Publicidad
Revista Digital
Publicidad

¿Regular o dejar crear? Netflix advierte riesgos de imponer cuotas de contenido

Greg Peters, co CEO de la firma, vino al país a hablar sobre el futuro de la industria, las tendencias que observa y la relevancia del mercado mexicano.
mié 18 febrero 2026 01:00 PM
greg peters-coceo netflix-cuotas-streaming
El ejecutivo vino al país a inaugurar las nuevas oficinas de la streaming, mismas que serán un hub para directores y guionistas. (Cortesía: Netflix )

Tener cuotas en el mundo corporativo puede ir desde tener un porcentaje especifíco de contrataciones por género o raza, hasta una postura de producción más local. En el sector streaming hay una discusión que crece en torno a este tema, pues algunas regiones exigen cierto porcentaje de producciones con talento local para que firmas globales operen en estos territorios.

Desde 2018, la Unión Europea obliga a servicios como Netflix, Amazon o Disney+ a garantizar que al menos el 30% de sus catálogos esté compuesto por producciones europeas. En paralelo, varios países han ido más allá y establecieron obligaciones de inversión directa en contenido local.

Publicidad

Francia, por ejemplo, exige a las plataformas destinar parte de sus ingresos a la producción nacional, mientras que en España se combinan cuotas con incentivos fiscales que pueden cubrir una parte relevante de los costos de producción.

El resultado ha sido un auge en la industria audiovisual europea. Reino Unido es uno de los principales hubs de producción, con inversiones de Netflix que superan los 6,000 millones de dólares entre 2020 y 2023 y decenas de producciones anuales.

España, por su parte, capta una porción significativa de la inversión de plataformas en la región y ha desarrollado más de un centenar de títulos en los últimos años, impulsada tanto por incentivos públicos como por la demanda global de contenido local, esto de acuerdo con el European Audiovisual Observatory.

Mientras algunos ven en estas políticas una forma de fortalecer industrias creativas locales, otros advierten que las cuotas pueden distorsionar el mercado al privilegiar el cumplimiento regulatorio sobre la calidad o el interés de la audiencia.

Durante su visita a México, Greg Peters, co-CEO de la compañía, advirtió que las cuotas obligatorias, aunque bien intencionadas, pueden tener efectos contraproducentes.

“Hemos visto ejemplos de estructuras de inversión o cuotas que son muy bien intencionadas, porque buscan motivar la producción local, pero muchas veces tienen consecuencias negativas”, señaló en una mesa redonda con medios.

Publicidad

El riesgo, desde su perspectiva, es que la regulación termine forzando decisiones creativas.

“Pueden obligar a invertir en historias que no necesariamente son populares con las audiencias, lo cual no resulta exitoso ni para el creador ni para el consumidor”, explicó.

La discusión no se limita a Europa, países como Australia y Brasil analizan esquemas similares para proteger sus industrias audiovisuales, mientras que en Estados Unidos el tema tiene tintes políticos. Donald Trump planteó la posibilidad de imponer aranceles a producciones realizadas fuera de Hollywood , en un intento por repatriar inversión y empleo.

En contraste con esta dirección del mercado, Peters defendió un modelo basado en incentivos y en la respuesta al mercado.

“Creemos que un modelo impulsado por la demanda de los consumidores, combinado con incentivos a la producción, es más efectivo. Es donde hemos visto industrias más prósperas”, dijo el ejecutivo.

A nivel global, el sector supera ya los 1,000 millones de suscripciones, mientras que mercados emergentes como México son clave en la estrategia de expansión de las plataformas. Datos de Netflix apuntan que el mercado mexicano de video bajo demanda está valuado en más de 6,700 millones de dólares y continúa creciendo impulsado por la adopción digital y la producción local.

Publicidad

En este escenario, el país representa un caso distinto al europeo, ya que hasta ahora, el país no ha impuesto cuotas de contenido para plataformas, y la política pública se ha centrado en incentivos a la producción.

Bajo este esquema, Netflix anunció recientemente una inversión de 1,000 millones de dólares en cuatro años, con el objetivo de producir alrededor de 20 proyectos anuales en el país.

Netflix apuesta más por producciones mexicanas

A 15 años de su llegada, la compañía refuerza su amor por México con nuevas oficinas en la Ciudad de México, espacio concebido no solo como oficina, sino como un centro de creación regional.

“No solo estamos abriendo puertas y sumando escritorios; este espacio fue concebido como un hub creativo, un lugar donde guionistas, directores, actores, técnicos y productores puedan encontrarse, y donde también socios de negocio, marcas y anunciantes colaboren e imaginen lo que viene”, afirmó Peters.

El complejo, de 8,500 metros cuadrados, incluye espacios dedicados a postproducción y fue desarrollado en colaboración con proveedores y diseñadores mexicanos.

La operación local de la compañía ronda los 400 empleados y continúa creciendo, mientras que sus producciones han llegado a más de 50 ciudades en 25 estados, involucrando a miles de profesionales del sector.

Desde esta base, Netflix busca consolidar un ecosistema creativo que permita desarrollar contenido local con alcance global.

“Nuestra sede en México no solamente es una oficina, queremos que se convierta en un centro de debate, investigación y exploración para que el talento pueda encontrar el camino para contar las historias mexicanas más auténticas”, dijo Francisco Ramos, vicepresidente de contenidos para Latinoamérica.

Producciones como Mal de amores, Santita, La ley de Alicia o el documental sobre el boxeador Saúl “Canelo” Álvarez forman parte de esta nueva etapa, que también incluye la exploración de formatos como eventos en vivo, con iniciativas como Supernova: Genesis.

Desde el lanzamiento de Club de Cuervos, su primer original fuera de Estados Unidos, hasta producciones como Roma o Pedro Páramo, la plataforma apuesta por contenidos que conectan con audiencias locales y, en algunos casos, trascienden fronteras.

Para la compañía, este modelo responde mejor a la lógica del negocio y a las preferencias del público.

“Nuestra primera prioridad es servir a los fans y consumidores mexicanos. Y como servicio global, también buscamos llevar esas historias al resto del mundo”, explicó Peters.

“Cuando invertimos en producciones de mayor escala, ese valor regresa a la comunidad”, señaló Peters.

En un momento en que los gobiernos buscan capturar parte del valor generado por el streaming, la discusión en torno a la protección de la producción local crece. Y en esa tensión se juega el futuro de una de las industrias culturales más dinámicas del mundo.

“Nuestro compromiso es apoyar la industria creativa en todos los países donde operamos, pero creemos que eso funciona mejor cuando responde a lo que el público quiere ver”, afirmó el ejecutivo de la streaming.

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad