La sostenibilidad ya no es solo una etiqueta que se agrega a los informes anuales o una iniciativa de responsabilidad social corporativa para mejorar la imagen pública, se ha convertido en un factor crítico que influye en cómo se percibe una empresa y en última instancia, en su longevidad y éxito.
Y es que entre el 60 y el 67% del valor de mercado de una marca viene de la reputación, según estudios realizados por diferentes consultoras durante los últimos 3 años. Sin duda, es un activo intangible de mucho valor.
La gestión de intangibles -como son la reputación o la sostenibilidad- es ya uno de los temas donde las empresas Latinoamericanas están invirtiendo más tiempo y recursos. Tan sólo durante 2023 se invirtió 14.6% y 19.2% más que en 2022, respectivamente, de acuerdo con el informe Approaching The Future , tendencias en reputación y gestión de intangibles realizado por el Corporate Excellence.
Hoy las empresas y organizaciones son conscientes del papel que juegan como agentes sociales y de cómo su actuar puede o no transformar no solo su entorno, sino la manera en que son percibidas por sus consumidores, inversionistas y socios comerciales.
Así, el mundo empresarial está plagado de ejemplos donde una sola acción o decisión puede tener un impacto profundo y duradero en la reputación de cualquier empresa, independientemente de su tamaño. Entre los ejemplos resalta el caso de una pequeña cafetería en Chile, que se vio envuelta en una severa crisis a causa de una acusación por maltrato animal.
También, el caso de la denuncia realizada por un grupo ambientalista a una multinacional suiza de alimentos y bebidas, al exponer sus prácticas poco éticas en la extracción de aceite de palma -materia prima base para uno de sus productos- o bien, la caída de un 21% en el valor de las acciones de una armadora alemana, luego de revelarse la manipulación de los informes de emisiones contaminantes.
La reputación es un activo vital para cualquier negocio, ya sea en una pequeña empresa o una gran corporación. Una decisión desacertada o una mala gestión de una crisis puede tener consecuencias desastrosas y amenazar su permanencia en el mercado. En un mundo donde la información fluye libre y rápidamente, la percepción pública sobre una empresa puede cambiar de manera instantánea, especialmente ante conductas que se perciben como irresponsables o éticamente dudosas.
Quizás la principal diferencia radique en la importancia de las relaciones con el entorno y la comunidad en la sostenibilidad empresarial. Para una pyme, estas interacciones son directas y a menudo visibles para el cliente. Por otro lado, las grandes corporaciones enfrentan retos similares en una escala mayor, donde su impacto ambiental y social puede ser significativo y extenso. La forma en que una empresa se relaciona con su entorno, incluida la fauna local y la comunidad, es un aspecto clave de su sostenibilidad y en última instancia, de su reputación.