Pero para el primer partido, la entrada de los iraníes en Estados Unidos es inevitable y este domingo se espera su aterrizaje, antes de una conferencia de prensa a las 15:45 locales (16:45 pm) en el Estadio Los Ángeles (SoFi stadium), situado cerca del aeropuerto internacional al que el Team Melli llegará procedente de Tijuana, después de un vuelo muy corto, de apenas una veintena de minutos.
Empezar en esta Copa del Mundo en "Tehrangeles" —uno de los sobrenombres de Los Ángeles por la importancia de la comunidad iraní— podría parecer una ventaja, pero una parte de la diáspora considera a esta selección un instrumento de propaganda de la República Islámica.
La megalópolis californiana fue escenario de importantes manifestaciones a principios de este año para denunciar la represión contra un movimiento popular en Irán que provocó miles de muertos.
¿Se detendrá el partido?
Hay nuevos llamados a manifestarse el lunes en Inglewood, alrededor del estadio ultramoderno para 70,000 espectadores, agitando allí la bandera de Irán previa a la Revolución Islámica, la enseña verde, blanca y roja que cuenta además con un león y un sol.
Las protestas de la diáspora podrían incluso llevar al interior del recinto en forma de abucheos al himno, como ocurrió en Qatar 2022, lo que hace planear interrogantes sobre el partido.
El ministro iraní de Deportes, Ahmad Donyamali, avisó ya que Irán vigilará especialmente "banderas y cánticos", amenazando con parar el partido en caso de detectar símbolos hostiles a la República Islámica.
El sábado, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, recordó que la FIFA debe asegurar que solo la bandera iraní en su versión actual de la República Islámica sea visible en los estadios del Mundial.
El reglamento de la FIFA prohíbe todo accesorio de "naturaleza política" en los estadios. Pero su aplicación ha estado sometida a una geometría variable en anteriores ediciones y nadie sabe cómo opositores con entrada para el partido pueden ser tratados en esta ocasión.