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Nuestras Historias

De Tepotzotlán a tu casa, crónica de una caja de Amazon

La felicidad de un usuario que compra por ecommerce es gracias a las personas que trabajan en los centros de distribución de Amazon para empaquetar y clasificar los pedidos.
lun 05 agosto 2019 09:00 AM
Google se ha metido en el mercado de libros digitales que sólo quiere tener Amazon.
El centro de distribución aporta a la economía del Estado de México.

Es muy fácil comprar por internet, pues con tan solo un click puedes recibir a la puerta de tu casa los productos que desees. Pero ¿qué es lo que hay detrás de todo el proceso del click?, pues para que las entregas sucedan con facilidad existe un largo proceso.

Te has preguntado ¿cuál es el proceso detrás de tu pedido de Amazon?.

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A 43.5 km al noroeste del centro de la Ciudad de México se encuentra Tepotzotlán, un pueblo en el municipio homónimo del Estado de México, en donde se erigen centros de distribución de diferentes empresas de retail o de venta por internet, como Mercado Libre, Dico y ahora Amazon.

En estos centros es donde inicia la vida de un pedido online, y en este caso, la travesía de una caja de Amazon. Todo empieza cuando un usuario entra a la página oficial de Amazon a comprar. Al momento de agregar productos al carrito online y dar click en pagar, automáticamente la información llega al centro de distribución y al sistema de la compañía para que llegue a las manos de los asociados que en algunos casos empiezan su jornada laboral a las 7 de la mañana.

Con un piso de operación de más de 100,000 metros cuadrados el MEX3 es un lugar frío, amplio, lleno de colores azul y amarillo, con cajas, funkos, Alexas o Xbox por doquier, donde más de 1,000 empleados están trabajando para que lleguen los pedidos a tiempo.

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Vestidos con una playera polo azul marino con el logo de Amazon y chalecos naranjas o verdes, los trabajadores que laboran en el centro de distribución del gigante electrónico reciben los pedidos en una computadora.

La primera parada de tu producto es en el área de “recibo” donde se hace el registro y exploración del mismo, los asociados deben verificar que el pedido sea el correcto con las características que pidió el usuario y para ello lo clasifican por colores y códigos de barras que sirven para identificar el pedido que posteriormente será dirigido a una área llamada “embarques”.

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El MEX3, es una obra con una extensión de hasta 18 campos de futbol soccer en donde los trabajadores recorren todos los días largos pasillos que almacena más de 50,00,000 de productos diferentes que se encuentran en los diferentes stands.

Para Amazon el orden no existe, tal vez se podría imaginar que los productos están clasificados por color, peso, tamaño o simplemente por categoría, pero no es el caso, ya que los asociados colocan en stands -como de librería- los diferentes artículos que son registrados por códigos de barras y en donde el sistema inteligente de la compañía avisa cuando están llenos y qué productos se encuentran.

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Amazon rompe el paradigma del orden, pero no le quita la excelente administración que tiene. Cada día y a cada minuto hay una persona que pasa por los pasillos estrechos y extensos del centro de Amazon con la finalidad de agregar más productos en aquellos stands como si fueran libros.

En ellos se puede apreciar un sin fin de productos revueltos, audífonos con artículos de belleza o cuidado personal o libros con funkos, pero la esencia del comercio electrónico no se pierde.

El movimiento del centro de distribución se siente, se oye y huele, pues las cajas con la cinta negra de Amazon y los diferentes artículos son los protagonistas del día.

A pesar que es un desorden bien ordenado, los asociados saben que los artículos de mayor tamaño como lavadoras, refrigeradores o cosas de gran volumen las deben de llevar a los estantes grandes donde la única forma de moverse es mediante montacargas que están unidos a una cinta magnética que solo tiene movilidad hacia adelante y atrás.

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El sonido de las cintas magnéticas y las transportadoras es lo único que se oye, no hay gritos sólo el sonido del trabajo; la clasificación y movilidad de los productos llegan directamente al área de embarques, uno de los procesos más importantes pues ahí se imprime el esfuerzo y trabajo de varias personas.

Amazon, es caracterizado por ser una tecnológica que promete rapidez y calidad, lo que se demuestra al momento en que los asociados empaquetan los pedidos, se podrá imaginar que es difícil pero no, la verdad que no.

Tuve la oportunidad de empacar una de estas cajas de Amazon y el proceso es demasiado sencillo pues el sistema hace la mayoría del trabajo.

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Las computadoras siempre serán la herramienta más fiel, pues automáticamente aparece el encargo con el famoso código de pedido que se da desde un inicio, pero a pesar que es una herramienta clave, la mano de obra humana hará el mayor esfuerzo.

Con guantes especiales de trabajo los asociados empiezan el proceso de empaquetar, la computadora que se encuentra en una mesa grande de metal te muestra los pedidos que serán colocados en cajas clasificadas por tamaños.

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El primer paso antes de ser enviado a tu hogar es seleccionar la caja que te indica la computadora, el asociado dobla las esquinas inferiores para que sean cerradas por una parte de la cinta de Amazon que sale a la medida de la caja seleccionada con la finalidad de ser el soporte para no provocar daños en los productos.

Los productos que se enviarán al usuario están colocados en repisas que son transportadas por los asociados, envueltos en plástico en la mayoría de los casos o cajas que almacenan el contenido del interior, los productos se deben de registrar por su códigos de barras y tomar uno por uno para ser colocados en la caja color café para que la persona encargada del pedido le ponga la protección al paquete que consiste en bolsas de plástico infladas para que el último paso antes de enviarlo sea cerrar la caja con la cinta negra de Amazon y poner un código de barras que sirve para identificar la orden.

Los pedidos listos pasan por un sistema veloz pero eficaz para que no recibas el producto equivocado o con contenido de más.

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En la misma área de empaque las cajas son pesadas y en el dado caso que el asociado se haya equivocado el sistema lo marca ya que si el peso no coincide, es porque faltó un producto o si se pasa es porque la persona encargada de ese paquete puso un producto de más.

La vida del producto apenas va a empezar debido a que si pasa la prueba de calidad se envía por bandas magnéticas que van a una gran velocidad para que lleguen a los camiones distribuidores que repartirán las cajas llenas a su dueño que está esperando el pedido.

El momento de la caja de Amazon ha llegado, la caja ingresa al camión y en un lapso de 24 horas llegará a la puerta de la persona que espera con anhelo o ansia su pedido para cerrar un ciclo más de comercio electrónico y así sumarle unos dólares más a este millonario negocio.

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