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Nuestras Historias

El impacto de sacar a tu hijo/a del colegio

Se calcula que muchos estudiantes dejarán instituciones privadas para ingresar a las aulas de las escuelas públicas, señala Adriana Castro.
mié 07 octubre 2020 11:58 PM

(Expansión) – La Asociación Nacional de Escuelas Particulares calcula que el 40% de los estudiantes dejará las escuelas privadas. En esta situación hay cuatro figuras clave y cada una vive una historia diferente:

1. Las autoridades escolares: tienen el reto de generar el ambiente propicio para que los estudiantes desarrollen su máximo potencial en medio de una crisis de salud y económica. Esta situación ha detonado deserción escolar, la morosidad del pago de colegiaturas, las inasistencias de algunos maestros y por si fuera poco, en medio de la pandemia deben mantener la rendición de cuentas ante el SAT, IMSS, PROFECO y SEP; además de que deben seguir pagando la renta del inmueble para cuando los alumnos vuelvan a lo presencial.

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Esther, directora del Colegio Michael Faraday, me comenta “no queremos desaparecer. Mis maestros/as son personas valiosas que todos los días realizan un esfuerzo enorme para hacer clases creativas a fin de mantener la atención de sus alumnos/as y generar un aprendizaje significativo”.

2. La comunidad docente: Son unos héroes. Me puedo imaginar el nivel de energía que requiere un maestro para trabajar con niños/as de manera remota.

Hace unos días, mi amigo Enrique Hernandez me platicaba lo admirable que le parece la vocación que ve en el maestro de música de sus hijos. “Él va más allá de que los niños memoricen información. Él logra que ellos desarrollen amor por la música”.

Ese es el tipo de maestros por los que duele profundamente pensar que su fuente de trabajo puede terminar.

3. La comunidad estudiantil. Cuando eras niño/a ¿Te acuerdas de la euforia que sentías cuando tocaban para el recreo? Era tu momento favorito: jugar, correr, sentarte a comer en el patio con tus mejores amigos mientras reías hasta que te dolía la panza.

A partir de la pandemia, una de las grandes motivaciones para tus hijos se ha quedado en pausa: los espacios para socializar con los amigos.

Además, agreguemos que ellos se dan cuenta de lo que ocurre en casa: la tensión familiar y los problemas económicos por el desempleo.

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Como recomendación, si notas que tu hijo está preocupado, evita negar sus emociones con comentarios como “no estés triste” o “tu vida como niño es muy fácil porque no tienes problemas”.

Ellos también la están pasando mal y si te dice que siente preocupación, ayuda enormemente que primero lo escuches y hagas válidas sus emociones; y posteriormente le expliques que es importante que confíe en que tú como persona adulta encontrarás la forma de resolver la situación.

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4. Tú: como madre o padre de familia sabes exactamente cómo están las cosas en casa. Sacar adelante tu negocio o conservar tu empleo, más las labores domésticas, más los cuidados para evitar el contagio, más la sobrecarga de ayudar a tus hijos e hijas con las tareas escolares es agobiante. Sí; ni en el peor escenario de película apocalíptica hubiéramos imaginado algo así.

Con la situación económica es natural que pienses bien en qué inviertes cada peso y quizá te cuestiones si conviene seguir pagando la colegiatura pero piensa en esto: la mejor herencia que le puedes dejar a tus hijos es una buena educación. No quiero decir que la educación pública no sea buena. Sólo creo que si puedes ayudar a que las industrias actuales se mantengan, más favoreces la reactivación económica. Si aún está en tus posibilidades seguir pagando la colegiatura, hazlo.

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Si sacas a tu hijo de ese colegio, con la intención de volverlo a inscribir cuando se reanuden las clases presenciales, quizá para esas alturas, con una matrícula tan baja, ese colegio ya habrá desaparecido por no haber podido mantener sus gastos fijos.

Además, se calcula que muchos estudiantes dejarán instituciones privadas para ingresar a las aulas de las escuelas públicas.

Piensa en el desafío que le estás dejando a los maestros de las instituciones públicas con una matrícula tan alta.

Considera tu contribución al colegio de tus hijos no sólo como una forma de aportar a la felicidad de tu hijo sino también como un acto bondadoso que demuestra tu preocupación por los demás. Acciones como esta te aleja de actitudes egocéntricas o de victimización, y te permite interactuar de forma más solidaria con tu entorno y por tanto, aumenta tu bienestar.

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En resumen, los diferentes actores involucrados en la educación privada deberán enfocar su resiliencia hacia: los directivos, implementar estrategias para generar un aprendizaje significativo a pesar de las circunstancias; los docentes, hacer uso de su creatividad en su día a día; tú, mantener tu solidaridad hacia el colegio en la medida de tus posibilidades; y tus hijos/as, no cargar con preocupaciones que no les corresponden y mantener la esperanza de que cada día falta menos para volver a estar con sus amigos.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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