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#Entrelíneas | COVID-19. Viene la sexta ola y nos acecha una (nueva) variante

No es posible declarar cuándo llegará la sexta ola a México pero ahora, más que nunca, urge que se mantenga la vigilancia virológica, apunta Jonathán Torres.
lun 24 octubre 2022 06:09 AM
Sub-variantes ómicron
La posible aparición de una nueva variante, el collage de subvariantes, la disminución de atención a las medidas de salud pública, quizá la temporalidad, son ingredientes que pueden determinar la siguiente ola, considera Jonathán Torres.

(Expansión) - Al tiempo que las medidas de seguridad personal se siguen relajando, el mundo claramente está frente al inicio de una nueva ola de contagios. En Europa y Estados Unidos se empiezan a registrar picos al alza. Por ejemplo, Alemania está llamando a sus ciudadanos a retomar el uso del cubrebocas, al tiempo que crece el porcentaje de pacientes con COVID-19 ingresados a los hospitales; Reino Unido está ampliando la lista oficial de síntomas de esta enfermedad e incluye los dolores musculares y la diarrea.

Así es altamente probable que tengamos una sexta ola en México. ¿De qué tamaño y características? No lo sabemos, pero seguramente será impulsada por las nuevas subvariantes que ya están circulando en el país, que se presumen más amenazantes, y que son precisamente las que ya están provocando altos contagios en otros países. Las que llaman la atención, hasta hoy, son las subvariantes de Ómicron con las nomenclaturas BQ.1 y BF.7, que según los análisis podrían evadir la respuesta inmune y cuyo comportamiento parecería ser muy distinto, incluso, a la versión original de Ómicron.

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Hoy no estamos frente a un coctel de variantes, sino ante un océano de subvariantes de Ómicron. De acuerdo con el doctor Daniele Focosi, experto en Virología de la Universidad de Pisa, las mutaciones de Ómicron han dado paso a un universo de subvariantes. Su nomenclatura se ha modificado con velocidad, pero las más recientes son las que se presumen más agresivas.

Cuando surgió Ómicron ocurrió lo que los científicos llaman “evolución divergente”, es decir, el virus se diversificó. Pero ahora estamos frente a otro fenómeno conocido como “evolución convergente”, que se podría explicar como el encuentro de distintas mutaciones que empiezan a aparecer compartidas entre diferentes subvariantes, y así podrían contar con algunas particularidades de unas y otras. De esta forma, el virus puede adquirir nuevas ventajas.

La evolución de Ómicron ha sido frenética, a tal grado que la comunidad científica ha bautizado algunas de sus subvariantes como Cerverus, Tifón, Minotauro (denominaciones que no han sido reconocidas oficialmente por la OMS). Frente a ello, se pronostica que de éstas podría venir una declaratoria advirtiendo de la llegada de una nueva variante.

“Hay algunos rumores no confirmados de que muy probablemente salga una nueva variante ya con un nombre diferente a Ómicron, declarada por la OMS”, dice Carlos Arias, coordinador del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGen-Mex).

De acuerdo con las más recientes actualizaciones del CoViGen-Mex, en el país ya se tienen identificados siete genomas como BF.7 y uno más de BQ.1; casi todos en la Ciudad de México. El primer rastro de BF.7 se registró en agosto y el llamado es estar pendientes del comportamiento de estas subvariantes, pues se cree que podrían tomar ventaja frente a las que han circulado en los últimos meses en México. La subvariante BQ.1.1, que ya se ha hecho presente con fuerza en otros países, aún no se ha detectado en territorio nacional.

“Aún y cuando son subvariantes de Ómicron, se están comportando un poco diferente. Por eso, las semanas que siguen son decisivas para saber cuál será la subvariante dominante o si ya los cambios son suficientes para saber si tenemos una nueva variante de preocupación, con otro nombre”, afirma Mauricio Rodríguez, vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM.

Entonces, la posible aparición de una nueva variante, el collage de subvariantes, la disminución de atención a las medidas de salud pública, quizá la temporalidad, son ingredientes que pueden determinar la siguiente ola. Hasta el momento, se espera que ésta provoque menos hospitalizaciones y muertes por la inmunidad que ya hemos generado, ya sea a través de la infección natural y también por las vacunas. Por fortuna, hasta ahora, todas las vacunas siguen protegiendo contra las variantes y las subvariantes.

Las nuevas subvariantes encuentran condiciones muy diferentes a lo que fueron encontrando las subvariantes previas porque ya hay una inmunidad por vacunación muy fuerte y porque también ya hay inmunidad por la enfermedad. Sin embargo, estas nuevas variantes y/o subvariantes se las están ingeniando para escaparse de esto y seguirse transmitiendo.

 

Sí, no es posible declarar cuándo llegará la sexta ola a México pero ahora, más que nunca, urge que se mantenga la vigilancia virológica. Estamos en uno de los momentos más bajos de toda la pandemia, pero ya tenemos claro que las tendencias pueden cambiar en cualquier momento. Dicho lo anterior, el aumento de contagios es predecible, esperemos no de gravedad, pero sí podrían provocar, entre otras cosas, disrupciones en escuelas y oficinas.

La OMS decidió, hace unos días, no retirar aún el estado de emergencia precisamente por el cúmulo de variantes y subvariantes. Así, la declaratoria que daría paso a considerar endemia al COVID-19 tendrá que esperar. Las miradas están puestas en un evento: el Mundial de Qatar 2022, que puede acelerar una ola a nivel global dado que ahí estarán personas de todo el mundo (muchos mexicanos) y eso será un terreno fértil para el virus.

Entendámoslo: acostumbrémonos a convivir con el virus, no podremos erradicarlo, sus particularidades son cambiantes y lo único que nos queda es controlarlo con medidas personales de higiene, distancia, cubrebocas, lavado de manos, estornudo de etiqueta y tener acceso a las vacunas.

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La vigilancia genómica es una tendencia irreversible en todo el mundo.

El Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica, en esta era pandémica, ha contribuido para que México esté entre los 20 países que han secuenciado más genomas del virus, con 25,811 genomas completos del SARS-CoV-2 y un genoma completo de la viruela del mono. En total, en México se han secuenciado 78,344 a la fecha.

 

Desde enero de 2021 y hasta la fecha, junto con la colaboración del InDRE, el Inmegen y otras instituciones, ha generado información relevante para entender mejor la evolución de la pandemia. Se ha establecido un grupo multiinstitucional con el IMSS, el Cinvestav, la UNAM, entre otras, que al mismo tiempo ha permitido la formación de recursos humanos altamente capacitados en la tecnología de la secuenciación y la bioinformática.

Sin embargo, hoy, el Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica tiene sus días contados. En este momento, el Consorcio opera con lo que resta del apoyo que le otorgó el Conacyt y, si no hay una renovación de apoyo, la primera semana de diciembre terminará su actividad.

Por ello, autoridades del Consorcio están en pláticas con sus pares del Conacyt y el InDRE para continuar con la red de vigilancia nacional genómica. En caso contrario, será complicado continuar con la secuenciación y análisis informático de patógenos virales emergentes y reemergentes; con la vigilancia activa para poder detectar la aparición en el país o el ingreso de nuevos virus.

Nota del editor: Jonathán Torres es socio director de BeGood, Atelier de Reputación y Storydoing; periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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