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Sacudida en el gabinete económico

Más allá de la salida de Urzúa, lo que preocupa son las evidentes fisuras que se han abierto entre el área política y la económica, lo cual podría derivar en más renuncias, opina Alfredo Coutiño.
@AlfredoCoutino
mar 09 julio 2019 02:32 PM
Carlos Urzúa AMLO
Carlos Urzúa le dice adiós al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

(Expansión) – La primera renuncia de un funcionario de gran calibre ya se hizo presente en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. La salida voluntaria, aunque presionada, del secretario de Hacienda introduce incertidumbre en el futuro económico inmediato en el país. Ojalá y ello no represente el inicio de la caída de los alfileres que sostienen a la economía

Si la llegada de AMLO a la presidencia no detonó la estampida de capitales que se esperaba––dado su persistente discurso antimercado––fue precisamente por la incorporación de piezas clave en el quehacer de la política económica, en particular en la cartera fiscal.

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La llegada de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda no solo representó la inclusión de un economista con sólida formación técnica, sino también una garantía de que la política fiscal iba a ser manejada con prudencia, lo cual aseguró al menos “el beneficio de la duda” por parte de inversionistas y empresarios.

Sin embargo, desde el periodo de transición ya se empezaban a dar señales de confrontación no solo entre los asesores económicos y los políticos, sino incluso dentro del mismo equipo económico una vez que la administración tomó posesión del cargo.

A pesar de tales fricciones, e incluso desmentidos en público, los mercados aún confiaban en que el secretario Urzúa era garantía de un manejo fiscal disciplinado, los números así lo indicaban––aunque ello se debe a los fuertes recortes al gasto, más que a los tan anunciados ahorros por el combate a la corrupción.

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Más allá de la salida de Urzúa por sí misma, lo que preocupa son las evidentes fisuras que se han abierto entre el área política y la económica, lo cual podría derivar en más renuncias y remplazos de funcionarios en el equipo económico.

OPINIÓN: Renuncia de Carlos Urzúa, debido a su perfil

Esto podría elevar la probabilidad de implementación de medidas que respondan más a los intereses del partido en el poder o a los políticos, sin importar la preservación de los equilibrios macroeconómicos.

La sola renuncia del secretario Urzúa ya generó efectos financieros negativos, con el peso y la Bolsa cayendo casi 1% momentos después de la noticia. La naturaleza del evento––transitoria o más permanente––dependerá de la habilidad presidencial y de su equipo para garantizar la continuidad de la disciplina y la estabilidad de los mercados.

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Si el nuevo secretario no es visto como garante de la disciplina fiscal, no porque no sea un economista técnico sino porque sucumba a las mismas presiones políticas para llevar a cabo medidas populistas, entonces la economía corre un riesgo creciente. En este escenario, los alfileres de la economía podrían empezar a aflojarse.

OPINIÓN: ¡Con las finanzas públicas no se juega!

A pesar de que los mercados retomen su rumbo bajo un nuevo secretario con entrenamiento económico técnico, las fricciones entre los equipos seguirán existiendo. El problema existencial no se habrá resuelto: no se puede satanizar el “neolliberalismo” del pasado y al mismo tiempo implementar recetas neoliberales al pie de la letra, sobre todo en materia fiscal.

Nota del editor: Alfredo Coutiño es Director para América Latina en Moody’s Analytics. Las ideas expresadas son de la exclusiva responsabilidad del autor y de ninguna manera deben ser atribuidas a la institución para la cual trabaja.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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