Por otro lado, datos recientes de Nielsen apuntan a que YouTube es el servicio que más tiempo de pantalla acumula, superando individualmente a cualquier plataforma de streaming por suscripción.
La métrica crítica ya no es cuántos usuarios se suman cada trimestre, sino cuántos permanecen y cuánto tiempo pasan dentro de la plataforma. La retención se ha convertido en el nuevo crecimiento.
Durante años, el plan fue invertir miles de millones en producción original y expandirse geográficamente. Hoy, ese enfoque muestra rendimientos decrecientes. El usuario promedio tiene más series de las que puede ver y menos paciencia para buscarlas.
Ahí es donde entra la IA generativa, no como una promesa futurista, sino como una herramienta defensiva. Las plataformas la están incorporando para mejorar sistemas de recomendación, personalizar portadas, generar resúmenes automáticos y, en algunos casos, facilitar la localización y el doblaje. El objetivo es, de acuerdo con Marisa Jones, analista senior de eMarketer, reducir el esfuerzo que implica encontrar algo atractivo y aumentar la probabilidad de que el usuario se quede.
“Sin embargo, la IA por sí sola no resuelve el problema estructural. Las plataformas siguen operando, en gran medida, como jardines cerrados”, precisa Jones.
YouTube, en cambio, funciona como una plaza pública digital donde convergen entretenimiento, comunidad y transmisión en vivo. Además, los eventos en vivo y el contenido generado por usuarios concentran una proporción creciente del tiempo de consumo.