Una técnica con más de un siglo de historia
La estimulación de pozos se remonta a 1860, cuando en la costa este de Estados Unidos se utilizaba nitroglicerina. En 1930 se introdujeron los tratamientos ácidos, y en 1947 se estudió por primera vez el uso de agua mezclada con arena y químicos, técnica que se desarrolló industrialmente a partir de 1949. En México, la fractura hidráulica se aplicó en cuencas del norte. China subsidia actualmente el fracking, mientras que Estados Unidos es el único país que lo ha escalado de forma masiva, impulsado por la propiedad privada de los minerales y la disponibilidad de financiamiento.
¿Contamina? La evolución tecnológica responde
La industria ha invertido en tres áreas clave para reducir impactos:
Superficie:
– Menor número de unidades por operación.
– Reducción en consumo de combustibles y emisiones.
– Desarrollo de motores a gas natural y eléctricos.
– Disminución de ruido y huella operativa.
Subsuelo:
– Reutilización del 50–60% del agua recuperada.
– Arenas recubiertas de mayor resistencia.
– Químicos de baja concentración y mayor biodegradabilidad.
– Pozos aislados con acero y cemento para evitar contacto con acuíferos.
– Nuevas técnicas que reducen el uso de agua entre 50 y 80%.
El reto: producir más de 9,000 MMpcd
Para elevar la producción nacional de gas de 2,000 a más de 9,000 MMpcd, México tendría que perforar alrededor de 32,000 pozos en un horizonte de 10 años. Cada pozo cuesta entre 12 y 15 millones de dólares, lo que implica una inversión anual de 36 a 45 mil millones de dólares.
Hoy, Pemex perfora menos de 200 pozos por año, muy lejos del volumen requerido. Para alcanzar el objetivo, la empresa tendría que incrementar en 250% su presupuesto de exploración y producción, que actualmente no supera los 10,000 millones de dólares.
Además, el país necesitaría entre 100 y 120 equipos de perforación de 1,200 a 1,500 HP, pero Pemex opera menos de 25. A nivel global, solo 30 a 40 equipos podrían estar disponibles a corto plazo para proyectos no convencionales.
¿Puede México lograrlo bajo el modelo actual?
La operación de Pemex depende del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados. Los pre-criterios para 2027 no contemplan incrementos significativos, lo que limita la posibilidad de un desarrollo acelerado. Por ello, especialistas plantean abrir el mercado al sector privado, ya que los contratos mixtos no han sido suficientemente atractivos para las empresas estadounidenses.