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Fracking en México, la decisión que llega tarde y sin garantías

Pemex depende del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados. Los pre-criterios para 2027 no contemplan incrementos significativos, lo que limita la posibilidad de un desarrollo acelerado.
mar 14 abril 2026 06:04 AM
El agua que se requiere para el fracking no tiene que ser dulce o potable, es decir, aquella que proviene de los mantos acuíferos y que puede ser utilizada consumo humano, sino que puede ser agua salada marina
A pesar de su relevancia, persiste en México una confusión sobre la técnica de fractura hidráulica y su evolución hacia el fracking. Aunque ambos términos se usan como sinónimos, no lo son, apunta Ramses Pech. (MARCO ANTONIO MARTINEZ/AFP)

México registró en 2025 una producción de 3,677 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural sin nitrógeno. Del total, 1,699 MMpcd provinieron de gas asociado y 1,978 MMpcd de gas no asociado, lo que confirma una creciente dependencia de este último para sostener la oferta nacional. La producción de gas asociado, vinculada a la extracción de petróleo crudo, se mantiene estable y representa una proporción menor.

Ese mismo año, el país operó 5,785 pozos, de los cuales 3,499 estuvieron dedicados al crudo y 2,286 al gas no asociado, un recurso clave para reducir la dependencia de importaciones y atender la demanda interna.

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Fractura hidráulica y fracking, conceptos confundidos

A pesar de su relevancia, persiste en México una confusión sobre la técnica de fractura hidráulica y su evolución hacia el fracking. Aunque ambos términos se usan como sinónimos, no lo son.

La fractura hidráulica tradicional se aplica en yacimientos convencionales —principalmente areniscas— y suele realizarse en una o dos zonas de la formación. El fracking, en cambio, es un término anglosajón que describe la aplicación de fractura hidráulica en múltiples etapas dentro de pozos horizontales, característica de los yacimientos no convencionales como las lutitas.

La innovación tecnológica en esta técnica ha generado transformaciones económicas, sociales, geopolíticas y ambientales en los países donde se ha desarrollado de manera intensiva.

Un mercado global en expansión

El mercado mundial de fracturación hidráulica alcanzó un valor de 19.97 mil millones de dólares en 2025 y se prevé que llegue a 31.88 mil millones en 2034, con una tasa compuesta anual de 5.28%. Estados Unidos concentra la mayor capacidad operativa: cuenta con 205 sets de equipos, de los cuales entre 160 y 180 operan cada mes. Con una productividad de 1.5 etapas por día por set, se realizan entre 80,000 y 100,000 fracturas anuales.

¿Qué es la fractura hidráulica?

Es la técnica que permite que los hidrocarburos fluyan en formaciones de baja permeabilidad, donde los espacios porosos interconectados son insuficientes para permitir la producción natural. La estimulación crea canales artificiales que facilitan el flujo del hidrocarburo.

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Una técnica con más de un siglo de historia

La estimulación de pozos se remonta a 1860, cuando en la costa este de Estados Unidos se utilizaba nitroglicerina. En 1930 se introdujeron los tratamientos ácidos, y en 1947 se estudió por primera vez el uso de agua mezclada con arena y químicos, técnica que se desarrolló industrialmente a partir de 1949. En México, la fractura hidráulica se aplicó en cuencas del norte. China subsidia actualmente el fracking, mientras que Estados Unidos es el único país que lo ha escalado de forma masiva, impulsado por la propiedad privada de los minerales y la disponibilidad de financiamiento.

¿Contamina? La evolución tecnológica responde

La industria ha invertido en tres áreas clave para reducir impactos:

Superficie:
– Menor número de unidades por operación.
– Reducción en consumo de combustibles y emisiones.
– Desarrollo de motores a gas natural y eléctricos.
– Disminución de ruido y huella operativa.

Subsuelo:
– Reutilización del 50–60% del agua recuperada.
– Arenas recubiertas de mayor resistencia.
– Químicos de baja concentración y mayor biodegradabilidad.
– Pozos aislados con acero y cemento para evitar contacto con acuíferos.
– Nuevas técnicas que reducen el uso de agua entre 50 y 80%.

El reto: producir más de 9,000 MMpcd

Para elevar la producción nacional de gas de 2,000 a más de 9,000 MMpcd, México tendría que perforar alrededor de 32,000 pozos en un horizonte de 10 años. Cada pozo cuesta entre 12 y 15 millones de dólares, lo que implica una inversión anual de 36 a 45 mil millones de dólares.

Hoy, Pemex perfora menos de 200 pozos por año, muy lejos del volumen requerido. Para alcanzar el objetivo, la empresa tendría que incrementar en 250% su presupuesto de exploración y producción, que actualmente no supera los 10,000 millones de dólares.

Además, el país necesitaría entre 100 y 120 equipos de perforación de 1,200 a 1,500 HP, pero Pemex opera menos de 25. A nivel global, solo 30 a 40 equipos podrían estar disponibles a corto plazo para proyectos no convencionales.

¿Puede México lograrlo bajo el modelo actual?

La operación de Pemex depende del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados. Los pre-criterios para 2027 no contemplan incrementos significativos, lo que limita la posibilidad de un desarrollo acelerado. Por ello, especialistas plantean abrir el mercado al sector privado, ya que los contratos mixtos no han sido suficientemente atractivos para las empresas estadounidenses.

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¿Llegarán equipos de fractura desde Estados Unidos?

La fractura hidráulica está dominada por compañías estadounidenses. Bajo la política energética del presidente Trump, orientada al “Drilling Baby”, es incierto que estas empresas destinen equipos a México, considerando que una sola fractura puede requerir 100–180 viajes y que sus sistemas de cobro son expeditos. Pemex, en contraste, mantiene plazos de pago de hasta 180 días.

Aunque existen contratos donde el pago se liga a la terminación del pozo o al inicio de producción, aún no se ha consolidado un modelo atractivo.

Impacto regional y seguridad operativa

La fracturación hidráulica en pozos convencionales, combinada con otras técnicas, puede incrementar la producción durante 10 a 15 años, dependiendo de recursos, infraestructura y accesos. La seguridad del personal es un factor crítico, ya que las operaciones requieren tránsito continuo por caminos sinuosos durante las 24 horas del día.

Si el proyecto se implementara, generaría beneficios económicos para las comunidades, al convertirse en una industria de largo plazo que demanda servicios, infraestructura y mano de obra. Midland, Texas, es un ejemplo de crecimiento regional impulsado por el desarrollo no convencional.

Dependencia externa y geopolítica del gas

Estados Unidos controla actualmente el mercado mundial del gas natural. Ante la creciente demanda internacional, prioriza la exportación de gas natural licuado (GNL) hacia Europa y Asia, donde obtiene precios hasta cinco veces mayores que los del gas transportado por ductos. Esta dinámica puede afectar a México, que depende del gas estadounidense para su industria y generación eléctrica.

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