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OPINIÓN: ¿Por qué no hubo decesos en el accidente de avión en Durango?

La suerte tuvo algo que ver, pero la tecnología bien diseñada también contribuyó para que las 103 personas a bordo sobrevivieran, comenta Les Abend.

Nota del editor: Les Abend se retiró hace poco como capitán de Boeing 777 tras 34 años de carrera en American Airlines. Es analista de aviación de CNN y colaborador senior de la revista Flying. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - Tomando en cuenta lo que se sabe sobre las circunstancias del accidente del vuelo 2431 de Aeroméxico en Durango no debería sorprendernos que la gente haya sobrevivido. El Embraer 190 iba rumbo a la Ciudad de México, el martes 31 de agosto, cuando cayó momentos después de haber alzado el vuelo, rozó los arbustos y se detuvo abruptamente a unos 100 metros del final de la pista.

Hubo varios heridos, pero ninguna de las 103 personas que iban a bordo murió. ¿Cómo fue posible?

Las palabras "accidente aéreo" siempre sugieren un final trágico. Pero un accidente no siempre termina así. Piensen, por un momento en un acontecimiento parecido con un automóvil. Todos estamos de acuerdo en que los accidentes automovilísticos son más frecuentes y que las víctimas salen caminando la mayoría de las veces. ¿Por qué? No solo porque los automóviles del siglo XXI integran más salvaguardas protectoras en su diseño, sino porque la mayoría de los accidentes ocurre a velocidades en las que se puede sobrevivir.

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Si aplicamos la misma teoría básica de los accidentes automovilísticos al vuelo 2431, es fácil entender por qué hay sobrevivientes en un accidente aéreo como este. El accidente ocurrió poco después del despegue. Dependiendo del peso total del avión, su velocidad inmediata de despegue fue de aproximadamente 250 kilómetros por hora.

Si vas conduciendo un Ford Focus esa cifra sería sorprendente (es demasiado rápido para ser seguro, desde luego). Pero los aviones tienen salvaguardas que pueden proteger a los pasajeros a esas velocidades, entre las que se cuenten cinturones de seguridad adecuados, marcos de asientos resistentes a los impactos y estructuras (como el ala y los motores) diseñadas para desprenderse con el fin de absorber las fuerzas del impacto. Así, hablando de accidentes aéreos, este fue un evento de baja velocidad.

Además, la mayoría de las pistas de los principales aeropuertos del mundo cuentan con un área "sobrante" al final que se mantiene relativamente libre de obstáculos justo para estos casos. Las aerolíneas que cumplen los estándares del Administración Federal de Aviación de Estados Unidos tienen que demostrar que pueden evacuar cada tipo de aeronave de su flota en 90 segundos con la mitad de las salidas de emergencia bloqueadas. Si las salidas de emergencia funcionan y aunque el fuselaje se haya roto parecería que en el accidente del vuelo 2431 se usaron todos los medios para un escape rápido.

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Además, las fotos indican que el tren de aterrizaje se desprendió, lo que significa que el avión quedó cerca del suelo y no fue necesario que se usaran los toboganes de evacuación. Se dice que hubo quienes lograron escapar a través de un agujero cerca del ala. La gente pudo alejarse caminando (a toda prisa).

Todavía no sabemos precisamente por qué el avión cayó y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) tendrá más respuestas conforme avance la investigación, pero basado en mis 34 años de experiencia como piloto comercial y un análisis de los datos disponibles puedo hacer una conjetura informada. Tengo dos teorías:

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Tras ver el video que tomó un pasajero durante la carrera de despegue y de escuchar un testimonio respecto a que hubo dos impactos, parece que los pilotos intentaron aterrizar el avión.

En otras palabras, es probable que la tripulación se hay enfrentado al embate de la turbulencia intensa causada por la tormenta eléctrica inmediatamente después de haber despegado. En el fragor de la batalla el piloto al timón pudo haber decidido que era mejor intentar aterrizar en lo que quedaba de la pista que volar en esas condiciones. Ese habría sido un error de novato. ¿Por qué?

Que el avión haya despegado indica que los pilotos estaban comprometidos con el despegue y que habían pasado el punto en el que podían haber abortado el despegue sin peligro dentro de lo que quedaba de la pista.

Los pilotos comerciales entrenan regularmente los procedimientos adecuados para maniobrar en caso de encontrarse con las cortantes de viento producidas por una tormenta eléctrica. Desde luego, la maniobra principal es no intentar el despegue cuando existan dichas condiciones o si hay posibilidades de que existan.

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La mayoría de los aviones fabricados en los pasados 10 años o más cuentan con un sistema llamado "predicción de cortante de viento". Este sistema emite una alerta visual y auditiva a los pilotos en una situación climática peligrosa.

Esto me lleva a la segunda teoría: es posible que la tripulación del vuelo 2431 de Aeroméxico no haya recibido una alerta de cortante de viento hasta que despegaron. La advertencia auditiva pudo haberse activado justo en ese momento, lo que les dejaría poco tiempo, poca velocidad y poca altitud para escapar.

Si eso fue lo que pasó, bien pudo haber sido una cortante de viento intensa —es decir, no hubo acción directa de la tripulación— lo que causó que el avión cayera poco después de despegar. Habiendo dicho esto, sigo opinando que los pilotos debieron haber esperado a que pasara la tormenta y tal vez debieron haber regresado a la puerta de embarque.

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Es fácil opinar en estas circunstancias. He volado jets sin incidentes saliendo de aeropuertos con actividad eléctrica en las cercanías, pero eso solo ocurrió cuando el radar climático indicaba que no había nada peligroso en nuestro camino.

En este momento no tenemos información suficiente para emitir un juicio. Repito: la investigación —y la recuperación de las cajas negras — revelará mucho.

En cuanto a la supervivencia de todos los que iban a bordo es un desenlace maravilloso. La suerte tuvo algo que ver, pero la tecnología bien diseñada también contribuyó.

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