El 22 de junio, el grupo francés Carrefour contabilizaba 30,000 unidades de aire acondicionado vendidas, "mil veces más que en un día normal", reveló su presidente, Alexandre Bompard, en BFMTV.
Las ventas en la plataforma Amazon prácticamente se han duplicado y Fnac Darty habla de un "crecimiento de dos dígitos".
Una solución controversial
Los científicos dicen que tanto la adaptación como la mitigación son urgentemente necesarias.
"Las olas de calor se están volviendo más frecuentes, más largas y más calientes con el cambio climático, como resultado directo de los combustibles fósiles que estamos liberando como sociedad", dijo la profesora Hayley Fowler de la Universidad de Newcastle a The New York Times.
"Nuestro clima actual es el menos extremo que viviremos en nuestras vidas, y ciertamente hasta que alcancemos el cero neto, y necesitamos adaptarnos urgentemente”, agregó.
Sin embargo, los sistemas de aire acondicionado han sido históricamente motivo de controversia entre los europeos.
Por ejemplo, en Francia, la líder de la ultraderecha Marine Le Pen impulsa un plan masivo de climatización, mientras que el dirigente de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, advierte que generalizarlo agravará el problema y la ecologista Marine Tondelier lo ve como una solución parcial.
“El aire acondicionado es un arma de doble filo cuando se trata de calentar el planeta”, señala la Agencia de Investigación Ambiental (EIA). “En primer lugar, a través del consumo de energía”.
El urbanista Clément Gaillard dijo a la AFP que el problema no es el aire acondicionado en sí, sino depender exclusivamente de él.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el aire acondicionado y los ventiladores ya consumen una quinta parte de toda la energía utilizada en los edificios a nivel mundial.