Sin que hasta la primera semana de enero parezca haber tenido gran movimiento de pasajeros, esta aerolínea, al igual que otros proyectos del actual gobierno, carece de planeación, y lo único que seguramente generará es desperdicio de recursos económicos que podrían canalizarse a la salud o la seguridad.
Parece que México está regresando a aquellos tiempos en que los gobiernos crearon empresas paraestatales que significaron oportunidad para la corrupción y fracasaron evidenciando que el Estado es pésimo administrador de empresas. Luis Echeverría incorporó al Estado varías industrias en diversos sectores, incluido el de aviación, que sólo generaron un gasto público excesivo, nulos ingresos y, tarde o temprano, la quiebra. Con López Portillo las empresas administradas por el gobierno totalizaron 11,150 en ramas como petróleo, minería, electricidad, telefonía, comunicaciones, ferrocarriles, aviación, química, automotriz, acero, azúcar, bienes de consumo duradero, banca, comercio y diferentes servicios más, incluidos cines. Otros grandes fracasos.
Salvo algunas excepciones, prácticamente todas las empresas creadas y administradas por los gobiernos federales han ido a la quiebra o viven hasta que termina el sexenio en que fueron creadas. En el caso de las aerolíneas, el estado mexicano tuvo dos que terminaron en manos privadas y fueron cuestionadas sobre sus beneficios sociales y financieros, dado que, por lo general, fueron subsidiadas a costa de los impuestos de los ciudadanos.
Las aerolíneas estatales en el mundo surgieron a mediados del siglo pasado por parte de las potencias de entonces y eran vistas como como una tarjeta de presentación ante el resto del mundo por parte del país correspondiente. En la actualidad ya no son muchas y son casos que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), conllevan pérdidas tan fuertes que no son atractivas a la coinversión privada y se les destina a generar tráfico nacional o al apoyo de otros proyectos gubernamentales, como ocurrió con la aerolínea estatal de México, en la década de los 70, para generar tráfico a los entonces recién creados desarrollos turísticos del Caribe y el Pacífico (Ixtapa, Los Cabos, Cancún, etc.)
Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre empresas paraestatales de aviación y turismo deja ver que, independientemente de que puedan generar una imagen positiva fuera del país para desarrollar el sector turístico, su creación y desarrollo requieren de gran liquidez; sin embargo, a final de cuentas, sólo generan pérdidas y, a la postre, subsidio gubernamental o privado.
Por ejemplo, según el portal ABC aeronáutico, la aerolínea estatal argentina (100% propiedad gubernamental) “no ha sido precisamente un buen negocio. Tan sólo en 2021, la compañía de capital 100% estatal tuvo pérdidas por 438 millones de dólares”, pero sigue operando con pérdidas aun cuando se estima que el año recién terminado habrá reducido su déficit en 102 millones de dólares.