta o clasificada.(HANDOUT/AFP)
Publicidad
¿Por qué los científicos cuestionan el Ghost Murmur?
La narrativa, sin embargo, ha sido recibida con fuerte escepticismo por parte de la comunidad científica.
El principal problema es la debilidad del campo magnético generado por el corazón humano. Investigadores que llevan décadas estudiándolo señalan que esta señal es extraordinariamente débil y apenas puede medirse incluso en condiciones controladas.
El físico John Wikswo, de la Vanderbilt University , explica que el campo magnético del corazón apenas es detectable a unos centímetros del cuerpo. A medida que aumenta la distancia, la señal se reduce de manera drástica.
A metros de distancia, dicen los especialistas, esa señal se vuelve prácticamente indistinguible del ruido magnético del entorno.
Ese ruido incluye desde el campo magnético de la Tierra hasta señales producidas por redes eléctricas, tormentas solares o incluso la actividad biológica de animales cercanos.
Los sensores cuánticos mencionados en los reportes sí existen. De hecho, se utilizan en investigación médica para estudiar arritmias cardíacas o actividad cerebral mediante mediciones biomagnéticas.
Pero incluso con equipos extremadamente sensibles, los experimentos suelen realizarse en laboratorios protegidos del ruido magnético y con sensores colocados a pocos centímetros del cuerpo.
El físico Chad Orzel, del Union College, señala que detectar latidos a kilómetros de distancia implicaría un salto tecnológico gigantesco que no aparece documentado en investigaciones revisadas por pares.
Científicos y especialistas han puesto en duda que una tecnología así sea viable con las capacidades actuales.(FOTO: MAJID SAEEDI/Getty Images)
Publicidad
¿Una tecnología secreta o una cortina de humo de EU?
Ante esas limitaciones físicas, algunos analistas consideran otra posibilidad: que Ghost Murmur sea una explicación pública diseñada para ocultar el verdadero método de inteligencia utilizado en la operación.
Los reportes del rescate indican que el aviador llevaba una baliza de supervivencia y logró comunicarse con fuerzas estadounidenses para transmitir su ubicación.
Además, la misión habría enfrentado complicaciones logísticas, con aeronaves dañadas que tuvieron que ser destruidas para evitar su captura.
Ese contexto contrasta con la imagen de una misión guiada por una tecnología casi milagrosa capaz de rastrear latidos humanos a decenas de kilómetros.
En el mundo de la inteligencia y la defensa, no es raro que tecnologías reales se mezclen con relatos exagerados o incompletos. En ocasiones, esas historias sirven para proteger capacidades reales, confundir adversarios o alimentar el mito del poder tecnológico.
Por ahora, Ghost Murmur permanece en ese terreno ambiguo. Mientras las autoridades estadounidenses alardean la supuesta herramienta, muchos científicos sostienen que la física conocida todavía no permite algo como “escuchar un corazón latiendo a kilómetros de distancia”.
Hasta que aparezcan pruebas más sólidas, para gran parte de la comunidad científica el llamado Murmullo Fantasma sigue siendo exactamente eso: un fantasma tecnológico del que todavía no hay evidencia clara.