Desde su implementación formal en América en 2017, la Iniciativa de la Franja y la Ruta ha propiciado un notable incremento en el comercio energético. Por ejemplo, las exportaciones de energía de la región hacia China experimentaron un crecimiento del 47% durante los primeros años. En la actualidad, el enfoque chino se orienta hacia la denominada "Ruta de la Seda Verde", con prioridad en proyectos de energía solar, eólica e hidroeléctrica, así como en la extracción de minerales críticos, como litio y cobre, fundamentales para la tecnología energética global. Ahí el cambio realizado recientemente por Estados Unidos es modificar su normativa climática, permitiendo la continuación de combustibles fósiles, y no acelerar el cambio de carros eléctricos, para lo cual China lideraba en el mercado mundial.
Es pertinente plantear la siguiente cuestión: en caso de que algunos países con deudas o compromisos comerciales posean cláusulas de salida, ¿de qué manera podría China recuperar las inversiones realizadas en naciones del continente americano? Asimismo, cabe preguntarse si los acuerdos presentan el riesgo de una "trampa de deuda", lo cual podría dificultar a los países el cumplimiento de sus obligaciones financieras con la nación asiática. ¿Podría el país asiático “Cobrarse a lo chino" al tomar el pago de una deuda por cuenta propia, sin el consentimiento explícito o inmediato del deudor?
La estrategia de Estados Unidos resulta evidente: establecer una relación comercial directa para la obtención de recursos naturales y energías primarias, los cuales son enviados a su industria para su transformación y posterior venta como productos procesados a los países del continente americano que se alinean a la nueva geopolítica energética, financiera y comercial.
Ante este escenario, cabe cuestionar si México está preparado para modificar su actual diplomacia en materia de comercio, energía y logística, o bien si se ajustará a las nuevas condiciones en las que numerosos países del continente americano privilegian el flujo de inversiones directas provenientes de Estados Unidos y optan por involucrarse en la dinámica energética y comercial que dominará la próxima década.
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Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.
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