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Nuestras Historias

Familias y empresas viven un mismo escenario de crisis

No son pocas las familias que han sido desestabilizadas, actualmente no se tiene certeza ni expectativas confiables de cuándo los ingresos retomarán sus niveles, señala Ana Graciela Rodríguez.
lun 05 octubre 2020 01:00 AM

(Expansión) - Decidí escribir este texto porque en mi actividad como consultora financiera y en mi vida diaria escucho y leo cotidianamente las lamentables noticias de las pérdidas de empleo; en los casos más afortunados, empresas y trabajadores han convenido irse a sueldos reducidos hasta 70%. Yo misma he tenido que echar mano de la contracción en los costos de la plantilla laboral y recomendarlo como estrategia para paliar los efectos de la crisis por pandemia COVID-19.

Sin embargo, este es el recurso que suelo dejar por último, ya que para ambas partes es ponerse al límite de sus capacidades sin saber por cuánto tiempo y, por supuesto, los reclamos no se han hecho esperar, sin duda son válidos y entendibles.

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Lo anterior, pone en boga la Teoría del Consumo y el Ciclo Vital más que nunca, sólo hay que recordar que este postulado de Franco Modigliani explica que las personas ahorran durante las etapas de fuerte generación de ingresos, también gastan menos de lo que su poder adquisitivo permite y piensan en que en la etapa de jubilación, los ingresos serán inferiores a los gastos.

No son pocas las familias que han sido desestabilizadas, actualmente no se tiene certeza ni expectativas confiables de cuándo los ingresos retomarán sus niveles normales, es decir, cuándo la renta permanente se restablecerá, los costos de vida: alimentación, vivienda, salud, educación continúan, presentan facturas y deben pagarse.

Exactamente esta misma situación le sucede al otro elemento microeconómico, las empresas viven lo propio. Las similitudes de los individuos y/o familias y las empresas son: contrataciones escasas y clientes escasos, bajos sueldos/salarios y precios de venta bajos, la exigencia de cumplimiento de responsabilidades de sus superiores sin consideración de las carencias de infraestructura para home office y la exigencia de las autoridades para el pago de obligaciones sin consideración de la reducción de estructura humana y técnica por home office, mayor costo de vida y mayores costos operativos, la alta frecuencia de desvinculación laboral y el elevado número de cierre de unidades de negocio, y la pérdida de objetivos y planes a corto y mediana plazo y la visión y planes de expansión descartados.

Las características económicas son generales, individuos y/o familias y empresas están en modo supervivencia, son pocas las que no han sido afectadas por la crisis mundial, y una cantidad menor ha logrado sacar partido de la situación, lo que es un hecho, es que las circunstancias, como anuncia el gobierno federal son una nueva normalidad.

El conjunto de curvas pandémicas no se ha aplanado ni en México ni en el mundo, no será hasta que ello suceda que podrá determinarse la profundidad del valle. Nunca imaginé cuando cursaba el 5° semestre de economía que habría que ver colectivamente, no mundialmente, la teoría del ciclo vital en acción.

Aunque el pasado 8 de septiembre el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, presentó el Proyecto de Prespuesto de Egresos de la Federación, adaptado por la coyuntura sanitaria que vivimos, lo cual llevó a incrementar el presupuesto a los servicios de salud, también contempla reforzar el gasto orientado a fortalecer las funciones para el desarrollo económico y social, con lo que se esperaría que mejore la economía de hogares y empresas, pero aún es temprano para saber si esto será necesario.

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La pandemia deja una estela de pobreza en México

Si somos optimistas y consideramos que lo peor de la pandemia ya pasó, que los posibles rebrotes de COVID-19 no sean tan altos como los que se han presentado en varios países de Europa -que incluso han registrado más casos que en la primera oleada que tuvieron, como sociedad deberemos hacer que la reactivación económica sea ordenada-, para unos esta situación es más desesperante que para otros; sin embargo, la incertidumbre de estar nuevamente confinados debe orillarnos a ser solidarios con todo aquel que necesita recuperar sus ingresos.

También parece una buena señal que el Consejo Coordinador Empresarial haya solicitado a Hacienda la existencia de incentivos económicos, fiscales y legales para que los empresarios puedan crear empleos formales, sólo se debe considerar que estos apoyos tienen que ser en mayor medida para las pequeñas y medianas empresas que son quienes crean la mayor cantidad de empleos, pero que en ocasiones se enfrentan a los muros de la burocracia para poder mantenerse.

Además, sin duda si estas facilidades pueden concretar, la creación de empleos con seguridad social, prestaciones, aportar para una pensión digna y acceder a la inclusión financiera, para así poner en marcha la Teoría del Consumo y el Ciclo Vital.

Nota del editor: Ana Graciela Rodríguez es Directora de Comercio Electrónico en UBiK. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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