Si nos fijamos solo en los números de Billboard y plataformas de Streaming como Spotify y YouTube, entendemos la decisión de Apple Music, realizador oficial del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl desde 2023, de llamar al boricua como showman estelar para la edición de 2026. El alcance de las audiencias hispanoparlantes en los Estados Unidos es cada vez más extenso, y siendo Bad Bunny el artista con más reproducciones a nivel global en todas las plataformas digitales, es lógico que la apuesta de Apple Music se basara en temas comerciales y económicos, más que de representación hispana.
De acuerdo con datos de 2024 del Buró de Censos del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, el 19.47% de la población se reconocía como hispanoparlante o “latina” (haciendo alusión a la pertenecía familiar y/o cultural de algún país de América Latina). La misma dependencia gubernamental reportó un año antes (2023) que el 71% del crecimiento de la población total en los Estados Unidos pertenecía a la comunidad hispana. Es decir, que de cada 100 nuevos habitantes, por nacimientos o migración, 71 se reconocen como hispanos o latinos.
Estos números podrían explicar parcialmente —pero nunca justificar— las nuevas políticas migratorias en materia de deportaciones, que se instauraron con la entrada del segundo periodo del mandato de Donald Trump. La elección de un cantante, cuyo repertorio está completamente en español, es contingente de la necesidad de alcanzar a un vasto público cautivo que identifica la lengua como un factor de pertenencia. Por eso es importante reconocer que la representación es un síntoma de un fenómeno más grande: la migración en los Estados Unidos y su instrumentalización en el discurso proteccionista del gobierno ultraconservador.
El argumento de la representación no se trata sobre si nos gusta o no Bad Bunny: una elección comercial está basada en números que permiten una campaña de marketing exitosa, porque hay gente que paga por entretenimiento; una industria cada vez más interesada en atraer nuevos consumidores. Sin embargo, la polarización sobre temas migratorios y discursos de odio, catalizados por el show de medio tiempo de Bad Bunny, genera tendencias negativas dentro de los usuarios de redes sociales.