Antesala en medio de discusiones globales
La demandante, identificada en los documentos judiciales por sus iniciales K.G.M. y presentada solo como Kaley en el juicio, es la figura central de un caso modelo que podría determinar si las empresas de redes sociales pueden ser consideradas legalmente responsables de perjudicar la salud mental de los menores.
Kaley comenzó a usar YouTube a los seis años, descargando la aplicación en su iPod Touch para ver videos sobre brillo labial y un juego infantil en línea.
Se unió a Instagram a los nueve, burlando un bloqueo que su madre había implementado para mantenerla fuera de la plataforma.
Declaró ante el jurado que su uso casi constante de las redes sociales "realmente afectó (su) autoestima", y afirmó que las aplicaciones la llevaron a abandonar aficiones, tener dificultades para hacer amigos y compararse constantemente con los demás.
En los alegatos finales, el abogado de la demandante, Mark Lanier, presentó el caso como una historia de codicia corporativa.
Sostuvo que funciones como el scrolling infinito, la reproducción automática de videos, las notificaciones y los contadores de "me gusta" fueron diseñados para fomentar un uso compulsivo entre los jóvenes.
Meta y YouTube sostuvieron en todo momento que los problemas de salud mental de Kaley no tenían nada que ver con sus plataformas.
El abogado de Meta, Paul Schmidt, destacó la conflictiva relación de Kaley con su madre y puso a los jurados una grabación en la que aparentemente se escucha a la madre gritarle e insultarla.
YouTube cuestionó cuánto tiempo pasaba realmente Kaley en su plataforma; su abogado dijo al tribunal que los registros de uso mostraban que ella promediaba poco más de un minuto al día en las mismas funciones que sus abogados calificaron de adictivas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de 1,000 millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental, con un incremento particularmente marcado en jóvenes y adolescentes. Aunque las causas son multifactoriales, el uso intensivo de redes sociales aparece cada vez con mayor frecuencia como un factor asociado.
La exposición constante a estímulos, la comparación social, la búsqueda de validación y la sobrecarga de información configuran un entorno propicio para la ansiedad, la depresión y los trastornos de atención. En México, estas dinámicas se agravan por la alta penetración digital y la falta de mecanismos de contención.