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OPINIÓN: Un 14 de febrero tenso dentro de la guerra comercial

Los resultados del cuarto trimestre de 2018 de las empresas americanas que venden en China muestran el enfriamiento de la segunda economía del mundo, comenta Gabriel Pérez del Peral.
Guerra comercial
Los mercados están esperando que la desaceleración en China y su impacto negativo en las empresas americanas se agudicen en primer trimestre de 2019.

Nota del editor: Gabriel Pérez del Peral es profesor Investigador de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana. Síguelo en Twitter como @gperezdelperal. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) - En un capítulo más de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, a inicios de diciembre de 2018 –en la reunión del G-20 en Argentina- el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que reprogramaría la imposición de aranceles que tenía prevista a partir de ese mes por un monto de 200 mil millones de dólares con una tarifa que pasaría del 10% al 25%.

Es imperativo mencionar a la propia guerra de aranceles, que puede ser contraproducente para las empresas a las que pretende 'ayudar' Trump
Gabriel Pérez del Peral

La tregua anunciada fue condicionada a la celebración de una serie de mesas de negociación que darán inicio este 14 de febrero hasta el 1 de marzo. El objetivo marcado será llegar a un acuerdo comercial que beneficie a ambos países y dé fin a la guerra de aranceles que el mismo Trump inició con una serie de países y que se intensificó con China.

Mientras tanto, las empresas americanas expuestas a la economía China a través de sus exportaciones están reflejando una desaceleración en la economía del país asiático que “se percibe más fuerte de lo que las autoridades afirman”. En efecto, compañías como EnerSys (fabricante de baterías para montacargas ubicada en Pennsylvania) reportó que en el cuarto trimestre de 2018 sus ventas cayeron 10% en términos anuales.

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Los resultados del cuarto trimestre de 2018 de las empresas americanas que venden en China muestran el enfriamiento de la segunda economía del mundo y que el debilitamiento de la demanda por exportaciones americanas viene más fuerte de lo que se creía, provocando un aumento de las tensiones comerciales entre los dos países.

Según los vendedores minoristas de Estados Unidos y los oferentes de alimentos, la desaceleración de la economía de China “se está agudizando por el debilitamiento de la amplia y creciente clase media”, informó el Wall Street Journal. Están comprando menos autos, teléfonos y están viajando menos.

Los mercados están esperando que la desaceleración en China y su impacto negativo en las empresas americanas se agudicen en primer trimestre de 2019. Una reciente encuesta de Oxford Economics sobre percepción de negocios en Estados Unidos y Europa aseguró que los empresarios de ambos mercados ven elevados riesgos de una fuerte desaceleración mundial vinculada con la economía china y con cómo sus autoridades responden ante la disminución del PIB.

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Brad Setser, especialista en economía internacional del Tesoro de Estados Unidos afirmó que la expectativa de desaceleración económica para el primer trimestre de 2019 es “brutal”. Es importante subrayar que las exportaciones chinas se desaceleraron en diciembre pasado y bajarán más en el primer trimestre de 2019, especialmente si las negociaciones del 14 de febrero no llegan a buen término.

La principal pregunta que se pone sobre las mesas de negociación es si la tregua comercial pactada y el estímulo macroeconómico que han implementado las autoridades chinas podrán nuevamente encarrilar a la economía del país asiático y a la mundial en una senda de crecimiento sostenido.

Otra muestra de la incertidumbre que presenta el futuro de la economía China es que, durante la primera semana de este febrero, en las diferentes reuniones de negocios y conferencias organizadas en Wall Street, los ejecutivos y los analistas mencionaron a China 225 veces. Cabe mencionar que esta es la cifra de citas más grande para un periodo similar en 10 años.

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Una situación interesante es que al interior de China la desaceleración no es homogénea, ello debido a que el debilitamiento se está generando en la amplia clase media, mientras que las clases altas siguen consumiendo a tasas relativamente superiores.

Por ejemplo, General Motors reportó una baja del 25% en la venta de autos en China durante diciembre pasado y la atribuyó a la caída de ventas en pequeñas ciudades chinas. Por otro lado, reportó un aumento de 17% en las ventas del Cadillac, su marca de lujo, e informó que esto se debió a las ventas en grandes ciudades, con clientes más sofisticados y de mayor ingreso.

Otros datos que confirman que la desaceleración económica es asimétrica al interior de China son los reportes de empresas como Esteé Lauder, con un incremento en ventas en el segundo semestre de 2018 de 20% y de Jeweler Tiffany & Co. con aumento de 10% en diciembre del año pasado.

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Un gran número de empresas americanas expuestas a la economía china son proveedoras de tecnología y venden componentes a las cadenas manufactureras que hacen productos en el país asiático, pero que son vendidos en otros territorios, lo que podría atenuar el impacto negativo de la desaceleración interna.

Además de la mencionada desaceleración de la economía china, un factor adicional que está presionando a las empresas americanas que venden en el mercado del país asiático es la implementación de nuevas reglas financieras por parte del gobierno chino, como es la reducción en el límite de retiro en cajeros automáticos.

De igual forma es imperativo mencionar a la propia guerra de aranceles, que puede ser contraproducente para las empresas a las que pretende “ayudar” Trump, al limitar sus posibilidades de expansión en el mercado chino.

No va a ser fácil que China y Estados Unidos lleguen a un acuerdo comercial, pero esperemos pasen un feliz día de San Valentín en el inicio de las negociaciones comerciales.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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