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La evolución de la responsabilidad social empresarial

La pandemia nos hizo más conscientes de lo que importa: la colaboración entre todos para salir adelante y desarrollarnos, opina Ingrid Cerwinka.
sáb 13 febrero 2021 12:04 AM

(Expansión) - ¿Qué viene a nuestra mente cuando escuchamos “responsabilidad social corporativa (o RSC)”? Todavía la gran mayoría de nosotros imagina labores de voluntariado u obras sociales realizadas por las empresas; sin embargo, aunque loables, concebimos a dichas actividades como algo “externo” a la operación diaria de las empresas. En otras palabras, pensamos en filantropía y no en algo que forme parte del “ADN” de las empresas.

La pandemia por COVID-19 nos ha enfrentado a la vulnerabilidad que compartimos como seres humanos y nos ha traído profundas enseñanzas. Nos obligó a hacer un alto total en nuestra acelerada vida diaria y a poner en perspectiva nuestra escala de valores; es decir, a ser más conscientes de lo que es realmente importante: la salud, la vida, la familia, nuestro medio ambiente y la colaboración de todos para salir adelante y desarrollarnos.

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Para avanzar como sociedad es necesario que esta toma de consciencia suceda no solo a nivel individual, sino también empresarial. Hasta ahora, muchas empresas se conciben a sí mismas como lejanas a la sociedad; en particular a sus integrantes más vulnerables. Bajo esta concepción, la RSC se limita a un esfuerzo filantrópico que, si bien genera un beneficio social, es percibido como una merma a las utilidades de la empresa.

Si los negocios de todos tamaños logran, sin embargo, capitalizar las grandes enseñanzas del 2020 y modifican de manera consciente su escala de valores, se podrían convertir en motores de desarrollo en su más amplia expresión.

Bajo esta concepción, empresa y sociedad no se perciben como alejadas o incluso contrapuestas, sino son parte de un todo inevitablemente conectado. Y qué gran evidencia de dicha conexión nos ha dado la pandemia, que ha alcanzado hasta el último rincón de nuestro planeta.

Una muy clara descripción de esta forma de entender la responsabilidad corporativa la encontramos en el concepto de “Valor compartido” (o Shared Value) acuñado por Michael Porter y Mark Kramer. De acuerdo con ellos, “gran parte del problema se encuentra en las empresas mismas, que permanecen atrapadas en una visión anacrónica de la creación de valor, surgida durante las décadas recientes.

Continúan viendo la creación de valor de una manera limitada, optimizando el rendimiento financiero de corto plazo dentro de una “burbuja”, sin tomar en cuenta las necesidades más importantes de sus clientes e ignorando las influencias más amplias que determinan su éxito en el largo plazo.

La solución se encuentra en el principio de valor compartido, que significa generar valor económico de tal manera que también genere valor para la sociedad atendiendo sus necesidades y retos. Las empresas deben reconectar el éxito de la compañía con el desarrollo social”.

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Si una empresa se concibe a sí misma como parte integral de un sistema en el cual es responsable por generar valor no solo a sus colaboradores y clientes, sino también a la sociedad, se convertirá por definición en factor de cambio y tendrá, además, mejores resultados en el largo plazo. Estas empresas serán, sin duda, preferidas por consumidores e inversionistas.

Existen afortunadamente ya valiosos ejemplos de negocios que están dando pasos para adoptar esta nueva visión de la responsabilidad corporativa. Compañías que rediseñan sus productos y servicios buscando generar valor para la salud o el medio ambiente, por ejemplo.

O empresas que han redefinido la “productividad” e incluyen no solo el rendimiento económico, sino impacto en el planeta, desarrollo de proveedores, salud de los colaboradores, entre otros temas. Y otras más, que han compartido su conocimiento o sus datos con gobierno y sociedad buscando el bien común.

No perdamos la gran oportunidad que nos brinda el contexto actual y las lecciones de la pandemia para elevar nuestra conciencia sobre lo que es realmente importante y actuar juntos empresas, sociedad y gobierno por el desarrollo de la sociedad y nuestro planeta. Todos nos beneficiaremos de ello.

Nota del editor: Ingrid Cerwinka es Vicepresidenta de Asuntos Públicos, Comunicación y Responsabilidad Corporativa en AXA México. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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