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La migración y la diáspora redefinen el mapa del talento en el Mundial 2026

Un récord de 289 futbolistas representará a una selección distinta a la de su nacimiento, reflejo de cómo la movilidad global transforma el negocio y la competencia del futbol.
Juninho Bacuna, Roshon van Eijma, Armando Obispo y sus compañeros de equipo de Curazao reconocen a los aficionados después del partido amistoso internacional entre Escocia y Curazao en Hampden Park el 30 de mayo de 2026 en Glasgow, Escocia
El 96% de los jugadores de Curazao nacieron en el extranjero, principalmente en Países Bajos. (FOTO: WM Sport Media/Getty Images)

El Mundial 2026, que arrancó este jueves con una victoria de México ante Sudáfrica, romperá varios récords, como el de ser la Copa con el mayor número de selecciones en competencia, con 48. Esto también permitirá superar otra marca: será el torneo con más futbolistas representando a un país distinto al de su nacimiento, con 289 jugadores.

Casi uno de cada cuatro de los 1,248 jugadores seleccionados para los equipos nacionales nació en un país diferente al que representarán.

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Por ejemplo, México, uno de los tres equipos anfitriones, cuenta con cinco jugadores que nacieron fuera del país. Se trata de la mayor cifra para México en una Copa del Mundo, por encima de los registros de Suiza 1954 y Suecia 1958.

El autor del primer gol del Mundial, Julián Quiñones, nació en Colombia y representó a la selección cafetera en divisiones inferiores, pero luce la playera tricolor tras naturalizarse en 2023.

Julian Quinones #16 de México celebra anotar el primer gol de su equipo durante el partido del Grupo A de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre México y Sudáfrica en el Estadio de la Ciudad de México el 11 de junio de 2026 en la Ciudad de México, México.
Julián Quiñones representó a Colombia en categorías inferiores, pero decidió jugar para México en selección mayor. (FOTO: Carl Recine/Getty Images)

Caso parecido al de Santiago Giménez, hijo de una figura destacada de la liga mexicana, nacido en Buenos Aires, Argentina. El hijo de Cristian Giménez se crió en México, por lo que decidió jugar para esta selección en lugar de la albiceleste de su padre.

Otra de las figuras del “Tri” nacidas fuera de México es Álvaro Fidalgo, originario de España. Obed Vargas y Brian Gutiérrez nacieron en Estados Unidos, país al que representaron en categorías juveniles, pero eligieron jugar por el país de origen de sus padres a nivel mayor.

El caso mexicano, sin embargo, está muy lejos de los casos más extremos en este mundial. Hay selecciones en las que la mayoría de sus jugadores nació fuera del país que representan.

El 96% de los jugadores de Curazao nacieron en el extranjero, así como el 85% de la selección de R epública Democrática del Congo y el 73% de la de Marruecos. En general, los jugadores nacidos en el extranjero forman la mayoría de los futbolistas en ocho de los 48 equipos del torneo.

Desde hace varios años, cada vez más futbolistas dan la espalda a grandes selecciones europeas para vestir los colores del país de origen de sus padres.

El fenómeno se amplificó cuando la FIFA decidió autorizar desde 2003 que los jugadores que han sido internacionales con un país en categoría juvenil pueden pasar a defender a otro en su paso a la absoluta.

Un deporte ligado a la migración

José Samuel Martínez López, profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, cuenta que la historia del futbol como deporte, pero también como espectáculo y negocio, ha estado ligada a la migración.

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La disciplina surgió a mediados del siglo XIX en la época victoriana, un periodo de expansión imperial del Reino Unido. Los trabajadores británicos llevaron a muchas de las colonias este deporte.

La migración ha sido parte de la historia del Mundial desde sus inicios. En 1938, por ejemplo, el 12% de los jugadores representaban un país diferente al que nacieron, en parte porque la FIFA no introdujo regulaciones que rigieran la elegibilidad de los jugadores de fútbol para los equipos nacionales hasta 1962.

Esto significaba que no era raro que los jugadores representaran a varios países a lo largo de sus carreras.

El fútbol ha estado muy relacionado con los centros de poder global. De acuerdo con el especialista, la FIFA, con sede en Suiza, ha tendido a favorecer a clubes y selecciones europeas.

Dado que el poder económico y mediático del fútbol está concentrado en Europa, este continente ha funcionado durante las últimas cinco décadas como un imán para los recursos humanos generados en Latinoamérica, Asia, Oceanía y África, explica el profesor de la Ibero.

