En mayo, Banxico aplicó el último recorte de la tasa de interés y declaró oficialmente el fin del ciclo de relajamiento monetario. Por mayoría de tres votos, los miembros de la Junta de Gobierno redujeron la tasa en 25 puntos base, situándola en su nivel mínimo de 6.50%. El ciclo de relajamiento comenzó en marzo de 2024 con el primer recorte de 25 puntos base, que llevó la tasa a 11% desde su máximo de 11.25%, nivel en el que permaneció durante un año. El ciclo de relajamiento duró dos años y dos meses, durante los cuales la tasa se redujo en quince ocasiones, acumulando una baja total de 475 puntos base. La mayoría de las decisiones de recorte fueron tomadas por al menos tres de los cinco miembros de la Junta, y en algunos casos, solo dos miembros disintieron al votar por mantener la tasa sin cambio.
Dada la orientación de las decisiones de política monetaria, que en su mayoría mostraron un sesgo hacia los recortes de tasas, la Junta de Gobierno adoptó un enfoque claramente acomodaticio. De hecho, el principal argumento que respaldó las decisiones fue el menor dinamismo de la economía, incluso en un entorno en el que la inflación se mantuvo por encima del rango objetivo de 3% a 4%. A lo largo de 2025, al menos tres miembros de la Junta mostraron una intención persistente de seguir recortando las tasas, confiando en que el bajo desempeño de la economía contribuiría a reducir la inflación. El hecho de que la inflación se mantuviera por encima de 4% no fue motivo suficiente para impedir nuevos recortes en la tasa de referencia.
Una razón no revelada para haber dado por terminado el ciclo de relajamiento cuando la tasa nominal llegó a 6.50% fue que las condiciones monetarias reales se situarían exactamente en el punto medio del rango neutral. Con base en el rango de neutralidad estimado por el Banxico y en el cálculo de la tasa real ex ante, la brecha de tasas se redujo a cero precisamente en ese nivel de la tasa nominal. Esto significa que, con una tasa de 6.50%, la tasa real ex ante se situó en 2.7%, exactamente en el punto medio del rango de neutralidad estimado por el Banxico, entre 1.8% y 3.6%. La tasa nominal podría haber caído por debajo de 6.50% y la tasa real aún se habría mantenido dentro de la zona neutral, pero el banco decidió no recortar más, posiblemente porque la inflación se vio amenazada por el choque en los precios del petróleo.
El banco central declaró oficialmente que el ciclo de relajamiento había concluido en mayo, por lo que la tasa de referencia permanecería sin cambios. Sin embargo, la economía enfrenta riesgos crecientes que podrían llevar a la autoridad monetaria a mover la tasa en cualquiera de las dos direcciones, al alza o a la baja, incluso antes de que termine el año. En el frente económico, el riesgo de recesión ha aumentado, ya que el PIB se contrajo en el primer trimestre y la actividad se mantiene débil, tendencia que podría agravarse si la inversión no se recupera. En estas circunstancias, las autoridades monetarias podrían verse tentadas a reanudar los recortes de la tasa de interés para brindar cierto alivio a la economía. Dado que la inflación ha comenzado a descender, esto podría ser otro argumento para que al menos tres de los cinco miembros de la Junta adopten una postura más acomodaticia.