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OPINIÓN: La cadena Fox tiene problemas con sus teorías de la conspiración

Sus índices de audiencia son altos porque tienen la atención del presidente de Estados Unidos, quien es su mejor caja de resonancia, comenta Jen Psaki.
mar 30 octubre 2018 11:22 AM

Nota del editor: Jen Psaki es analista política de CNN. Fue directora de comunicaciones de la Casa Blanca y portavoz del Departamento de Estado durante la presidencia de Obama. Es vicepresidenta de Comunicación y Estrategia del Fondo Carnegie para la Paz Internacional. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) - La promoción de teorías de la conspiración peligrosas no es solo un problema de Chris Farrell o de Lou Dobbs, es un problema de Fox en la era del presidente Donald Trump. Es una alianza, creada desde hace tiempo, entre un mentiroso consuetudinario que hoy ocupa el Despacho Oval y una importante televisora que de ser la voz del movimiento conservador, degeneró en foro para peroratas conspiratorias racistas y divisivas.

Este problema, además, no solo podría estar causando daño duradero a la legitimidad de la prensa en Estados Unidos, sino que también podría causar más furia, divisiones e incluso violencia a corto plazo.

Fox News y Fox Business han sido desde hace mucho los promotores de teorías de la conspiración, usualmente con el fin de dañar la reputación de los miembros del Partido Demócrata. No fue hace tanto que Fox alimentó el rumor de que Barack Obama nació en Kenia y que, por lo tanto, era un presidente ilegítimo, teoría también promovida en ese entonces por nada menos que Donald Trump.

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Fue en Fox News que se fomentó recientemente la línea de análisis de que las bombas que se enviaron por correo la semana pasada probablemente fueron un "engaño" para emboscar a los republicanos y ayudar a los demócratas en las elecciones intermedias. Donald Trump hizo eco de esta noción cuando escribió bomba entre comillas en su tuit del viernes 26 de octubre, lamentándose de que las noticias dejaran de centrarse en la política para prestar atención a las bombas caseras que sus detractores recibieron.

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Luego, el sábado 27 de octubre, un pistolero abrió fuego en una sinagoga en Pittsburgh y mató a once personas. Unas horas más tarde, mientras el país procesaba la tragedia, Fox volvió a transmitir un programa de Lou Dobbs en el que Chris Farrell, funcionario del grupo conservador Judicial Watch, afirmó que la caravana que viene de Honduras y que está cruzando México recibe financiamiento del "Departamento de Estado ocupado por Soros".

No sorprende que Dobbs y su programa en Fox Business quedaran bajo fuego.

En respuesta, un portavoz de Fox Business condenó los comentarios de Farrell a través de un comunicado y anunció que habían sacado el episodio de la programación.

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Pero todavía hay un problema. Fox ha demostrado que está en el negocio de promover teorías de la conspiración si dañan a los miembros del Partido Demócrata o a quienes critican a Trump.

El mismo Lou Dobbs ha estado difundiendo teorías de la conspiración. Hace unos días, en un tuit que ya borró, afirmó que las amenazas de bomba contra los detractores de Trump y contra CNN eran falsas.

Además, Lou Dobbs no es el peor infractor. Fox es la casa de Laura Ingraham, quien ha difundido la teoría de que los Clinton están involucrados en el asesinato de varias personas. También está Sean Hannity, quien ha dado voz a teorías tan descabelladas como que están incriminando a Rusia por los ciberataques contra Estados Unidos, y tan crueles como afirmar falsamente que Seth Rich, un joven empleado del Comité Nacional Demócrata, murió porque filtró unos correos del comité. (Aunque Fox se retractó de la noticia más tarde, de todas formas apoyaron a Hannity).

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La promoción de teorías de conspiración de la derecha es su pan de todos los días. Al parecer, es lo que sustenta su cobertura. Es la clásica trampa para atraer espectadores y funciona.

Entonces dejemos de darles crédito por hacer lo mínimo indispensable. A Fox no le importa si tiene de invitado a Chris Farrell o no. Tienen a un montón de teóricos de la conspiración chiflados para invitar en su lugar.

Sus índices de audiencia son altos. Tienen la atención del presidente de Estados Unidos, quien es su mejor caja de resonancia… y a cada vez más espectadores que creen que todas las personalidades están reportando las noticias en serio.

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Esto no se trata de que ambas partes tengan que moderar su discurso. Se trata de una de las partes, la parte de la Casa Blanca y una cadena de noticias. No paremos ahora que sacaron del aire de Lou Dobbs. Sean Hannity y Laura Ingraham deberían ser los siguientes. Habría que recibir de muy buen grado a la voz del pensamiento conservador, pero no a la voz de las teorías de la conspiración peligrosas y dañinas.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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