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Nuestras Historias

La hipótesis del 'collage'

Hay que entender la manera en que malas políticas pueden parecer éxitos cuando son sacadas de contexto, considera Luis Mauricio Torres Alcocer.
vie 12 julio 2019 09:35 AM

(Expansión) – ¿Por qué creo que la estrategia del Ejecutivo es crear un collage de acciones de gobierno? Porque una buena parte de sus iniciativas, analizadas de manera individual, no tienen mucho sentido económico o social.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, por ejemplo, ya tiene impactos negativos en la confianza de inversionistas, es un gasto irracional para las finanzas públicas y no se alinea con las necesidades de infraestructura del país. Por sí misma, esa decisión es un retazo de tela inservible y poco estético, pero cuando se incrusta en un lienzo con un montón de recortes y pincelazos abona a una narrativa de austeridad y control de la corrupción.

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Dos Bocas es probablemente una de las peores decisiones de negocio en la historia de Pemex: de manera individual es el recorte de una fotografía espolvoreada con brillantina sin valor estético ni ornamental, pero dentro del gran collage llamado cuarta transformación es fundamental para ejemplificar el compromiso con la soberanía energética y el rescate de la exparaestatal.

Esta técnica también la pudimos observar el pasado 1 de julio durante la celebración del presidente a un año del triunfo en la contienda electoral. En el Zócalo capitalino, López Obrador ofreció un informe parcial que fue, efectivamente, un collage de acciones y resultados.

La manera en la que el mensaje expuso los aparentes logros de los primeros siete meses de gobierno fue un esfuerzo para mostrar que nunca se había hecho tanto en tan poco tiempo, más allá de la precisión de la información, la exactitud de los datos o la pertinencia de cada decisión.

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El problema es que estos logros son presentados sin contexto, sin comparaciones relativas y sin hacer mención del costo que muchos de ellos implicaron en términos fiscales, financieros, de confrontación al interior del aparato burocrático y por recortes a programas que atendían necesidades de la población.

Las piezas se acomodan en el lienzo. En una parte se habla del manejo de ciertas crisis como si fueran una gran hazaña, cuando en realidad son soluciones imperfectas para problemas autoinfligidos, como el desabasto de combustibles.

En otro lado van los grandes símbolos, acciones que no abonan al crecimiento económico o al bienestar de la población, pero que en la psique de la ciudadanía tienen un gran impacto por su carga emocional: la suspensión de pensiones a expresidentes, la venta del avión presidencial, la apertura de Los Pinos como centro recreativo y hasta el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado encajan perfecto en esta parte del cuadro.

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El collage también permite espacio para acciones que dejen claro el compromiso por la austeridad: ahorros en compras de Gobierno, no más asesores, directores o delegados innecesarios, la visión del funcionario como siervo de la Nación para justificar recortes en salarios y el cierre de oficinas “exuberantes”, como las de promoción turística y de inversiones.

El informe también delinea la nueva relación entre el Estado y el contribuyente: no más aumentos a impuestos para la clase trabajadora, menos IVA e ISR en frontera, mayor salario mínimo, cero gasolinazos y, al mismo tiempo, la eliminación de condonaciones a grandes corporativos. Incluso la política exterior mexicana es enmarcada en un aura de respeto, no confrontación y encaminada a administrar riesgos comerciales, como sucede en el tema migratorio.

La joya de la corona son los programas de asistencia, el estandarte del apoyo directo del presidente: becas, pensiones, programas de empleo, subsidios a pequeños productores y programas de sociales que llegan sin intermediarios y, según ellos, sin corrupción ni clientelismo. Otro guiño a los grupos de poder se encuentra en la mención de la cancelación de la reforma educativa.

En general, es necesario reconocer las tácticas narrativas que usa el Ejecutivo federal para comunicar mejor las implicaciones negativas de muchas de estas viñetas de política pública tanto a los ciudadanos como a las autoridades. También hay que entender la manera en que malas políticas pueden parecer éxitos cuando son sacadas de contexto, omitiendo los costos de su implementación y acompañadas por otras políticas en una obra de retazos y recortes.

El análisis individual de cada una de estas ideas, propuestas y acciones de gobierno es absolutamente necesaria. Hacerle zoom a cada componente del collage y determinar su pertinencia, eficiencia y eficacia para detonar el desarrollo de México es clave para proponer alternativas con mayor rendimiento social.

Sin embargo, el proceso de comunicación debe replantearse en términos del collage. El impacto de la crítica a las malas decisiones de gobierno será muy precario si nos limitamos a apuntar individualmente cada componente de la obra visual de la llamada cuarta transformación y no optamos por ofrecer una narrativa distinta, alternativa, que rete fundamentalmente el collage que se nos presenta.

Nota del editor: Luis Mauricio Torres Alcocer es Investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Síguelos en su página y redes sociales: Twitter y Facebook . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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