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Nuestras Historias

(Des)Digitalizar México

Si bien la Estrategia Digital Nacional fue “absorbida” por oficinas presidenciales, pareciera que se ha vuelto únicamente un departamento de informática personal, opina Carlos Ramírez Castañeda.
jue 20 agosto 2020 12:59 AM

(Expansión) – A raíz de la pandemia el país se ha visto obligado a migrar al plano digital, educación a distancia, teletrabajo, comercio electrónico, mensajería, alimentos, atenciones vía remota que solo las TIC pudieran materializar del plano digital a lo tangible.

Una digitalización que para muchos se ha convertido en un nuevo descubrimiento y el hecho de familiarizarse con la tecnología e incorporarla como herramienta de uso cotidiano, es algo sumamente rescatable para el usuario y que a final del día mantiene girando a México.

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Y aquí es donde hago un preámbulo al recordar al “Decreto por el que se establecen las medidas de austeridad que deberán observar las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal bajo los criterios que en el mismo se indican”, publicado en el DOF el 23 de abril del año en curso, justo en aquellos días dónde la incertidumbre de la pandemia para los mexicanos se hacía cada vez más fuerte.

¿Pero qué pasa cuando la digitalización obligada se encuentra con la barrera más grande?

Me refiero directamente a las miras presidenciales que han dejado de lado la importancia de temas digitales, lo que hace necesario romper ese estereotipo gubernamental que impera, ese que de un día a otro cambia de opinión sobre el uso de las redes sociales cuando no le es benéfico.

Se necesita romper esa mentalidad de un contexto social de hace más de 30 años y aterrizar en la realidad, el año 2020, donde la importancia de las políticas públicas en materias relacionadas a la tecnología se vuelven necesarias para hacer frente a una pandemia, continuar laborando, conectar al país.

Si bien la Estrategia Digital Nacional fue “absorbida” por oficinas presidenciales, pareciera que se ha vuelto únicamente un departamento de informática personal, resulta imposible hacer esfuerzos de digitalización y acercamiento sin un presupuesto acorde, peor aún, sin una cabeza guía para ejecutar todas las acciones tecnológicas necesarias para salvar al país.

Ahora bien, con la desaparición de algunas secretarías que tenían a su cargo temas tecnológicos, y que estaban incluso conectando al país, acercando el espectro de conectividad a poblaciones aisladas, hoy vuelven a un retroceso; dejar a la infraestructura humana, desde personal, hardware, software y todos los esfuerzos por el crecimiento digital, se van quedando en el abandono, en el exilio donde imperan los programas sociales para personas que no aportan nada al país, ni estudios ni trabajo.

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No se puede dar un parámetro de crecimiento si no se tiene la debida inversión en el contexto de actualidad, los que sí aportan, lo que sí debería importar, el futuro de verdad.

Sin importancia, y sin presupuesto, se quedará rezagado todo lo realizado; y es que, si analizamos a detalle, partes vitales para mantener a flote lo que se queda en cuanto a infraestructura digital, se requieren también miras para el mantenimiento y el ejemplo está en la ciberseguridad.

Si temas fundamentales como la ciberseguridad se quedan en el abandono, algo es seguro: vislumbraremos más cantidad de ataques a sitios web, desfiguraciones (defacement), ataques al sector financiero, al sector educativo y, peor aún, a todo sistema que haga girar al país con amenazas que evolucionan día a día, como el ransomware, este malware de tendencia para dañar dispositivos y sistemas, cifrándolos.

OPINIÓN: El gobierno no se escucha a sí mismo y cae en contradicciones

La ciberseguridad requiere presupuesto, pero sobre todo requiere importancia. Bastaría desempolvar a la Estrategia Nacional de Ciberseguridad y dar una actualización; en asuntos fundamentales no se trata de colores de partidos, se trata de sumar esfuerzos para abordar la problemática derivada de la ya mencionada digitalización obligada.

Ahora miremos a las zonas rurales, aquellas donde el acercamiento de la tecnología es mera utopía, donde ese discurso de extender la cobertura de internet hasta los confines de México se volverá únicamente estrategia de venta, pues no existen ni existirán a mediano plazo las condiciones tecnológicas y los órganos encargados de intento de llevar una digitalización garante; se irán a la bodega de los recuerdos.

Nota del editor: Carlos Ramírez Castañeda es especialista y apasionado por el Derecho Informático, particularmente en ramas de Ciberseguridad, Cibercriminalidad y Ciberterrorismo. Tiene un Máster en Derecho de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Santiago de Compostela España, Doctor en Administración y Políticas Públicas de México. Es colaborador de diversas instituciones académicas y gubernamentales, profesional siempre interesado en temas de ciberprevención particularmente con sectores vulnerables. Síguelo en Twitter como @Ciberagente . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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