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Liderazgo COVID-19

Enfrentar un cargo de responsabilidad, privado o público, requiere de factores básicos para que quien lo desempeña pueda dar resultados, opina Francisco Hoyos.
jue 18 junio 2020 06:32 AM

(Expansión) – Se trata de fijar el rumbo y de darle dirección a las compañías y a los negocios. Una tarea muy complicada para quienes hoy tienen la autoridad formal y deben responder rápido a los desafíos de una pandemia sin precedentes de décadas.

¿Cuántos tenían las habilidades correctas para llevar el timón en estas circunstancias? Y si las tenían para encabezar, ¿hoy cuentan con las que son necesarias para salir adelante en la era después del COVID-19?

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Las respuestas a esas y a otras preguntas no tardarán mucho de todos modos. Aunque los semáforos cambien de color, lo cual ya será una buena noticia en sí misma, el coronavirus seguirá siendo una amenaza hasta que no tengamos un tratamiento efectivo y una vacuna.

Así que cada líder, formal o real, será puesto a prueba y medido por las decisiones rápidas, críticas y probablemente dolorosas que deberá tomar en los siguientes meses y, tal vez, por más tiempo.

Enfrentar un cargo de responsabilidad, privado o público, requiere de factores básicos para que quien lo desempeña pueda dar resultados; algunos pesarán más que otros dependiendo del entorno, la comunidad y la institución, pero podemos identificarlos con cierta facilidad.

El primero es el carácter, que no es otra cosa que la fortaleza con la que se afrontan las dificultades. Todas y todos tenemos carácter, créanme, y lo revelamos en momentos siempre difíciles de nuestras vidas, pero encabezar a un grupo de personas demanda tener consistencia en esa templanza que permite no desesperarnos o vencernos frente a mucha presión.

Durante años, esta cualidad se ha confundido con el mal temperamento, la soberbia, el exceso de confianza en uno mismo y hasta la una personalidad propensa a los excesos, ejemplos sobran, y los momentos de crisis son reveladores de este tipo de individuos, lo que nunca es agradable a la vista.

Porque una o un verdadero líder dirige y paga el precio por ello. Ya sé que muchos libros y manuales señalan que debe inspirar primero, pero en una situación de emergencia, suele ser más importante que sepa tomar decisiones y quien no tiene la confianza de su equipo de trabajo para seguirlo, como dice un viejo refrán de la política, es solo alguien dando un paseo en el parque.

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Lo que nos lleva al segundo factor, la confianza en que las decisiones las toma quien sabe lo que hace. La autoridad real (no la del título que dice en la puerta) tiene mucho más que ver con el siguiente proceso que con el correo electrónico masivo que se hace con el anuncio de la contratación o el ascenso: credibilidad, que produce confianza y brinda legitimidad.

Parece simple, pero no lo es. En medio existen muchos obstáculos para que un líder alcance a ser creíble en su persona y en sus actos, luego ganarse la confianza tarda mucho tiempo y se puede perder en instantes, finalmente, considerar a otra persona con legitimidad significa tener a un superior del que estás convencido y eso no es muy frecuente que digamos, porque es tanto como tener una jefa o jefe que te agrade genuinamente y no por conveniencia. Una bendición si te sucede, aunque como todas las gracias divinas, difícil de conseguir.

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Y no menos importante, saber coordinar equipos y formarlos. Cada líder que ha sido relevante, en el campo que sea, es también una o un formidable organizador de personas que delega, a su vez confía y saca lo mejor de cada integrante del grupo.

La realidad es que estamos más acostumbrados a los micro-manejadores, preocupados por revisar el mínimo detalle, cuando no de llevarse el crédito completo, es decir, a veces tenemos más supervisores que dirigentes.

Llegó el momento de conocer quiénes sobrevivirán en un entorno tan incierto como éste, cómo se adaptarán a requisitos de liderazgo que no son parecidos a ningunos que hayamos visto en nuestra historia reciente y, sobre todo, si de su conducción saldremos mejor librados de esta crisis sanitaria y económica de lo que entramos hace más de 100 días.

Nota del editor: Francisco Hoyos Aguilera es Especialista en comunicación. Graduado del Tec de Monterrey con una maestría en la Universidad Iberoamericana. Fue reportero en el diario Excélsior y en la corresponsalía de The New York Times en México. Lleva dos décadas en la comunicación pública y privada. Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Síguelo en Twitter y/o LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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