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OPINIÓN: Avances y retos luego de los sismos del 19-S

Es indudable que como medida de prevención se necesitan generar censos, datos y sistemas permanentes que permitan conocer la situación actual de las construcciones, comenta Evangelina Hirata Nagasako.
mié 19 septiembre 2018 10:06 AM
Sismo
El gobierno y organizaciones civiles han promovido programas de protección civil, como simulacros y brigadas.

Nota del editor: La arquitecta Evangelina Hirata Nagasako es directora general del Organismo Nacional de Normalización y Certificación de Construcción y Edificación (ONNCCE), además es presidenta de Calidad y Sustentabilidad en la Edificación Asociación Civil. Ha desempeñado cargos en el gobierno federal y a nicel privado. Además tiene experiencia en temas de arquitectura, construcción, planeación e ingeniería urbana. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(Expansión) - A un año de distancia del sismo del 19 de septiembre de 2017 es importante reconocer que se han llevado a cabo grandes esfuerzos por parte del gobierno de la Ciudad de México, en coordinación con el Gobierno Federal, para promover programas de protección civil a través de simulacros y formación de brigadas en los centros de trabajo, escuelas y centros de reunión.

Se ha incrementado la conciencia sobre la importancia de cumplir con los protocolos de prevención y emergencia, mientras que la recuperación de las actividades económicas en la Ciudad de México ha sido relativamente ágil; sin embargo, la reconstrucción de los barrios no lo ha sido, pues cada edificio afectado cuenta con una historia particular, no solamente desde el punto de vista de la construcción, sino desde la perspectiva de su situación legal y financiera.

Aunque se contó con todo el apoyo de la sociedad y organismos internacionales, desde el punto de vista económico, así como ayuda en tecnología y asesoría, un año no ha sido suficiente para atender a todos los afectados. Todavía existen familias que viven en incertidumbre por tratar de recuperar de su inmueble, pues deben enfrentar el costo de la reposición de un edificio y conocer la información sobre la situación legal del lugar: quiénes son los propietarios, si se tenía un crédito hipotecario, si la edificación correspondía al uso del suelo para el cual se aprobó la licencia de construcción, entre otros.

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Todos estos aspectos deberán regularizarse para que, en caso de que volviera a ocurrir un movimiento similar, se cuente con la información para tomar las decisiones necesarias en la reconstrucción. Paralelamente deberán generarse reglamentos o códigos de construcción más estrictos y esquemas que vigilen su cumplimiento y aplicación, con el fin de que las construcciones sean menos vulnerables ante los efectos sísmicos.

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Sin duda el cambio climático ha generado cambios en el suelo, lo que ha requerido la aplicación de nuevos materiales y sistemas de construcción adecuados para las condiciones físicas y climatológicas del lugar. Por ejemplo, las precipitaciones pluviales se han incrementado de una manera evidente, lo que hace que el diseño de la infraestructura deba modernizarse adecuándose a estas características.

Aun cuando se llevó a cabo un censo de las edificaciones afectadas y la conformación de comisiones para la reconstrucción, se ha requerido del apoyo de expertos profesionistas para determinar el grado de afectación de los inmuebles.

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En un principio, con el afán de contribuir a tomar decisiones inmediatas, se recurrió a estudiantes y profesionistas que realmente no tenían la capacidad técnica para elaborar un dictamen, que es de suma importancia, ya que no solamente implica la seguridad física de las personas, sino también un tema financiero para enfrentar los costos de las demoliciones y de reconstrucción.

Es indudable que se necesitan generar censos, datos y sistemas permanentes que permitan conocer la situación actual de las edificaciones, utilizando nuevas tecnologías que logren identificar y cuantificar los daños, así como establecer de manera más eficaz la administración de los fondos con recursos públicos y privados.

Con esta experiencia no se debe tomar mucho tiempo en tomar decisiones sobre el futuro de las áreas de nuevo crecimiento y consolidación, a través de la revisión de los planes parciales de ordenación urbana. Es necesario que exista una estricta vigilancia sobre los usos y destinos del suelo, evitando una densificación no planeada acorde con su infraestructura y características, así como el desarrollo de capacidades en los diferentes ámbitos de la construcción.

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En ciudades fuera del área metropolitana de la Ciudad de México, las construcciones más afectadas fueron en áreas rurales – urbanas y, en algunos casos, construcciones irregulares, donde la calidad de las mismas eran definitivamente cuestionables. En estos casos la reconstrucción está en manos de los recursos de quienes lo habitaban; incluso esas familias dependerían de una ayuda directa de los gobiernos locales, que nunca son suficientes para atender equitativamente a todos.

Ahora deberán generarse programas que impidan crecimientos irregulares y que haya una mayor supervisión tanto del gobierno como de la iniciativa privada para que no se realicen construcciones de alto riesgo.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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