Sin embargo, el problema es que el modelo que lo reemplazó tampoco resultó ser sostenible. Solo en Estados unidos, en 2023, apenas el 20% de los nuevos suscriptores de Netflix elegían el plan con anuncios. En 2024, la cifra subió al 40%. Para el primer trimestre de 2026, ese porcentaje ya superaba el 60% de los nuevos registros en los mercados donde el plan está disponible.
Nadie lo llamó traición porque la ejecución fue inteligente. No son bloques de ocho minutos de comerciales como en la televisión abierta. Son dos o tres interrupciones cortas, anunciadas con anticipación, con un contador que te dice exactamente cuándo termina. Ese es el punto: se diseñó para ser tolerable, no para ser invisible.
El resultado es que millones de personas aceptaron volver a ver publicidad a cambio de pagar menos. La plataforma que se construyó sobre la promesa de eliminar los anuncios ahora proyecta triplicar sus ingresos publicitarios a 9,000 millones de dólares para 2030.
Mientras las plataformas de contenido puro negocian con sus propias contradicciones, otros jugadores resolvieron el problema desde un lugar distinto.
Amazon Prime Video no es, estrictamente, un servicio de streaming. Es un beneficio colateral de un programa de fidelidad construido sobre el comercio electrónico. El usuario no abre Amazon para ver series; abre Amazon para comprar, y el contenido está ahí. La frecuencia de uso no depende del catálogo: depende de los envíos, los pagos y la rutina de consumo. El contenido es el gancho; el hábito de compra es el ancla.
Disney entendió algo distinto, pero igualmente válido: el catálogo por sí solo no genera suficiente frecuencia. La transmisión de deportes en vivo, la Fórmula 1, la NFL, los grandes eventos de entretenimiento, crea una razón para abrir la aplicación cada semana, con urgencia para disfrutarlo en vivo, o en algunos casos, para verlo diferido. Esa inmediatez es exactamente lo que faltaba en el modelo de catálogo.
En febrero de 2026, Mercado Libre lanzó en México el plan Meli+ Mega: Netflix, Disney+, HBO Max y Apple TV agrupados en una sola factura. El precio regular es de 399 pesos al mes, frente a los más de 550 pesos que costaría contratar las cuatro plataformas por separado. Lo llamativo no es el descuento. Lo llamativo es quién lo hace y por qué.