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Los recursos energéticos, el tendón de Aquiles de México

México importa el 37% de los energéticos que consume, pero en vez de aprovechar el TMEC para lograr mejores condiciones comerciales, busca soluciones ineficaces.
jue 29 julio 2021 07:08 PM

El tendón de Aquiles de Mexico son y serán los energéticos. No tenemos un buen balance del consumo de la energía primaria y secundaria: el 63% se toma de nuestros recursos propios, pero importamos el 37%.

Crear nuevas empresas productivas del estado o filiales de Pemex y CFE no permitirá mejor el precio hacia el usuario final, como la empresa que pretende distribuir el gas LP en nuestro país. Y señalar que una empresa privada fue la que ocasionó la falla eléctrica del 28 de diciembre de 2020 —a sabiendas que la CFE debió verificar antes de hacer la interconexión—, no abona confianza y certidumbre a la inversión extranjera directa, como no tampoco lo hace el pretender regresar a un monopolio de contratación unilateral en el mercado.

Pierden el tiempo de México, porque el problema radica en la importación. Esta se ha incrementado en las materias primas, para poder ser transformadas, y se refleja en la balanza comercial, que ha aumentado el déficit en la parte de hidrocarburos, principalmente en el gas natural: las exportaciones por gasoductos de Estados Unidos a México promediaron 6,800 millones de pies cúbicos al día (MMpcd) en junio de 2021, un 25% más que en junio de 2020. Este aumento estuvo originado por las centrales eléctricas en el país, que utilizaron cerca de 4,900 MMpcd de gas natural para la generación de energía en junio, un 19% más en comparación con el año pasado.

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El origen del aumento en las importaciones radica en la reducción de la producción de gas natural nacional y en una baja a las importaciones de gas natural licuado. Pemex se concentra solo la extracción de crudo para refinar, dejando a la petroquímica fuera de la ecuación.

¿Hay solución? La energía es parte del TMEC, y está dentro de nuestra balanza comercial. Es un bien para el desarrollo económico de México, directamente relacionado al PIB. El dolor en el tendón de Mexico puede estar, en el corto plazo en no entender el TMEC, que es un contrato comercial para incrementar el intercambio de bienes, servicios o inversiones en Norteamérica, con la primera potencia mundial (Estados Unidos) y con un país desarrollado que influye en el mundo (Canadá). Esto no significa sumisión, sino saber aprovechar el conocimiento para el futuro.

Pero en los últimos días, congresistas de nuestro principal socio comercial han enviado cartas al presidente de Joe Biden para quejarse de la política energética de México. Un reporte de las condiciones de inversión, elaborado por el Departamento de Estado, critica la falta de cumplimento de los acuerdos firmados en el nuevo TMEC, indica la posibilidad de ciertas violaciones y solicitan que el presidente de Estados Unidos trate el tema vía diplomática con López Obrador.

Firmar un acuerdo o un contrato no es simplemente en tener un documento en un papel. Implica que existe una relación entre dos o más entes, un compromiso financiero, operativo y de confianza mutua, para realizar un intercambio de servicios, bienes o inversiones para un fin en común.

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Podemos firmar un sinfín de acuerdos de confidencialidad, de cooperación y entendimiento mutuo, pero la culminación de todo esto es un contrato o un acuerdo comercial. Sin él, no hay negocio.

Ahora pretendemos ser parte de la nueva diplomacia ambientalista, con la utilización de carros eléctricos que pudieran bajar el gasto de energéticos por familia. Sin embargo, esto dependerá del PIB per cápita que tengamos para comprar un automóvil de esta índole, y con las condiciones actuales no es posible. Mientras tanto, es necesario implementar mejores aditivos a los combustibles y mejorar a las normas que permitan combustibles renovables, como fue la sugerencia de la embajadora Katherine Tai en la reunión realizada con la Secretaria de Economia de nuestro país en el primer aniversario del TMEC.

Porque importar significa que no lo tenemos o no lo producimos.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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