¿Es un punto de inflexión para el sistema económico cubano?
"Se trata de cambios drásticos, no estamos hablando de simples ajustes cosméticos. Los anuncios presentan transformaciones radicales: por ejemplo, ya no habrá solo pequeñas y medianas empresas, sino que será posible crear grandes empresas privadas en Cuba", explica el economista cubano Daniel Torralbas, radicado en Londres.
Desde la década de 1960, la economía cubana ha estado regida por un sistema planificado y centralizado cuyas empresas estatales eran la pieza clave. Hasta hace pocos años, estas empresas, financiadas por el Estado, representaban aún el 80% de la economía.
Las aperturas al sector privado han sido tímidas y controladas, funcionando principalmente como válvula de escape para el gobierno en períodos de crisis.
Muy limitada hasta ahora, la propiedad privada será profundamente reformada. Hasta el momento, los cubanos solo podían poseer su vivienda, su negocio o una pequeña parcela de tierra.
Con las reformas adoptadas el jueves, se refuerza de forma drástica el papel del sector privado. Se autorizarán grandes empresas sin límite de tamaño y los cubanos podrán poseer más de una sociedad.
"Las personas van a poder ser propietarias de varias empresas a la vez, lo cual va en el sentido de que se concentra la propiedad privada", indica Daniel Torralbas.
Los inversionistas extranjeros ya no estarán limitados a crear empresas mixtas con el Estado, sino que también podrán invertir en el sector privado.
El gobierno, además, promete reducir la burocracia para la creación de nuevas empresas.
Las empresas estatales se transformarán en sociedades comerciales y se eliminará la escala salarial estatal en favor de acuerdos firmados a nivel de cada empresa.
Otro "gran giro está en el abandono de la planificación centralizada, ahora reconocida tácitamente como un fracaso o como inoperante en las condiciones actuales de Cuba", subraya.