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Musk quiere centros de datos en órbita para desarrollar dominar la carrera de IA

La Muskonomy ahora quiere conquistar el desarrollo de nuevos centros de datos fuera del planeta Tierra, con el fin de desarrollar IA, pero también su infraestructura.
mar 03 febrero 2026 01:00 PM
Musk quiere llevar centros de datos al espacio por la IA: qué significa la unión de SpaceX y xAI
El empresario dijo que la posibilidad de ver este tipo de infraestructuras tomará entre dos y tres años en materializarse. (ipopba/Getty Images/iStockphoto)

Los titulares en torno a los retos que tiene el desarrollo de centros de datos en términos de terreno, energía y recursos naturales están dando pie a una nueva tendencia, salir del planeta Tierra para construir este tipo de infraestructuras. Dentro de las últimas noticias relacionadas con este objetivo está la reciente fusión de las empresas de Elon Musk , IAx con SpaceX, donde el empresario busca tener data centers en el espacio.

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La operación logró que la fusión de ambas empresas esté valorada en alrededor de 1.25 billones de dólares; sentaría las bases para la que podría ser la mayor oferta pública inicial de la historia. Pero más allá de las cifras, el movimiento sugiere una ambición por parte de Musk en conquistar el desarrollo de IA pero también de la infraestructura que se requiere.

"Construir centros de datos alimentados con energía solar en el espacio es una obviedad…es el lugar con el menor costo para poner IA, y eso será así dentro de dos años, tres a más tardar", dijo Musk en el Foro Económico Mundial en Davos a principios de este mes.

El objetivo no es solo procesar información en el espacio, sino convertir la órbita terrestre baja en la siguiente gran capa de cómputo global.

Los centros de datos terrestres consumen cantidades crecientes de energía, agua y suelo. El Foro Económico Mundial estima que el consumo eléctrico asociado a la IA podría alcanzar los 1,000 teravatios-hora en 2026, un volumen comparable al gasto energético anual de países enteros, como la India. Al mismo tiempo, la disipación de calor es un cuello de botella físico que encarece cada nueva instalación.

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El WEF también sostiene que los centros de datos espaciales no solo son técnicamente viables, sino que podrían convertirse en uno de los pocos caminos sostenibles para acompañar el crecimiento exponencial de la IA.

Y Musk no es el único interesado en este tema, Google Research publicó en noviembre de 2025 un estudio titulado Project Suncatcher, donde plantea un sistema de infraestructura de IA basada en el espacio que combina chips TPU, enlaces ópticos de terabits por segundo y estaciones orbitales modulares.

Mientras Google visualiza un ecosistema híbrido que complemente su nube terrestre, Musk busca un control vertical completo, desde el lanzamiento de los satélites hasta el entrenamiento de los modelos.

Esa integración es el núcleo de lo que algunos analistas ya llaman la “Muskonomía”, un término que medios como Bloomberg han asumido y es la forma más sencilla de explicar cómo las empresas de Musk se retroalimentan.

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SpaceX reduce drásticamente el costo de acceso al espacio, mientras Starlink aporta conectividad global y xAI desarrolla modelos que requieren cantidades masivas de cómputo.

Otra iniciativa es la de Sophia Space, una empresa que ya prueba servidores modulares tipo “tile” diseñados para enfriarse de manera pasiva en órbita, sin ventiladores ni sistemas de refrigeración líquida.

Por su parte, investigadores de la Universidad de Cornell, en el paper titulado Towards a future space-based, highly scalable AI infrastructure system design, señalan que la siguiente etapa de este tipo de infraestructuras es procesar grandes volúmenes de datos lo más cerca posible de donde se generan, reduciendo latencia y dependencia de estaciones terrestres.

SpaceX concentra hoy más del 60% de los lanzamientos orbitales comerciales del mundo. Esa escala le permite experimentar con modelos de negocio que serían prohibitivos para otros actores. Lanzar hardware al espacio sigue siendo caro, pero es cada vez menos costoso para quien controla los cohetes.

Ahora bien, construir un centro de datos terrestre de hiperescala cuesta entre 5,000 y 10,000 millones de dólares, por lo que un sistema orbital tendría costos iniciales aún mayores, pero podría compensarlos con menores gastos energéticos, mayor vida útil del hardware y capacidad de expansión casi infinita.

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