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Dame ‘like’

Los 'influencers' tan de moda y al parecer, tan recurridos entre las marcas, dan paso, en mi parecer, a una tendencia para el consumo “low mind”, considera Sara Cuéllar.
dom 24 julio 2022 07:03 AM
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La práctica cada vez más recurrente de publicidad encubierta utilizando la figura de 'influencer' empobrece la capacidad de análisis de los consumidores e incluso, de las mismas marcas, apunta Sara Cuéllar.

(Expansión) - “¿Estudias o trabajas? No, soy influencer”. Un chiste soso entre los colegas de la comunicación que alude a la nueva era del poco esfuerzo, la mínima imaginación y un reducido presupuesto publicitario. Podría llamarse la era de la “low mind”.

Hoy un like vale dinero y representa una amenaza no sólo ante los medios tradicionales sino ante la psicología social consumista. Y es que el teléfono celular y todo recurso digital son ya una vía de riesgo en todos los sentidos.

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Los influencers tan de moda y al parecer, tan recurridos entre las marcas, dan paso, en mi parecer, a una tendencia para el consumo “low mind”.

Y es que el nuevo panorama de la figura del influencer como elemento primordial en la estrategia Social Media de las organizaciones, representan cada vez más el desarrollo de la publicidad engañosa, puesto que las opiniones presentadas por el influencer, en muchos casos, se disfrazan y omiten información clave para el usuario.

Varios medios y verdaderos líderes de opinión con experiencia aplican una metodología mixta: conceptual/teórica y análisis de contenido. Entre las conclusiones más relevantes se avanza la justificación del empleo del influencer por empresas de distintos sectores en su estrategia de marketing online, la falta de legalidad en la publicidad digital, la práctica recurrente de publicidad encubierta utilizando la figura de influencer.

Y muchas veces los infuencers no tienen ni idea de lo que les están regalando (además de pagarles algunos miles de pesos o en otros casos millones), dando paso a información poco profunda del producto de consumo.

¿Qué pasaría si las marcas y los agentes de los influencers se reunieran para generar verdaderos mensajes positivos que realmente influencien en los miles de seguidores en las redes sociales?

¿Qué tal si las marcas utilizaran a consumidores reales de sus productos para promoverlos?

¿Nos sería increíble que el que da like también gane dinero o productos? ¿Cómo? Pues teniendo una recompensa por ser leal a las marcas que consume.

La práctica cada vez más recurrente de publicidad encubierta utilizando la figura de influencer empobrece la capacidad de análisis de los consumidores e incluso, de las mismas marcas.

 

Y qué decir de los nuevos y emergentes miles de “coachs” que a través de los temas de vulnerabilidad y confusión de la gente –disparados por la pandemia-, se atreven a “guiar” el comportamiento de los tan heridos corazones cibernéticos.

Así la que era una actriz de tercer nivel y perdió su trabajo, encontró en su experiencia personal una oportunidad de ser la “voz reparadora” y convertirse en “coach de amor propio”; después de todo, tenía la “autoridad” de hablar del tema porque su novio con el que llevaba 32 días de relación, la maltrató y le dejó heridas emocionales. ¡Por favor! (Freud se debe estar retorciendo en su tumba). Y no es que no me conmueva su historia, lo que me mueve es que no es una especialista en el tema y puede influir de mala manera entre otras mujeres, aunque su intención sea otra.

O el otro que le bajó la mujer al famoso cliente que lo hizo rico y ahora hasta vende entradas para ir a escuchar sus mafufadas sobre cómo ser feliz, rico y empoderado, en un lenguaje poco serio e irrespetuoso. Y lo pero, ¡lo siguen millones de personas!

Que pobreza de análisis vital tenemos. A qué pocas aspiraciones nos llevan estos actos de consumo fácil y sin esfuerzo.

Finalmente, quién le dijo a la gente que un tan aburrido “unboxing” es una estrategia. Se trata de un recurso barato y mal utilizado.

 

Como comunicadora reitero, si las marcas y las agencias seleccionaran a los líderes de las redes con coherencia y no por su número de seguidores podrían diseñar mensajes positivos, creativos, ricos en verdaderos valores a través de sus productos. Enriquecerían (en el buen sentido de la palabra) las redes sociales.

Debemos crear campañas que incluyan también medios tradicionales y recursos de marketing unificando los mismos mensajes porque el impacto no sólo sería más positivo sino realmente influenciador, Los likes serían muy merecidos.

Nota del editor: Sara Cuéllar es empresaria y publirrelacionista especializada en moda, estilo de vida y lujo con 20 años de experiencia. De formación periodista y colaboradora de varios medios nacionales. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas de esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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