“Esto es un fenómeno de migración que tiene que ver con la visión colonialista que se tiene del fútbol espectáculo desde Europa”, dice el especialista en entrevista con Expansión.

Como efecto de esta migración de talentos hacia Europa, muchas ligas locales en Oceanía, Asia, América Latina y África se quedan sin los jugadores que enriquecen su espectáculo. Esto empeora su calidad, disminuye el consumo de las audiencias y baja las ganancias. De este modo, se crea un círculo vicioso donde los aficionados locales terminan despreciando a sus propios clubes por considerarlos de bajo nivel competitivo.

“Los mejores talentos futbolísticos migran de estas regiones, de estos países hacia Europa y solo regresan a sus lugares de origen cuando ya son viejos o cuando están lesionados”, dice.

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Las selecciones modernas también reflejan sociedades europeas cada vez más multiculturales, producto de décadas de migración desde Medio Oriente, Asia Central y África.

La necesidad de mano de obra en Europa y la realidad migratoria global han hecho que las primeras generaciones de hijos de inmigrantes nacidos en países europeos se inserten en los equipos y selecciones nacionales, como en los casos de Francia o España.

Esto ha dado paso a selecciones con una composición multicultural, racial y religiosa diversa, reflejando que en los países desarrollados ya no existe la idea de la "pureza racial" o "pureza nacional", sino que los mercados necesitan nutrirse de hijos de migrantes o naturalizados para alcanzar el éxito deportivo, explica el especialista.

Las ventajas de la migración

Muchos de los jugadores que eligen jugar por una selección distinta a la de su país de nacimiento emergen de las comunidades de la diáspora creadas por oleadas anteriores de migración.

Una actualización del reglamento de la FIFA de 2020 estipula principalmente que los futbolistas que han estado con una selección absoluta pueden cambiar de combinado si no han participado en una fase final de una gran competición (Mundial, Eurocopa, Copa América o Copa de África, por ejemplo).

De esta forma, 210 jugadores han obtenido un cambio de nacionalidad deportiva desde 2025, de acuerdo con la plataforma de registros de la FIFA.

Por ejemplo, uno de los hijos de la leyenda francesa Zinédine Zidane, Luca, tomó su decisión el pasado octubre en favor de Argelia, la nación de sus abuelos paternos.

Luca Zidane de Argelia es visto en acción durante una sesión de calentamiento antes del inicio en un partido amistoso internacional entre Argelia y Guatemala en el Stadio Luigi Ferraris el 27 de marzo de 2026 en Génova, Italia
Luca Zidane, nacido en Francia, tomó la decisión el pasado octubre de jugar para Argelia, la nación de sus abuelos paternos. (FOTO: Simone Arveda/Getty Images)

Luca Zidane jugó como arquero en selecciones juveniles de Francia y optó por los Zorros del Desierto el año pasado, con la mira puesta en la Copa de África que se jugó en diciembre y enero. Pero sobre todo en el Mundial, aunque una lesión en la mandíbula pone en duda su presencia en el torneo de Norteamérica.

A veces, más que por estrategia de carrera, la decisión responde más "al corazón", como asegura Achraf Hakimi, nacido en Madrid pero que optó por Marruecos: "Lo intenté (con España), pero no me sentía cómodo", contó el actual capitán y estrella de los Leones del Atlas.

Achraf Hakimi del Equipo Marruecos saluda después de su llegada a los Estados Unidos antes de la Copa del Mundo en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty el 3 de junio de 2026 en Newark, Nueva Jersey
Achraf Hakimi nació en España, pero decidió representar al país de sus padres, Marruecos. (FOTO: Jordan Bank/Getty Images)

Marruecos también se llevó a otro español, Brahim Díaz.

A la inversa, el otro caso emblemático es el de Lamine Yamal, el fenómeno de 18 años que podría haber jugado por Marruecos, el país de su padre, pero que eligió a España.

La decisión también puede responder a motivos estrictamente deportivos. Un estudio de la Universidad de Georgetown que analizó cada Copa del Mundo entre 1970 y 2018 encontró que los equipos con más jugadores nacidos en el extranjero generalmente progresaron más en el torneo.

En promedio, cada jugador adicional nacido en el extranjero se asoció con aproximadamente 0.15 partidos adicionales jugados. La relación se mantuvo incluso después de tener en cuenta las diferencias más amplias entre los países, lo que sugiere que la migración puede proporcionar ventajas más allá de las asociadas solo con la riqueza o la tradición futbolística.

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