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Confianza sobre competencia en los cambios del equipo de AMLO

Es comprensible que los líderes quieran rodearse de gente de confianza, pero ésta no debe rebasar la competencia necesaria para los puestos, opina Antonio Michel.
vie 11 diciembre 2020 12:02 AM

(Expansión) – “En política lo importante no es tener la razón, sino que se la den a uno”. El autor de esta frase es Konrad Adenauer, el primer canciller de la República Federal de Alemania, quien heredó un país en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial y en 15 años lo convirtió en una nación próspera, restaurada y fortalecida.

Si bien el liderazgo de Adenauer marcó su trayectoria, el posicionamiento internacional y la reconstrucción del país no hubieran sido posibles sin los cinco gabinetes que lo acompañaron. En alusión a esa frase, era sencillo darle la razón a Adenauer, más allá de lealtad incondicional, al tratarse de una sintonía compartida en favor de la gobernanza y el crecimiento necesarios para la recuperación del país que recibieron.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador recientemente hizo cambios a su equipo cercano. Es normal, todo mandatario es propenso a cambiar esos puestos de acuerdo con las necesidades de la administración pública, la competencia y el desempeño de los titulares o algún agravio a la confianza.

Hay un aliciente subyacente a estas razones oficiales: el interés político. Idóneamente, sería el que menos debería importar, pero en el gobierno actual este componente tácito se ha colocado en la cima de la pirámide.

La salida de Alfonso Romo deja a la relación entre el gobierno y el sector empresarial en vilo. En un entorno en el que ya es difícil para los empresarios establecer un diálogo con el Ejecutivo federal, su vínculo desaparece. La opción lógica sería transferir esa responsabilidad a la Secretaría de Economía, la cual también ha cambiado de titular.

El traspaso de Graciela Márquez, historiadora, a la Junta de Gobierno del INEGI, no necesariamente es muy pertinente; pero, al menos cuenta con más experiencia que con la que llega su sucesora a Economía, Tatiana Clouthier. Una licenciatura en lengua inglesa y poca experiencia en la administración pública respaldan el nombramiento de quien liderará la dependencia federal a cargo de encausar temas de suma importancia.

Por ejemplo, el nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, con el gobierno de Joe Biden. Enfrentará temas laborales, energéticos y de competitividad que requieren un conocimiento técnico muy profundo y especializado.

Otros nombramientos merecen revisión también. Para el puesto que dejará Javier Guzmán en la Junta de Gobierno del Banco de México, López Obrador ha designado a Galia Borja Gómez, quien ahora está al frente de la Tesorería de la Federación. Su preparación académica incluye una licenciatura en Matemáticas y una maestría en Economía y Política, que no necesariamente conllevan un entendimiento de política fiscal y monetaria.

Borja será sustituida por Elvira Concheiro, socióloga de profesión, quien carece de experiencia laboral y ahora administrará los fondos de la federación.

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Los anuncios de estas semanas no están aislados. Suman a una serie de decisiones con un sesgo político para la conformación del gabinete. Un agrónomo al frente de Pemex, un licenciado en Administración de Empresas en el INSABI y un diseñador gráfico como titular de la Sedatu.

Es comprensible que los líderes quieran rodearse de gente de confianza, pero ésta no debe rebasar la competencia necesaria para los puestos.

Hemos visto los nombramientos potenciales que hará Biden; se trata de gente que ha trabajado de cerca de él y del expresidente demócrata Barack Obama. No obstante, la mayoría cuenta con experiencia académica y profesional para llevar a cabo sus encomiendas.

Cuando las piezas de un gabinete se acomodan principalmente por lealtad incondicional, se pierden la eficiencia y las virtudes de la asesoría objetiva que debería proveer un gabinete. Puestos elegidos por intereses políticos suelen ser abandonados por los mismos motivos.

Dos de los ámbitos que deberían ser prioridad para nuestro país, seguridad y educación, están bajo la responsabilidad de dos secretarios que dejarán el cargo por la intención de contender por gubernaturas. En lugar de Alfonso Durazo entrará Rosa Icela Rodríguez, quien tampoco cuenta con conocimiento técnico o mucha experiencia en materia de seguridad, en medio del año más violento que se tiene registrado.

¿Cuál es el hilo conductor entre estos nombramientos? Todos tienen algún vínculo de amistad o conveniencia política con el presidente. Graciela Márquez es esposa de Gerardo Esquivel, a quien López Obrador nombró subgobernador del Banco de México. Clouthier coordinó su campaña de 2018. Borja es sobrina de Pablo Gómez. Elvira Concheiro es hermana del Subsecretario de Educación Superior. Rosa Icela lo ha acompañado desde su gestión en la Ciudad de México.

Más allá de los vínculos personales, muchos miembros del gabinete convergen en dar la razón a su jefe aun cuando no la tiene.

El nepotismo no es el problema. Siempre ha existido. No es exclusivo de este gobierno. Sin embargo, el mundo entero ha atravesado en 2020 una crisis sin precedentes. México no se salva. El presidente necesita de un equipo competente, objetivo y eficiente para responder a los desafíos que vienen.

La lealtad de los cercanos no sirve de mucho cuando los resultados de las gestiones debilitan la confianza de los gobernados. En palabras del Gral. Charles De Gaulle, otro líder europeo que se distinguió por la consolidación de la actual República Francesa: “la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”.

Nota del editor: Antonio Michel estudió Relaciones Internacionales en el ITAM, donde es profesor, y tiene una Maestría en Administración Pública por la Universidad de Maxwell. Trabajó casi 7 años en la Administración Pública Federal, en las secretarías de Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Energía y Gobernación. Su pasión son los asuntos internacionales, los asuntos políticos y la administración pública. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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