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Es posible volver a una tasa objetivo de 8%

La inflación de los precios al consumidor que se ha registrado en los meses recientes obedece mucho menos a choques por el lado de la oferta que a factores monetarios, considera Iván Franco.
vie 20 agosto 2021 05:00 AM

(Expansión) - En el análisis de la inflación actual parece haber todo menos precisión y una adecuada contextualización del fenómeno.

Se ha dicho que la transitoriedad (ahora permanencia) de las presiones inflacionarias se debía principalmente a choques por el lado de la oferta, particularmente en algunas industrias, donde, en un contexto de recuperación económica, la rivalidad por los insumos ha promovido un alza de los precios al consumidor final en determinadas categorías de productos y servicios.

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En efecto, a nivel de las actividades primarias y secundarias, incluyendo a las manufacturas, ha habido choques por el lado de la oferta que impactaron en diversas ramas económicas y en numerosas categorías.

Sin embargo, estos choques están focalizados o sectorizados y no han sido expansivos ni han impactado sobre toda la oferta de bienes y servicios en el país. Para muestra podemos visualizar la serie de tendencia del índice nacional de precios al productor, una serie demeritada y poco utilizada en el análisis, que, no obstante, es un útil termómetro de las presiones inflacionarias por el lado del productor, y que, de hecho, se verifican en los precios al consumidor.

Dicha serie presenta solo una fuerte subida en abril de 2020 a tasa anual (inicio de la pandemia), para posteriormente estabilizarse. Es decir, las presiones de precios que vivieron los productores fueron temporales y no han generado una inercia consistentemente alcista, desde esa fecha hasta hoy.

Más aún, los choques transitorios que impactaron a los productores se reflejaron más en las actividades primarias de la economía, como la agricultura y la ganadería. En las actividades secundarias y terciarias no se aprecia una inflación anormal, salvo en la producción de bienes intermedios. El sector primario es sumamente volátil y cíclico en sus precios y parece que su alza responde más a factores cíclicos que a situaciones coyunturales, como la pandemia.

El punto es que, la inflación de los precios al consumidor que se ha registrado en los meses recientes obedece mucho menos a choques por el lado de la oferta que a factores monetarios.

Además, está claro que la característica transitoria que veía el banco central sobre el aumento de precios ya quedó rebasada por una inercia inflacionaria real que ya no puede explicarse por los aislados choques de oferta.

Entonces, ¿de dónde proviene la inflación actual?

La serie que puede ayudar a dilucidarlo es alguno de los agregados monetarios, como la cantidad de dinero en la economía, o bien, la cantidad de dinero como porcentaje del producto (PIB). Con una fuerte recesión en 2020 y una lenta recuperación de la economía, el PIB real es hoy casi un billón de pesos inferior que en 2019.

No obstante, la cantidad de dinero en el sistema ha crecido consistentemente a tasa de dos dígitos desde el año 2020 a la fecha. Su crecimiento atípico se debe precisamente a la laxitud cuantitativa requerida por la autoridad monetaria para que la tasa objetivo del año 2021 fuera lograda.

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¿Qué son y cómo funcionan las tasas de interés?

Es importante señalar que el saldo de la base monetaria ya redujo su velocidad de incremento a partir del mes de abril de este año 2021. El problema es que el exceso de dinero es inflacionario, independientemente el nivel de “holgura” que tenga la economía. Por cierto, esta última una métrica de holgura no ha tenido la capacidad de predicción requerida. Es una medición algo obsoleta.

Sin grandes choques por el lado de la oferta, pero con una presión de los agregados monetarios que traen una inercia galopante, es posible que volvamos a ver un freno monetario con tasas de interés parecidas al ciclo anterior, de alrededor de 8%.

Por esta razón, y ante las condiciones en las cuales opera la economía hoy, es posible que los precios de la mayoría de los productos y servicios de la economía tengan que reajustarse en los siguientes meses. El detonante puede ser cualquier elemento.

Lo que ahora se torna relevante es la velocidad a la cual llegaríamos a esas nuevas tasas. Todo parece indicar que dadas las circunstancias que estamos viendo, el apretamiento monetario esta vez sería relativamente rápido y directo. No nos extrañe ver aumentos de la tasa objetivo de 50 puntos base o más en próximas fechas.

Banxico pierde capacidad de predicción

El banco central ha cometidos yerros recientes y de cierta magnitud en sus análisis de las perspectivas de inflación. Por ejemplo, en la minuta con fecha 15 de diciembre de 2016, informó que la junta de gobierno decidió aumentar la tasa objetivo a 5.75%.

En ese momento el mayor riesgo inflacionario que vieron sus miembros fue el traspaso de la depreciación del tipo de cambio hacía los precios nacionales, cuando fue la liberalización de los precios de la gasolina lo que generó el largo proceso inflacionario que ya conocemos.

Un par de meses después, la inflación estaba en casi 7%, pero no lo vieron venir. En aquella ocasión, por cierto, Banxico arguyó que la economía también contaba con “holgura”, pero no mencionaron que también con un “exceso de dinero”, igual que hoy.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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