No son instituciones pequeñas, sin embargo, parece que los sistemas financieros no hubieran aprendido las lecciones de la crisis de 2008-2009. ¿Cómo pudo darse otra que puso a temblar a la banca internacional y a los mercados globales? ¿Diremos lo mismo de otra pandemia en la próxima década?
Curiosamente, después de aquel descalabro financiero, el G-20 decidió en 2010 que había que tener un ‘manual de operaciones’, una guía sobre cómo evitar o, al menos, cómo hacerle frente rápida y coordinadamente entre países para evitar otra caída mundial de bancos y las enormes afectaciones financieras que tardaron en cicatrizar. Se estableció el Consejo de Estabilidad Financiera: un organismo dedicado a recopilar los mejores datos macroeconómicos alrededor del mundo, de llevar el termómetro de los mercados y colaborar en la mitigación de los mayores riesgos de la economía global.
El hecho de que rápidamente bancos privados hayan salido en team back a levantar las finanzas de sus competidores en EU o de cómo reaccionó el Banco Central Europeo ante la caída del gran banco suizo se debe a estas líneas de acción. No es infalible, porque sí quebraron los bancos, pero los efectos colaterales fueron menores.
Si los líderes de las mayores 20 economías tuvieron la voluntad de decidir mediante un consenso basado en buenas prácticas cómo capotear las crisis financieras después de la Gran Recesión, ¿por qué no hemos visto nada aún en materia de salud pública mundial?
Hubo un intento a finales de 2022, cuando la ONU convocó a los líderes de las mayores economías para crear el Consejo Global de Amenazas a la Salud.
La idea es establecer sistemas de alerta temprana, unificación de medición de letalidad y fortalecer las capacidades de cada país de detección y respuesta ante una amenaza de salud pública. ¿Han oído de él? No, porque no han logrado sacudirse el nacionalismo ni recuperar la compostura aquellos que manejaron la crisis del Covid-19 de manera irresponsable. El fracaso de la plataforma COVAX para distribuir vacunas equitativamente no es un buen aliciente.