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Cuando ver no es creer. Desinformación tras la captura de Nicolás Maduro

La difusión de imágenes y videos falsos asociados con un hecho de trascendencia mundial distorsiona la percepción pública de los acontecimientos y puede influir en la opinión política y social.
vie 09 enero 2026 06:00 AM
Nicolás Maduro escoltado por agentes de la DEA.
Nicolás Maduro escoltado por agentes de la DEA.
(Foto: X.)

La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos, anunciada el 3 de enero de 2026 por Donald Trump, desató una ola de confusión y desinformación en redes sociales sin precedentes.

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Como suele suceder en contextos de noticias de última hora, en cuestión de minutos, miles de usuarios en plataformas como X, Facebook, Instagram y TikTok comenzaron a compartir supuestas fotografías y videos que decían mostrar el arresto y traslado del mandatario venezolano.

En total, de las más de 20 piezas visuales analizadas por verificadores entre el 3 y el 7 de enero de 2026, casi el 70% fueron generadas o manipuladas con IA. El 30% restante eran videos o fotos auténticos reutilizados fuera de contexto. Esto pone en evidencia los riesgos que enfrentan las audiencias digitales.

Uno de los ejemplos más virales fue una fotografía que supuestamente mostraba a Maduro escoltado por agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA) junto a un avión militar estadounidense, con fecha digital superpuesta. Esa imagen se difundió con gran velocidad y acumuló millones de vistas en cuestión de horas. Sin embargo, verificadores como Maldita.es y Factchequeado señalaron que no provenía de una fuente oficial ni de reporteros en terreno, y presentaba características típicas de imágenes generadas con IA, como marcas de agua invisibles. The Guardian también la catalogó como parte de un conjunto de “AI-generated fakes que se viralizaron masivamente en redes tras el anuncio de la captura”.

Por su parte, organizaciones como AFP Fact Check y el colectivo de verificación europeo NewsGuard identificaron al menos cinco imágenes falsas y dos videos engañosos relacionados con la captura, los cuales mostraban uniformes militares, agentes federales o escenas de detención cercanas a aeronaves, pero cuyos contenidos no aparecen en ningún registro oficial de la operación militar reportada.

Videos sacados de contexto y 'deepfakes'

De acuerdo con VerificadoMX , un video publicado en TikTok superó las 4 millones de visualizaciones y los 65,000 “me gusta” al mostrar a un presentador de noticias que afirma que “el presidente Trump decretó la libertad de Maduro” y agregó que el mandatario no sería “ejecutado” y que cumpliría una condena desde su casa. El video presenta indicios de haber sido generado con IA.

Otro caso es el señalado por Newtral : tras los bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos, comenzaron a viralizarse publicaciones en redes que afirmaban que entre los puntos atacados se encontraba la tumba del expresidente venezolano Hugo Chávez.

“Sin embargo, era un bulo : testigos presenciales y periodistas venezolanos nos confirmaron que el Cuartel de la Montaña, el complejo donde se encuentra su tumba, no había sido atacado, pero sí una comandancia ubicada a 500 metros.”

También circularon videos supuestamente de las reacciones de los ciudadanos venezolanos ante la captura de Maduro. Algunos mostraban escenas de euforia en las calles; otros, supuestas celebraciones ciudadanas. Tras las verificaciones, se estableció que esos clips pertenecían a eventos completamente distintos, grabados con meses o incluso años de antelación, como protestas de 2024 grabadas en Chile o celebraciones universitarias sin relación con la captura real.

Verificaciones de AP News demostraron que uno de los videos provenía de protestas en Caracas en 2019, recortado y reetiquetado. Otro video compartido por Elon Musk, que mostraba fuegos artificiales y cantos en apoyo a Trump, fue grabado en 2022 en Florida, no en Venezuela. Estos casos son ejemplos claros de descontextualización: se reaprovecha material antiguo con un nuevo relato político.

En casos extremos, las denominadas “deepfakes” que mezclan rostros reales con escenarios ficticios, generaron escenas convincentes pero falsas que se compartieron como si fueran evidencia auténtica del arresto. Entre los materiales más elaborados circuló un deepfake de Maduro “confesando su rendición” ante fuerzas estadounidenses. La voz, generada con IA, imitaba su acento y tono, pero el video fue desmontado por Euronews , que aplicó herramientas de análisis espectral y detectó alteraciones en el patrón de audio y la sincronización labial. Para esta agencia, el caso “es un ejemplo de cómo la IA puede suplir la falta de imágenes reales tras un evento político”.

El vacío informativo y el rol de la IA

¿Por qué se produjo este flujo de desinformación tan intenso? Una de las explicaciones radica en lo que algunos expertos denominan vacío informativo: cuando sucede un hecho de gran impacto, como los es una operación militar internacional, los medios apenas tienen tiempo para publicar material verificado. En la carrera por la primicia y el yugo del “tiempo real”, ese espacio es ocupado, muchas veces, por contenidos generados por IA o sacados de contextos previos, que llenan una demanda de información inmediata que las fuentes fiables todavía no pueden satisfacer.

Además, las herramientas de generación de imágenes y video con IA han alcanzado un nivel de realismo tal que, para el público general, distinguir entre un archivo auténtico y uno fabricado se ha vuelto extremadamente difícil sin herramientas especializadas o formación mediática y digital.

En consecuencia, la difusión de imágenes y videos falsos asociados con un hecho de trascendencia mundial no solo distorsiona la percepción pública de los acontecimientos, sino que puede influir en la opinión política y social de millones de personas, en especial cuando voces con alta visibilidad viralizan contenido desinformativo sin verificar.

Las organizaciones de fact-checking, medios y plataformas han subrayado la importancia de promover herramientas de verificación y de mejorar los sistemas de detección automática de contenido generado artificialmente, para reducir la propagación de este tipo de desinformación durante eventos de alta resonancia.

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No obstante, este episodio demuestra que la combinación de tecnología generativa, polarización política y falta de alfabetización mediática puede crear tormentas informativas donde la realidad y la ficción se confunden peligrosamente.

En una era donde la información se propaga con la misma rapidez que la desinformación, nunca ha sido tan importante aprender a distinguir lo real de lo fabricado, especialmente cuando las emociones y narrativas políticas están en juego. Sin duda, la historia de la captura de Nicolás Maduro y la desinformación que la rodeó será un caso de estudio en los desafíos comunicativos del siglo XXI.

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Nota del editor: Maricarmen Fernández Chapou es profesora investigadora del Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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