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Superpeso, ¿momento para comprar dólares o para invertir mejor?

Durante décadas, el tipo de cambio fue sinónimo de incertidumbre, pérdida de valor y crisis. Para millones de personas, tener dólares equivalía a tranquilidad. Hoy, el contexto es distinto.
mié 22 abril 2026 06:06 AM
El peso mexicano se deprecia hasta los 19.16 pesos por dólar al cierre de este 20 de junio
Comprar dólares solo porque “algún día van a subir” no necesariamente es una estrategia inteligente. En muchos casos, es simplemente una costumbre envuelta en nostalgia económica, considera Manuel Herrejón Suárez. (Andrzej Rostek/Getty Images)

Cada vez que el peso se fortalece frente al dólar reaparece una pregunta que en México parece heredarse de generación en generación: ¿es momento de comprar dólares? Y claro, la duda no es menor. Durante décadas, el tipo de cambio fue sinónimo de incertidumbre, pérdida de valor y crisis. Para millones de personas, tener dólares equivalía a tranquilidad. Hoy, el contexto es distinto.

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Es un hecho que el peso mexicano ha mostrado fortaleza sostenida frente al billete verde, apoyado por tasas de interés elevadas, disciplina monetaria, flujos hacia mercados emergentes, remesas robustas y una integración comercial creciente con Estados Unidos (a pesar de los pesares). Y a eso hay que sumarle la expectativa de inversión vinculada con la relocalización de cadenas productivas en América del Norte.

El llamado superpeso no nació de la casualidad; tiene fundamentos concretos. Sin embargo, una moneda fuerte también obliga a replantear viejos reflejos financieros. Comprar dólares solo porque “algún día van a subir” no necesariamente es una estrategia inteligente. En muchos casos, es simplemente una costumbre envuelta en nostalgia económica.

Entonces, aquí conviene separar conceptos.

Primero lo primero; comprar dólares puede tener sentido como cobertura patrimonial, sí y no. Si una persona tiene gastos futuros en moneda extranjera, como viajes, colegiaturas, importaciones, compromisos internacionales o diversificación de patrimonio, mantener una parte de sus recursos dolarizados es razonable. Protege frente a movimientos abruptos del tipo de cambio y reduce exposición a riesgos locales.

Pero ojo, eso es cobertura, no inversión.

Desde mi experiencia, la inversión exige algo más que esperar una subida cambiaria. Requiere rendimiento, productividad del capital y una tesis clara sobre riesgo y retorno. Un billete guardado en una cuenta, por sí mismo, no genera valor relevante. Puede preservar poder adquisitivo en ciertos escenarios, pero difícilmente compite de manera consistente con instrumentos financieros productivos.

Ese es un error frecuente y recurrente en México…confundir refugio con rentabilidad.

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Mientras una parte del público sigue esperando el “gran regreso” del dólar, el dinero ha encontrado otros caminos. Instrumentos de renta fija con tasas atractivas, fondos diversificados, índices accionarios globales, bonos corporativos e incluso acciones mexicanas con valuaciones interesantes han ofrecido rutas más sofisticadas para hacer crecer patrimonio.

No, no estoy diciendo que el dólar haya perdido importancia. Lo que digo es que dejó de ser una respuesta automática y simple.

Y creo que también es importante que entendamos por qué el peso se ha mantenido fuerte. La política monetaria del Banco de México ha sostenido una postura restrictiva para contener la inflación, lo que elevó el atractivo relativo de activos denominados en pesos. A eso se suman remesas históricamente elevadas (elemento que en otra ocasión desmenuzaremos a detalle), exportaciones sólidas y una percepción internacional más favorable hacia México dentro del proceso de reconfiguración manufacturera regional.

Pero ningún ciclo es permanente.

Pensar que el superpeso durará para siempre sería tan equivocado como creer que el dólar siempre sube. Los mercados se mueven por expectativas, tasas, política fiscal, crecimiento relativo y confianza. Un cambio en cualquiera de esas variables puede modificar el equilibrio actual.

Por eso la pregunta correcta no es si conviene comprar dólares hoy. La pregunta correcta es: ¿para qué?

Si el objetivo es proteger una parte del patrimonio, sí puede hacer sentido adquirir divisas gradualmente. Si el objetivo es especular con una ganancia rápida, conviene recordar que los mercados castigan las certezas fáciles. Si el objetivo es construir riqueza en el tiempo, probablemente la conversación debería incluir instrumentos de inversión más amplios.

Y aquí nos encontramos otro tema en el que México necesita madurar: cultura financiera.

Seguimos discutiendo el dólar como si estuviéramos en los años 80 o 90, cuando el mundo financiero actual ofrece muchas más y mejores alternativas. Hoy una persona puede invertir en bonos gubernamentales, fondos globales, ETFs ligados a índices internacionales o acciones de empresas líderes desde plataformas accesibles. El abanico es más amplio que nunca.

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El patrimonio moderno no se construye apostando todo al tipo de cambio. Es anacrónico.

Y en terrenos de la bolsa, claro que las acciones también implican riesgo. Son parte de otra conversación y no sustituyen al dólar como refugio, ni el dólar sustituye a las acciones como vehículo de crecimiento. Son piezas distintas dentro de una estrategia patrimonial seria.

Desde mi punto de vista, el superpeso obliga a pensar mejor, no a reaccionar por costumbre. Durante años, comprar dólares fue casi un tradicional acto reflejo defensivo. Hoy puede ser una decisión útil en ciertos casos, pero no necesariamente la más inteligente para todos.

Quien compra dólares sin estrategia quizá esté comprando tranquilidad emocional, no rendimiento financiero. Y eso cuesta.

En tiempos de superpeso, la verdadera oportunidad no siempre está en la divisa que miramos. A veces está en aprender a invertir mejor.

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Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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