Construir credibilidad cuesta mucho, perderla es muy sencillo. Desafortunadamente, el quehacer monetario en el país ha perdido credibilidad en los últimos años. Ni el mercado ni los analistas creen en la efectividad de la política monetaria actual para alcanzar el objetivo de inflación. El relajamiento monetario prematuro, sin haberse logrado la convergencia inflacionaria, es la causa de la pérdida de credibilidad de la política monetaria implementada. Para lograr la convergencia de la inflación y, en consecuencia, restaurar la credibilidad, Banxico necesita manejar la política monetaria con un firme compromiso con la estabilidad de precios. Esto implica dar un golpe de timón: revertir el relajamiento monetario.
Estabilidad de precios requiere revertir el relajamiento monetario
Existen tres factores que permiten afirmar que la política monetaria actual no es creíble y, por lo tanto, resulta inefectiva para cumplir su mandato constitucional de lograr una inflación baja y estable, anclada a su objetivo central de 3%. Este mandato debe aplicarse a la inflación estructural, que es aquella que realmente responde a las presiones de la demanda y, por lo tanto, refleja la estructura real de formación de precios. La inflación subyacente es precisamente el indicador que debe guiar la toma de decisiones monetarias del banco central, puesto que la inflación general está sujeta a una variabilidad constante generada por los precios volátiles de productos sujetos a factores de oferta y estacionales, así como por los precios regulados por las autoridades.
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El primer factor detrás de la falta de credibilidad es el retiro prematuro del freno monetario a lo largo del año, ante la prisa de las autoridades por ayudar a la economía a salir de su prolongada debilidad. Esto ocasionó un ajuste monetario incompleto, ya que el relajamiento prematuro no eliminó las presiones de la demanda generadas por el exceso de liquidez monetaria, lo que obstaculizó la convergencia de la inflación subyacente hacia el objetivo central de 3%. El retiro del freno monetario se aceleró a lo largo de 2025, cuando Banxico recortó la tasa de referencia en 300 puntos base, frente a un recorte de solo 125 puntos en 2024. Como resultado, la restricción monetaria desapareció por completo a partir de septiembre de 2025, cuando la tasa de referencia real (ajustada por la inflación esperada) alcanzó el límite superior de la neutralidad y las condiciones monetarias entraron en terreno netamente neutral a partir del último cuarto del año. Así, el relajamiento prematuro, sin convergencia inflacionaria, le restó credibilidad al compromiso antinflacionario del Banxico.
El segundo factor que refleja la desconfianza en el quehacer monetario es el deterioro de las expectativas de inflación tanto del mercado como de los analistas. A pesar de que los mercados anticipaban los recortes de tasas, con base en las preferencias reveladas de la mayoría de los subgobernadores, sus expectativas de inflación no prevén que se alcance una inflación de 3% para finales de 2026. Incluso dichas expectativas han desafiado los propios pronósticos de Banxico que estiman la convergencia inflacionaria al 3% antes de que termine el 2026. Las expectativas de inflación subyacente recabadas por el propio banco central han transitado gradualmente al alza desde un promedio mínimo de 3.6% a mediados de 2026 hasta 3.8% al final del año. Es decir, el mercado no cree en la efectividad del manejo monetario implementado por el Banxico.
El tercer factor es el galope persistente de la inflación subyacente a lo largo de 2025, que se aceleró a medida que los recortes de tasas aumentaron su magnitud de 25 puntos base en 2024 a 50 puntos en la primera mitad de 2025. Así, la inflación subyacente no solo no disminuyó sino incluso aumentó, desde un 3.7% a finales del 2024 hasta 4.3% a finales del 2025. Por lo tanto, no es coincidencia que la inflación subyacente se haya mantenido por encima de 4% en la segunda mitad de 2025, cuando la política monetaria se volvió acomodaticia. Esto implica que las condiciones monetarias actuales han perdido por completo su efectividad frente a la inflación, lo que contribuye a reforzar la falta de credibilidad de la política monetaria para lograr la convergencia inflacionaria.
Así, ante la persistencia de una inflación fuera de rango y dada la ausencia de un freno monetario, la única manera en que Banxico puede lograr la convergencia inflacionaria es mediante el resarcimiento de la pérdida de credibilidad, a través de un golpe de timón. Esto implica la reversión del relajamiento monetario mediante un apretamiento de las condiciones monetarias, de tal manera de regresar la tasa de interés real al territorio restrictivo. La reversión monetaria sería una condición necesaria y suficiente para reducir la inflación subyacente hacia el 3%. Anclar la inflación subyacente alrededor de 3% implicaría mantener la restricción monetaria durante el tiempo necesario para eliminar el exceso de demanda.
La reversión monetaria no solo lograría la convergencia inflacionaria, sino que además le permitiría a Banxico restaurar su credibilidad al refrendar, en los hechos, su compromiso con el mandato único de estabilidad de precios. Banxico necesita actuar como un banco central con un mandato único en la práctica y no solo en teoría.
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Nota del editor: Alfredo Coutiño es Director para América Latina en Moody’s Analytics. Síguelo en X como @AlfredoCoutino y en web www.AlfredoCoutino.com Las ideas expresadas son de la exclusiva responsabilidad del autor y de ninguna manera deben ser atribuidas a la institución para la cual labora.
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