Esto equivale a que las personas podrían aprender un idioma, pues se requieren entre 600 y 750 horas para alcanzar un nivel intermedio-alto, también pueden mejorar su salud, pues dedicar una hora diaria a ejercicio reduce riesgos de enfermedades crónicas, tres horas permiten integrar rutinas completas de actividad física, descanso y autocuidado, con impacto directo en la calidad de vida y la productividad o leer 30 páginas por hora implica que, en 780 horas, una persona podría leer más de 100 libros al año.
Pero esta situación es provocada por el diseño de las redes sociales, pues están pensadas para maximizar el tiempo de permanencia a través de mecanismos como el scroll infinito, las notificaciones constantes y los sistemas de recomendación hiperpersonalizados.
“Los algoritmos psicológicos probados fomentan dopamina, generan una especie de adicción similar a las máquinas tragamonedas”, explicó María del Carmen Fernández, directora del Observatorio de Medios Digitales del Tec de Monterrey.
Dentro del modelo de negocio de Instagram, TikTok o YouTube la atención de los usuarios es el activo principal. Cuanto más tiempo permanece un usuario en la plataforma, mayor es la exposición a anuncios y, por tanto, los ingresos.
Tristán Harris, exdiseñador de Google y uno de los críticos más visibles de la industria tecnológica, señaló que parte de su trabajo era este y afecta a niños, jóvenes y adultos. “No es que los usuarios carezcan de fuerza de voluntad, hay miles de ingenieros trabajando para capturar su atención”, indicó Harris.