4. “Lo menos peor” y las compensaciones
Algunas afirmaciones ambientales pueden referir a características que son ciertas en general, pero que buscan distraer al consumidor de impactos ambientales mayores en el conjunto de su categoría. Este tipo de greenwashing no se diferencia mucho de la irrelevancia, pero puede ser incluso más complejo y pernicioso porque trata de limpiar la imagen de un producto al compararlo o ponerlo en el contexto con otra cosa.
Por ejemplo, un producto que ofrezca plantar un árbol por cada cierto volumen vendido, siendo el producto altamente dañino para el medioambiente. También es el caso de productos orgánicos o naturales que en esencia pueden ser perjudiciales para la salud. Algunos vehículos utilitarios o SUVs de siete u ocho pasajeros con motores de combustión, pero con asientos de fibra de bambú orgánico, también pudieran caer en esta categoría.
Como vemos, el lavado verde se puede encontrar en muchos productos actuales, algunos intencionales y otros no tan mal intencionados, pero siempre confusos y graves. Algunos de los tipos de greenwashing expuestos aquí pueden incluso ser información falsa o fraudulenta y deberían regularse, pero, en otros casos, la línea es muy delgada y difícil de probar.
En todo caso, la mejor solución está del lado del consumidor, ya que con nuestras decisiones de consumo podemos desalentar estas prácticas. Aun así, el lavado verde sigue siendo una tentación demasiado fácil para algunas empresas enfocadas en un creciente segmento de mercado interesado en productos más verdes o responsables.
Este panorama demanda un aprendizaje constante para los reguladores y los consumidores. Evaluar las afirmaciones de sostenibilidad de cada producto y las distintas formas de comunicarlo se vuelve una tarea compleja, pero al final del día vale la pena hacer todo lo posible por mejorar la calidad y reducir el impacto ambiental de los productos que se ofertan.
Nota del editor: Carlos Alberto Vargas es profesor de planta de EGADE Business School. Escríbele a carlos_vargas@tec.mx Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.
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