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OPINIÓN: La masacre orquestada por Trump

Pocos esperaban que el presidente estadounidense dejara caer el hacha sobre Jeff Sessions antes de que las máquinas de votación se enfriaran.

Nota del editor: Elie Honig fue fiscal federal y estatal en Estados Unidos; actualmente es analista jurídico de CNN y catedrático de la Universidad Rutgers. Síguelo en Twitter como @eliehonig. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - Dado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emprendió una campaña para degradar al secretario de Justicia Jeff Sessions, llamándolo "débil", "asediado", "muerto de miedo y “desaparecido en acción", parecía inevitable que lo despidiera poco después de las elecciones intermedias.

No obstante, pocos esperaban que Trump dejara caer el hacha sobre Sessions antes de que las máquinas de votación se enfriaran. La masacre que perpetró el miércoles por la tarde representa una amenaza grave e incluso existencial para la investigación del fiscal especial, Robert Mueller.

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La pregunta final es si el que Trump despidió a Sessions tiene que ver con la investigación de Mueller por potencial obstrucción a la justicia y cómo
Elie Honig

Ahora que Trump despidió a Sessions, surgen dos grandes preguntas: ¿Quién se encargará de supervisar la investigación de Mueller y qué relevancia podría tener el despido de Sessions sobre las posibles denuncias por obstrucción a la justicia?

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Primero, ¿cómo afecta a Mueller el despido de Sessions? Según los reglamentos de la fiscalía especial, Mueller tendría que reportarle al secretario de Justicia; sin embargo, Sessions se recusó de la investigación (maniobra que Trump dijo después que había sido "muy injusta para el presidente"), por lo que el secretario de Justicia adjunto, Rod Rosenstein, quedó a cargo. Pero ahora, Trump nombró a Matthew Whitaker , el exjefe de gabinete de Sessions, como secretario de Justicia interino.

Parece que Whitaker sustituirá a Rosenstein como supervisor directo de Mueller en la investigación sobre Rusia. Si quieres darte una idea de la postura probable de Whitaker respecto al trabajo de Mueller, no hay que hacer más que leer un artículo de opinión que el mismo Whitaker escribió para CNN en agosto de 2017, titulado Mueller's investigation of Trump is going too far (La investigación de Trump está llegando demasiado lejos).

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Para ser justos con Whitaker, este artículo tiene más de un año y lo escribió antes de que se condenara a funcionarios de alto nivel de la campaña de Trump y de la Casa Blanca -como Paul Manafort, Michael Flynn, Michael Cohen, entre otros- y antes de la sujeción a proceso de algunos funcionarios de los servicios rusos de inteligencia por haber hackeado la campaña de Hillary Clinton y otras entidades demócratas; sin embargo, es posible (aunque no particularmente probable) que la serie de éxitos de Mueller haya servido para que Whitaker cambiara de opinión respecto a la legitimidad del trabajo del fiscal especial.

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¿Exactamente cuánto control tendrá Whitaker sobre Mueller? La respuesta corta es: mucho. Los reglamentos de la fiscalía especial facultan al secretario de Justicia a solicitar una explicación "sobre cualquier medida de investigación o procesal" y vetar cualquier medida propuesta si "concluyera que la medida es tan inadecuada o tan innecesaria, de acuerdo con las prácticas establecidas de la dependencia, que fuera improcedente".

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Traducción: el secretario de Justicia puede impedir que Mueller dé seguimiento prácticamente a cualquier cosa —cualquier citatorio, orden de sujeción a proceso, declaración de culpabilidad— si decidiera que no es el camino correcto.

Hasta ahora, no ha habido indicios públicos de que Rosenstein haya obstaculizado o limitado el trabajo de Mueller en alguna forma significativa. De hecho, dada la serie de acusaciones y condenas que Mueller ha obtenido en sus denuncias contra blancos de alto perfil, parece que él y Rosenstein han estado de acuerdo desde hace mucho. Ahora, con Whitaker a cargo, esto podría cambiar radicalmente.

Según el reglamento de la fiscalía especial, Mueller también está obligado a entregarle al secretario de Justicia "un informe confidencial en el que explique las decisiones de acusar (o de declinar la acusación) que haya tomado la fiscalía especial". Por su parte, el secretario de Justicia puede decidir si comparte los hallazgos del fiscal especial con el Congreso y con la opinión pública y hasta qué grado.

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Por un lado, los antecedentes de Whitaker nos indican que es poco probable que el Congreso o la opinión pública lleguen a ver un resumen del informe escrito de Mueller. Por el otro, ahora que los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes, están en posición de presionar (y tal vez de obligar a través de requerimientos) para asegurar que su texto salga a la luz.

Lo más probable es que Mueller haya estado esperando que reemplazaran a Sessions o a Rosenstein (o a ambos). Anticipándose a esa maniobra, y para proteger el trabajo que ha hecho hasta ahora, es probable que Mueller haya conseguido órdenes de sujeción a proceso selladas en contra de personajes de alto perfil o delicados.

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Por ejemplo, si Mueller recabó pruebas suficientes para acusar a Roger Stone de conspirar con los hackers rusos a través de Wikileaks, entonces tendría razón en preocuparse de que su nuevo jefe se niegue a autorizar esas órdenes políticamente delicadas. Con esto en mente, es probable que Mueller haya presentado pruebas ante un jurado de acusación en secreto (los jurados de acusación siempre operan en secreto), que haya obtenido el voto del jurado de acusación para sujetar a proceso, y que haya presentado las órdenes de sujeción a proceso firmadas ante un tribunal "bajo reserva" (lo que significa fuera de la vista del público).

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Si ocurriera lo peor y si Mueller sintiera que están obstaculizando o acallando su trabajo, Mueller (o su sucesor, si lo despidieran) podría presentarse ante el tribunal para pedir que abran dichas órdenes de sujeción a proceso, que técnicamente ya están en los libros.

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La pregunta final es si el que Trump despidió a Sessions tiene que ver con la investigación de Mueller por potencial obstrucción a la justicia y cómo. Para la mala fortuna de Trump, Mueller ha estado investigándolo por obstrucción desde hace varios meses y lo más probable es que se haya centrado en el despido del exdirector del FBI, James Comey, en los esfuerzos de Trump por presionar a Sessions para revertir su recusación, y en los esfuerzos de Trump por despedir al mismo Mueller.

El despido de Sessions, el miércoles 7 de noviembre y su reemplazo con una persona abiertamente hostil al trabajo de Mueller, agrega un capítulo y posiblemente más pruebas a la acusación de Mueller en contra de Trump por obstrucción. La paradoja, desde luego, es que si Mueller se va o si Whitaker limita o suprime su trabajo, entonces esas acusaciones podrían no ver la luz jamás.

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Aunque se esperaba desde hace mucho la partida de Sessions, las ondas de choque amenazan con desestabilizar y acabar con el trabajo de Mueller. Aunque se ha esforzado hasta ahora por mantener su investigación firmemente anclada en los hechos y en la ley, las fuerzas políticas han empezado a intervenir en una forma potencialmente explosiva.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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